lunes, 29 de enero de 2018

REFLEXIÓN – La paz de Dios te da firmeza, no aflojes.

“Porque los montes se moverán y los collados temblarán, pero no se apartara de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará dice Jehová, el que tiene misericordia de ti”. Isaías54:10 (RVR)
Firme


El 23 de enero de 2018 en Anchorage. Un terremoto de magnitud 7,9 registrado el martes ante la isla de Kodiak, en Alaska, provocó una alerta de tsunami para una amplia franja de la costa de Alaska y en la Columbia Británica de Canadá, pero las autoridades del Centro Nacional de Tsunamis cancelaron la alerta horas después cuando no aparecieron olas en las comunidades costeras del estado.
El resto de la costa oeste de Estados Unidos estaba bajo aviso. Las oficinas locales del Departamento de Seguridad Nacional y de Manejo de Emergencias dijeron que hasta el momento no había reportes de daños.


El terremoto sucedió a las 12:30 de la noche y tuvo lugar a unos 273 kilómetros al sureste de la isla de Kodiak. Los mensajes de alerta enviados por el Servicio Nacional de Meteorología a celulares en Alaska decían: "Aviso de emergencia. Peligro de tsunami en la costa. Vayan a zonas altas o tierra firme".
Todos temían lo peor, no había un lugar seguro en la costa. Y la frase de la Biblia parecía tomar fuerza y realidad, se mueven los montes y los collados tiemblan. La tierra se abre a sus pies y el miedo paraliza el alma.


Tal vez donde vos vivís no hay tsunamis ni terremotos, pero igual cada persona tiene situaciones en las que le tiembla el corazón y los problemas se agrandan y violentan tanto que paralizan el alma. Tal vez te está tocando hoy pasar por esa situación. Tal vez ya la estás sufriendo hace muchos años y ya estás cansado.


Dios hoy vuelve a renovar su promesa. No importa cuan terrible sea tu problema, cuanto se muevan los cimientos de tu vida, cuan inestable te sientas en medio del precipicio, Dios sigue estando firme a tu lado. Su paz es inquebrantable, no hay terremoto que pueda moverla ni tsunami que pueda quitarla. Y su misericordia es nueva cada mañana.


No te dejes caer, no te dejes derrotar por las circunstancias. Dios sabe que estás sufriendo, y que te duele mucho, pero Dios sigue estando a tu lado. No te deja solo, te acompaña, te consuela, te sostiene, te fortalece, te anima, te cuida y te da paz. Aun en medio de la peor tormenta, Dios puede darte paz. Pedisela ahora, hace tuya su promesa, no dejes pasar un día más sin reclamar lo que Dios te prometió hace tanto tiempo.


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