domingo, 4 de febrero de 2018

¿Probados por el fuego?

“Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.” 1 Pedro 4:12-13 (TLA)


Daniel, Ananías, Misael y Azarías fueron elegidos para ser instruidos en todo para el servicio real, ellos tenían aptitudes que ayudaban incluso en la toma decisiones durante el gobierno de Nabucodonosor, quien de entrada cambió sus nombres.


Tal vez podemos preguntarnos ¿qué hacían ellos en un lugar inmundo? Dios tenía un propósito con sus vidas, y desde el momento que decidieron no contaminarse y estar firmes en su fe, vieron cómo Dios empezó a respaldarlos.
Pasaron una prueba tras otra, pero llegó la peor de todas, que tal vez ni ellos imaginaban, pues esta atentaba contra sus vidas, por lo que se vieron en la situación de elegir entre adorar la imagen del rey Nabucodonosor o ser echados a un horno de fuego. ¿Qué harías tú? ¿Estarías dispuesto a ser echado a un horno de fuego que ha sido calentado siete veces más de lo normal o preferirías negar tu fe? Ellos tuvieron que tomar una decisión, estaban conscientes del sufrimiento que podrían pasar dentro el horno, pero por encima de ello confiaban en que a pesar de la dura prueba que les tocaba vivir, Dios no les abandonaría jamás porque sus vidas dependían de Él.


Nabucodonosor dio la orden de meterlos al horno, él fue testigo de que entraron tres personas, pero vio a cuatro hombres caminando sin sufrir daños. Cuando los mandó a salir, increíblemente no les sucedió nada y lo más asombroso es que ni siquiera el olor a humo se les impregnó. Dios había enviado a un ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en Él y desafiaron el mandato del rey. “Luego el rey ascendió a Sadrac, Mesac y Abed-nego a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.” (Daniel 3:30 NTV)


La historia de estos tres jóvenes que tuvieron que pasar por una verdadera prueba de fuego, nos motiva a estar firmes en nuestra fe a pesar de la presión del mundo.


¿Te hallas en una situación tan conflictiva que te ves tentado a desistir en tu fe? ¡No lo hagas! Aunque estés a punto de ser lanzado a un horno de fuego y sientas que no tienes escapatoria, no temas, no te preocupes, sólo confía en el Señor, aun cuando las cosas posiblemente no salgan como quieras, no dejes de confiar en Él, ni permitas que tu convicción sea negociable, porque Dios promete enviar a sus ángeles al rescate tuyo y puedes estar seguro que el fuego no te tocará ni te hará daño.


“Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán.” Isaías 43:2 (NTV)

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