domingo, 15 de abril de 2018

DIOS SE ANTICIPA

“17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,”
1 Pedro 1:17

El amor de Dios tiene preparado de antemano lo que Él va a hacer en tu vida. Pedro dice: Tienes que conducirte correctamente, sabiendo que Dios tiene preparado algo para tu vida que todavía no se ha manifestado, pero tú tienes que estar listo para cuando se manifieste. Si tú te pones a pensar que Dios es lento, no te conduces como tienes que conducirte, y no te das cuenta del amor de Dios. La gente piensa: Todo lo que Dios me está haciendo esperar, todo lo que estoy viviendo, ¿qué pasa con mi vida? Y esto lleva a muchos a conducirse de la manera incorrecta, a tomar decisiones incorrectas; pero los que sabemos que Dios tiene para nosotros predestinado, de antemano, su bendición para nuestras vidas, sabemos que Dios no está inventando, sabemos que el día que le pedimos algo o necesitamos algo, desde antes que naciéramos, ya Él lo tenía predestinado, programado para nosotros. Lo que hace falta es que tú llegues a ese momento, a ese lugar, que esperes y hagas lo que tienes que hacer, hasta que veas la manifestación. Si no piensas de esta manera, piensas que Dios no te ama, que no te quiere, y vives de forma contraria; y, eventualmente, cuando llega el tiempo de la manifestación de lo que Él preparó de antemano, no puedes disfrutarlo de la manera que deberías.

Dios no está inventando contigo, no está buscando qué va a hacer contigo ahora; Él tiene preparado y trazado para tu vida un propósito eterno, desde antes que tú nacieras. Quizás tú todavía no lo has visto, pero está a punto de manifestarse porque su amor es más grande que el pecado, más grande que tu problema, que tu enemigo, que lo que el mundo ha querido hacer en tu vida. Lo que pasa es que tienes que conducirte correctamente.

La gente ve los tiempos de espera como tiempos de martirio. Hubo una mujer que se anticipó a los tiempos. Cuando aquella mujer derramó el pote de alabastro, Cristo dijo: Esta mujer, bien ha hecho, porque se ha anticipado a mi sepultura. Esa sí fue rápida. Ser rápido es anticiparte. Dios no es lento; Él se ha anticipado. La Biblia dice que, tan pronto llega la prueba, llega la salida; lo que te deja saber que la salida estaba antes de la prueba. Ya Dios tiene una salida preparada para tu vida; lo que tienes es que abrir tus ojos y saber que el amor de Dios es más grande. No fue Dios quien puso la prueba, pero puso la salida para lo que te iban a hacer, para el error que ibas a cometer. El Dios al que le sirves no es lento; Él vive anticipándose a los tiempos, preparando de antemano lo que Él va a hacer en tu vida. El amor de Dios es eterno y es más grande que cualquier circunstancia; es su amor lo que te cuida, lo que te protege, lo que te sostiene. Cuando el enemigo planifica en contra tuya, Dios tiene planificada tu salida para lo que el mundo va a hacer.

Hay cosas que hacen ver como que Dios es lento en tu vida, porque toman tiempo, pero no es que Él sea lento, es que hay otro que Dios necesita para hacer lo que va a hacer contigo, y es esa persona la que es lenta. Dios tiene que preparar a otro, y ese otro le toma tiempo. Esto pasa mucho en los matrimonios. A veces, el otro no entiende, pero es que quizás Dios te dijo algo a ti, pero a tu cónyuge le va a tomar más tiempo. Dios te habló a ti en secreto, en un tiempo de oración; recibiste una palabra, pero tú no lo vas a hacer solo. Y tienes que tener paciencia, no para Dios, sino por tu cónyuge. Hay cosas que Dios va a hacer en tu vida, que involucran a otros. Y, hasta que ellos no entren en el plan, no se puede cumplir. No es que tu destino dependa necesariamente de una persona en específico; Dios puede usar a cualquiera otro, pero tiene que usar a alguien. Si uno se tarda mucho, Dios trae a otro. Dios le habla a María, pero María no podía ser únicamente una virgen, sino una virgen desposada. Dios convence a María, pero ¿quién convence a José? Hay cosas que Dios va a hacer contigo que van a provocar que otros salgan corriendo. María, en cuestión de nada, dijo: Hágase tu voluntad. Pero, a ella, se lo dijo Dios. ¿Cómo explicarle a José algo que ella no entendía? Porque hay cosas que tú sabes, pero no sabes cómo explicarlas porque, cuando las recibiste de Dios, no hubo entendimiento, sino fe para recibirlas. Dios no es lento en tu vida, lo que pasa es que Él está preparando a otros.

Hechos 13 nos narra una ocasión en que Pablo salió con Bernabé a predicar. Lo interesante es que en Hechos 4 se nos habla de Bernabé, que vendió todo lo que tenía y lo dio para el ministerio; pero no volvemos a saber de él hasta este capítulo, y esto no fueron días, sino un tiempo más. La pregunta es, si Bernabé estaba listo desde Hechos 4, ¿por qué Dios no lo usa hasta Hechos 13? Porque para poderlo usar en Hechos 13, él tenía que ganarse a Saulo. Dios tiene que cambiar a Saulo en Pablo para que Bernabé le acompañara. Tú puedes estar activo haciendo algo para Dios, pero todavía Saulo anda cabalgando por otro lado. Tu esposo, tus hijos están pensando en otras cosas, y lo que hace falta es que Dios los tumbe del caballo, los deje ciegos, y tengan un encuentro con Dios. ¿Cómo tú les explicas? Es que tú no puedes hacerlo; tienes que dejar que Dios sea quien haga la obra.

Pensamos que Dios es lento con nosotros, pero no lo es; es que Él tiene que preparar personas, encaminarlas, para nosotros poder hacer lo que tenemos que hacer.

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