lunes, 5 de febrero de 2018

TUS EMOCIONES Y TUS FINANZAS

La Biblia habla mucho del tema de las finanzas, por su conexión con nuestras emociones. En Mateo 6, Jesús habla acerca de la presión emocional que siente una persona cuando no tiene su confianza en Dios, específicamente en cuanto a la provisión para sus necesidades.

No podemos negar que, en momentos críticos económicos, nuestras emociones se distorsionan; llegan el miedo, la preocupación, la ansiedad; perdemos el sueño. Tienes que aprender, a través de la Palabra, a tomar control y autoridad sobre tus emociones; el dinero no es lo que debe darte este control, esta paz emocional. Tu paz y libertad emocional, tu capacidad de manejar tus emociones van a demostrar la fe, la expectativa y la confianza que tienes en Dios, y entonces vas a tener los resultados económicos que debes tener.

Tus emociones deben ser resultado de tu confianza y seguridad en Dios. Confías en Dios, estás seguro en Él, de que Él va a proveer; por lo tanto, experimentas paz, tranquilidad, control, aun en medio de las peores circunstancias económicas; y, eventualmente, recibirás la provisión que necesitas. La fórmula no puede estar al revés. Si la fórmula es: Tengo dinero, tengo paz; entonces estás viviendo bajo la fórmula del mundo. Innegablemente, las situaciones económicas tienen un efecto en las emociones, pero tú tienes que tomar control desde el espíritu, para entonces ver el resultado en tu economía. No puedes pensar como el mundo; que si tomas control de tu economía, entonces tendrás paz en tu corazón, mente y emociones, para entonces poder disfrutar de lo que Dios tiene para ti.

Si tus emociones están descontroladas; si tienes miedo, preocupación; la solución no es el dinero, la solución es Dios. El dinero llegará. Hay quienes tienen mucho dinero, y su alma se pierde. Jesús habló de un hombre rico que hizo graneros más grandes, y el Señor le dice: Esta noche se llevan tu alma. No que fuera a morir, sino que, por más que hiciera provisión, si su confianza estaba en el dinero, tan pronto el cambio económico llegara, sus emociones se iban a descontrolar, su alma se iba a perder.

Toma autoridad sobre todo pensamiento contrario; háblale a tu mente, a tu corazón, para que tengas la confianza de creerle a Dios por tu libertad económica, la seguridad de que Dios va a suplir lo que tú necesitas; y paz va a venir a tu vida, y el reflejo de esa paz y esa confianza será que verás en tu vida los milagros económicos que tú necesitas.

Tú éxito no depende de la cantidad de dinero que tú tengas o puedas acumular. De lo contrario, muchos no alcanzaríamos lo que, delante del Señor, es una vida exitosa. Como creyentes, para tener éxito, tenemos que reconocer el Dios al que servimos y su intención en nuestra vida; qué es lo que Él quiere, y lo que no. Tu revelación de Dios, el Dios que tú conoces, y no tu dinero, determina tu éxito. No es el dinero lo que añade valor a tu vida; si tienes buena autoestima, si te consideras valioso, a pesar de tus circunstancias, eventualmente se verá el reflejo de ese valor que pones en tu vida, por causa de lo que Dios ha hecho por ti en la cruz del Calvario, entonces verás resultado en el mundo exterior.

El éxito en la vida depende, además, de los riesgos que estés dispuesto a tomar. Muchos piensan que solo gente de dinero toma grandes riesgos; pero fue cuando tenían poco que lo arriesgaron todo. El riesgo no es proporcional a la cantidad de dinero que tienes, sino a la cantidad de dinero que te sobra cuando te atreves a hacer algo.

Así que el éxito es resultado de varias cosas: De lo que conoces de Dios, de lo que piensas que vales y de los riesgos que estás dispuesto a tomar en tu vida para alcanzar el éxito que Dios te ha prometido. Tu libertad económica depende de tu confianza en Dios.

“25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” Mateo 6:25

No que Jesús menospreciara el alimento y el vestido; lo que está diciendo es: Aprecia la vida porque es más que eso. Y en los versos siguientes, el Señor muestra lo que elimina el afán de tu vida: Conocerle. Si Él tiene cuidado de las aves, de la yerba, de las flores, de su creación, ¿no eres tú parte de lo que Dios creó? ¿No cuidará Él de ti?

Cuando te acercas a Dios con prejuicios, con una consciencia errónea, no lo haces entendiendo realmente el bien que Él quiere para ti. Estos versos nos enseñan, además, el deseo de Dios de cuidar de ti. Nunca podrás prosperar pensando como los religiosos; que Dios no se mete en tus finanzas, que Él no tiene cuidado de estas cosas, que no va a guardar de ti en esta área. Si pensaras que lo que Dios hace es quitar, ¿cómo te acercarías a Dios? Vivirías con miedo, con temor, afanado, atado al sistema del mundo.

El éxito no depende de la cantidad de dinero que tengas, sino de la revelación que tengas de Dios; y esta revelación debes ser que Él cuida de la creación de la que tú eres parte, por lo que también cuida de ti. Jesús dijo en una ocasión: Si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre que está en los cielos.

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