lunes, 7 de mayo de 2018

REFLEXIÓN – Aprendé de tus errores.

“¿Quién es consciente de sus propios errores? Perdóname aquellos de los que no estoy consciente. Libra además a tu siervo de pecar a sabiendas; no permitas que tales pecados me dominen.” Salmos 19:12-13 (NVI)
Errores


Un error es una equivocación, algo que hacemos mal y que no deberíamos repetir. Pero por lo general, el hombre (o la mujer), es el único animal de la creación que tropieza dos veces con la misma pierda. Es decir es el animal más tonto de la creación porque vuelve a cometer el mismo error una y otra vez.


Dios llama a los errores pecados y los encasilla en dos grandes grupos. Están aquellos que son realizados sin ser consciente. Aquellos pecados que cometemos inconscientemente. Estaba tratando de buscar un ejemplo y no se me ocurría ninguno. Y es porque estos pecados son la enorme minoría de los pecados que cometemos. Representan menos del 1% de nuestros pecados semanales.


¿Por qué David rogaba a Dios que lo libre de estos pecados? Porque al cometerlos sin darse cuenta, quedaba expuesto a la maldición del pecado sin poder pedir perdón y arrepentirse de lo mal actuado, porque nunca se había dado cuenta.


El otro grupo de pecados con los pecados que realizamos a sabiendas. Son los que decidimos realizar y que los hacemos sabiendo que están mal, pero los hacemos igual. El pecado es consecuencia de nuestra propia concupiscencia o malos deseos. Estos se alimentan de lo que vemos, escuchamos, leemos, facebookeamos o wasapeamos.


El diablo no puede leer nuestros pensamientos, pero si puede leer lo que escribimos, escuchar lo que hablamos y mirar lo que vemos. Con ello nos saca un perfil de nuestras debilidades y arma una estrategia para hacernos tropezar. Si único objetivo en la vida, es hacerte pecar y por ello te presenta todas las tentaciones posibles para que vos caigas.

Por eso suplicaba el salmista que Dios no permita que las tentaciones lo dominen, porque sabía que si la tentación lo dominaba, iba a pecar. Y eso ofende e insulta a Dios. Frente a esta realidad, su pedido es que pueda aprender de sus errores. Que pueda mirar su pasado y sus metidas de pata y aprender para no volver a cometer los mismos errores dos veces.


¿vos tenés este deseo, de aceptar tus errores, reconocerlos y aprender de ellos para no volver a pecar con la misma tentación dos veces?



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