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jueves, 6 de julio de 2017

¿TUS PLANES, O LOS DE DIOS?

El problema de Eva fue que, cuando estaba frente al árbol, la serpiente le dijo que Dios sabía que el día que comiera de ese fruto sería igual a Él; le dijo que Dios no quería que comiera de ese árbol. Eva no sabía que ella ya era igual a Dios; pensaba que le faltaba algo. La trampa de la serpiente fue hacerle creer que Dios estaba guardando algo bueno de ella, y que no se lo quería dar. Cada vez que piensas que Dios esconde algo bueno de ti, tú piensas que es Dios quien te está robando. Uno de los problemas que hay en nuestra sociedad es la creencia de que Dios les quita a unos para darles a otros. El hecho de que alguien tenga poco, no es porque otros tienen mucho.

El Dios al que le servimos no tiene que quitarte a ti para darle a otro. No puedes molestarte cuando Dios prospera a uno, porque eso no quiere decir que Dios te dejó de lado, y que Él no puede darte una bendición. Los que tienen niños pequeños de edades semejantes, entienden esto; no se le puede dar un regalo a uno, sin darle regalo al otro también. Los niños pequeños no entienden eso; ellos lo que único que ven es que le regalaron a uno, y al otro no, pero eso es para los niños inmaduros.

Tienes que cambiar tu manera pensar sobre Dios. Tienes que revolucionar la manera en que lo ves para que puedas plantarte en el lugar correcto. Necesitas eso para que puedas tener una verdadera conciencia de quien eres, y quien es Él.

“Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,” Juan 17:4-9

Más adelante en el texto, en el versículo 15, Jesús dice que le ruega al Padre que no saque a los discípulos del mundo, sino que los cuidara. Hay muchas personas, hoy, que en lo único que piensan es en irse de este mundo. Jesús está poniendo en la perspectiva correcta lo que es vivir la vida eterna aquí en la Tierra. Es vivir en el mundo, sabiendo que no somos de este mundo. Es tener un sentido de eternidad que otros no tienen, y poder tomar decisiones sabias en tu vida, sabiendo que tu vida es más que el momento presente que estás viviendo.

La gente sabia y creyente sabe que todas sus decisiones tienen un impacto en la eternidad. El mundo no comprende esto; ellos toman decisiones sin pensar, para cambiar ciertas cosas, sin darse cuenta de que todas las decisiones que toman tienen efecto en la eternidad. Tienes que conocer a Dios para entonces poder identificar tu vida, y poder tomar las decisiones correctas, sabiendo que esto es más grande que tú. Hay un propósito eterno que Dios quiere cumplir a través de ti; por eso, tus decisiones deben estar enmarcadas en esa revelación.

Un día, Abraham entró a Egipto, y regaló a su esposa. La hizo pasar por su hermana; el faraón iba a tener intimidad con ella, y Dios mismo la hizo estéril, cerró la matriz de todas las mujeres, incluyendo la de Sara. Dios hace esto por una sola razón; Él no le había dado tantas cosas a Abraham por capricho; Él lo había hecho porque tenía un plan con Abraham. Si Sara quedaba embarazada del faraón, se dañaba el plan. Los planes de Dios eran más grandes que los de Abraham. El día que entiendes eso, tu vida cambia. Tu meta debe ser conocerlo a Él, y su plan para tu vida en la eternidad. Tienes que reconocer que los planes que haces pueden ser buenos, pero mejores son los planes de Dios. Cuando conoces a Dios, y sigues sus planes para tu vida, desde ahí comienzas a vivir la eternidad.

Vida eterna es conocer quien es Cristo, quien eres en él, y que entiendas que eres parte de su plan eterno. Cuando entiendas que lo grande no es alcanzar tus planes, sino que es encontrarte en los planes de Dios, tu vida cambiará para siempre. Cuando entiendas que Dios te prospera, no porque quiere prosperarte a ti, sino porque Él tiene un plan con la prosperidad que te da, la vida es bien diferente. Si entiendes que Dios te guarda por un plan más allá, tu meta entonces no es vivir una vida de satisfacción, sino viendo cómo el plan de Dios se cumple en tu vida. La frustración de muchos es que sus planes no se han cumplido, la pregunta para ti es: Los planes que tienes, ¿son tuyos, o son los planes de Dios? Tienes que entrar en la voluntad de Dios.

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