lunes, 29 de enero de 2018

Primero Jesús , después la victoria

«Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Mateo 6: 33


LA PROMESA DE HOY es mucho más que simplemente la garantía de que no pasaremos necesidades en la vida material si siempre le damos a Dios el primer lugar. En realidad, el texto de Mateo 6: 33 muestra cómo es que Dios quiere reproducir el carácter de Jesús en la vida de sus hijos. «Buscad primero el reino de Dios y su justicia». ¿Que es justicia? Ya vimos repetidas veces que la justicia es Jesús. La justicia no es una cosa, es una persona. El consejo divino es: Buscad, buscad a la Persona-Justicia. Esto es lo primero que debes hacer; es lo básico. y todo lo demás será añadido.


La gran ansiedad que vivimos en la vida cristiana es por no haber reproducido en nosotros el carácter de Jesús. Miramos nuestra vida y nos desesperamos. No nos gusta hablar de lo que hablamos, ni pensar en lo que pensamos, y mucho menos hacer lo que hacemos. Detestamos nuestro temperamento y carácter, lo que muchas veces nos crea dificultades en nuestra relación con las personas.


¿Qué hacer para abandonar los defectos y adquirir las virtudes? El consejo es: Busca primero a Jesús, la Justicia. Relaciónate cada día con él. Haz de esto tu gran preocupación, y después espera los milagros de Jesús en tu vida. Puede ser que digas: «Pastor, esta receta es muy sencilla; es un evangelio barato. Tenemos que esforzarnos, tenemos que luchar; no podemos estar solo orando y estudiando la Biblia y quedar de brazos cruzados esperando que Jesús haga todo por nosotros».


Un momento. Debes entender las cosas claramente. No coloques el carro delante de los bueyes. Piensa un poco. El consejo divino es: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia», y la justicia es Cristo. ¿Qué sucede cuando vas a él, cuando no solamente oras y estudias la Biblia de mañana, sino que vives con Jesús una vida de constante comunión a lo largo del día? Él habita en tu corazón por medio del Espíritu Santo. Ya no eres tú quien vive, es Cristo el que vive en ti (Gál. 2: 20). ¿Y qué es lo que el Espíritu Santo hace en ti? Santifica tu voluntad. No eres más que una persona con voluntad pecaminosa, pero ahora pasas a ser alguien con voluntad santificada por la presencia del Espíritu Santo en tu vida. Entonces, cuando llegue la tentación, cuando surja un momento difícil en que tu temperamento será probado, la voluntad santificada saldrá siempre victoriosa. ¿Por qué? Porque fuiste a buscar a Jesús y viviste con él, y la presencia de Jesús en tu vida santificó tu voluntad y la llevó a la victoria. «Todo fue añadido».

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