sábado, 27 de enero de 2018

REFLEXIÓN – Hace lo que tenés que hacer.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10 (RVR)
Obras


Nada es porque sí, todo tiene una razón de ser. Llueve porque se incrementar la humedad en el ambiente y las gases se condensan. Queremos el favor de nuestra esposa y lavamos los platos y acomodamos el living sin que nos digan nada. Todo tiene una razón de ser. Es común a toda conducta humana. Amamos a quien nos puede dar algo a cambio.


Es notable que Dios no condiciona sus acciones a una razón. Sin embargo también tiene expectativas sobre nuestros actos.


Es increíble pensar que Dios nos salvara sin que nos cueste nada. Uno solo tuvo que poner la fe en Jesucristo, pero fue Dios quien diseñó el plan y Cristo quien lo llevó a cabo. Era necesario una muerte para perdón de pecados y derramamiento de sangre para pagar la deuda. Cristo fue a la cruz a pagar esa deuda con su propia vida, para que vos y yo no tengamos que padecer. Él sufrió el castigo para que nosotros fuéramos bendecidos.


Y esto lo hizo para todos los seres humanos. No condicionó el sacrificio solo para algunos. Lo asombroso del amor de Dios es que nos ama y nos ofrece su perdón a todos por igual. Claro que como es Dios, sabe quién se va a salvar y quién no. Esto no es por una selección anticipada de su voluntad, sino por una decisión de cada persona en el planeta. Es complejo este pensamiento. Pero Dios no fuerza a nadie a que se salve, y le ofrece la misma salvación a cada ser humano.


Si alguien hoy se va al infierno es por su exclusiva decisión. Porque tiene la oportunidad de salvarse para siempre, creyendo en la obra de Jesucristo.


Me maravilla este pensamiento. Dios es demasiado bueno al ofrecerle a todos por igual la misma salvación. Al religioso, al ladrón, al mentiroso, al honesto, al trabajador, al asesino, al pacificador, al violador, al loco, al sabio, al gordo, al flaco, al bueno y al malo. La salvación es para todos igual.


Y lo que nos ofrece con la salvación es un combo de buenas obras que ya tiene preparadas para cada uno para que las hagamos en el tiempo que nos queda en esta tierra. Pero lo asombroso es que no condiciona su salvación a que cumplamos con esa tarea. Podemos hacerla o no hacerla. Igual nos salva. Pero siendo Dios tan bueno con nosotros, no podés ser tan egoísta de no cumplirle.

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