jueves, 3 de mayo de 2018

NUESTRA ESPERANZA


Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús.
…. la esperanza…la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor.


…a quien el cielo debe recibir hasta el día de la restauración de todas las cosas, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.
…cuando El venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser admirado entre todos los que han creído.


Sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no sólo ella , sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.
Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es.


Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.
El que testifica de estas cosas dice: Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús.


Tito 2:13 Heb. 6:19,20 Hch. 3:21 II Ts. 1:10 Ro. 8:22,23 I Jn. 3:2 Col. 3:4 Ap. 22:20

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