martes, 17 de abril de 2018

Ni yo te condeno

"Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor". Romanos 6:23 (NTV)


La Biblia en Juan 8:1-11 relata que un grupo de escribas y fariseos le trajeron a Jesús, una mujer que había sido sorprendida en el acto del adulterio para que Él les dijera que hacer con ella. Pero, Jesús no les respondió nada y los líderes religiosos volvieron a preguntarle, ante eso Jesús les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” Al oír esas palabras, acusados por su conciencia, se fueron retirando uno por uno, y quedó solo Jesús y la mujer que estaba en medio. “Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”


Podemos sacar muchas enseñanzas de este relato, pero hoy quiero que observes el gran amor del Señor. Un amor incondicional e inmenso, que es capaz de perdonar y liberar.


Y es que el amor de Jesús por los pecadores es grande, Él no quiere que nadie sea destruido, al contrario desea que todos se arrepientan y se acerquen a ÉL. Juan 3:17 dice que Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Jesús mismo dijo: …he venido para salvar al mundo y no para juzgarlo. Juan 12:47.


El destino de la mujer adúltera era morir apedreada por su pecado, pero Jesús lleno de amor y misericordia le dijo, “ni yo te condeno, vete y no peques más.”

Jesús sigue siendo el mismo, aborrece el pecado pero ama entrañablemente al pecador. Si sabes que estás lejos de Dios y vives en pecado, hoy es buen día para acercarte a Jesús y arrepentirte de tus pecados. Su compasión y perdón esperan por ti.

“Diles que el Señor Dios afirma: “No quiero que muera el que hace el mal, sino que se vuelva a mí y así tenga vida. Pueblo de Israel, vuélvete a Dios. Aléjate del camino de maldad para que no mueras”. Ezequiel 33:11 (PDT)

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