viernes, 4 de mayo de 2018

Lucha por tu libertad

“Quédense despiertos y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto a hacer lo correcto, pero el cuerpo es débil.” Mateo 26:41 (PDT)


Todos los que creemos en Dios y vivimos conforme a su palabra, alguna vez estuvimos bajo el dominio y la influencia del diablo. Pero el día que escuchamos de Jesucristo y creímos en todo lo que hizo por nosotros, fuimos trasladados de las tinieblas a la luz. ¿Eso significa que el diablo ya no tiene nada que ver con nosotros?


De ninguna manera, porque como hijos de Dios tenemos una batalla que pelear. Efesios 6:10-12, dice: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”


Esta batalla de la cual la Biblia nos habla no es contra seres humanos, sino contra seres espirituales de maldad. Por lo tanto no podemos ignorar esta realidad y debemos pelear todos los días de nuestra vida. Porque si no batallamos no podremos resistir a los constantes ataques del enemigo y seremos devorados.
“¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” 1 Pedro 5:8


¿Cómo cuidarnos y con qué pelear? Dios tiene una armadura para nosotros que está detallada en Efesios 6:13-18. Te animo a leer esa cita y fijarte que las armas que el Señor nos da para ponernos y pelear contra las asechanzas del diablo no son carnales.
Por lo tanto, no dudes en ponerte la armadura de Dios para vencer las luchas que tienes. No es con tus fuerzas que vencerás ese vicio, la adicción, el mal hábito o cualquier otro pecado, sino poniéndote todas las piezas de la armadura que la Biblia menciona.


No dejes que el diablo siga usado todo su arsenal de maldad para hacerte creer sus mentiras y alejarte de la verdad. Ponte la armadura de Dios y empieza a luchar por tu libertad.


“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” Apocalipsis 3:21

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