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sábado, 15 de julio de 2017

TU PASADO ES IRRELEVANTE

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;” Salmo 1:1

El salmista decía que él tenía cuidado con quién andaba; no se sentaba con la gente incorrecta. Y tú también necesitas poner en orden tus relaciones.

Si estás casado, y tienes hijos, tu prioridad no son tus hijos, sino tu pareja. Aquel que hace de sus hijos sus dioses, termina eventualmente separado. El mundo no puede girar alrededor de tus hijos; y más vale que tú les enseñes esto; ellos se van a topar esa la realidad. Tú tienes que poner prioridad en tus relaciones, y enseñarles a tus hijos. Si tú no aprendes a escoger la gente con la que andas, eventualmente, vivirás con influencias de personas que nunca debieron entrar en tu vida. Hay tres tipos de personas en tu vida: Gente de tu pasado, gente de tu presente, y gente de tu futuro. Tú tienes que aprender a identificar de qué tiempo es cada quien, y dejar a cada uno en su tiempo.

José, estando en la cárcel, interpretó el sueño del copero, y el del panadero. Al panadero, le dijo que en tres días moriría; al copero, que en tres días estaría con el rey. A este último, le añadió: Acuérdate de mí. Tú tienes que saber lo que sueña la gente a tu alrededor, porque esto te dice si ellos están o no en tu futuro. José interpretó aquellos sueños para saber en los sueños de quién él cabía. Cuando tú hables con alguien, pregúntale a dónde va, qué está soñando, qué quiere para su vida. Si tú sabes para dónde va, evitas invertir tu vida en una relación que no esté en orden.

Deja de buscar que comprendan tu pasado; tu pasado es irrelevante para Dios, y para los demás también debería serlo. Lo que deberían querer saber es para dónde tú vas, para saber si caben en tus sueños. Pero, cuando tú no eres capaz de priorizar tus relaciones correctamente, andas con gente que se vuelve una carga en tu vida. Esta gente influencia tus prioridades, tu vida; desordenan tu matrimonio, tu familia, simplemente por no haberte tomado el tiempo de ubicarlas, cada una en su lugar.

Ordena tus decisiones, tus próximos pasos, tus relaciones. Si estás soltero, y conversas con alguien, analiza si hubo esencia, si pudiste crear un futuro en esa conversación, si te ves construyendo algo con esa persona de aquí a unos años; si fue una conversación vacía, ahí no hay nada más. Las conversaciones con esencia son las que hablan de los sueños, de las metas, de lo que pueden lograr juntos. Tú te mantienes unido en matrimonio, porque con esa persona puedes construir el futuro que Dios prometió para tu vida. Pero tienes que poner esto en orden desde ya; de lo contrario, eventualmente, tendrás grandes problemas.

Tienes, además, que poner en orden tus actitudes. Tú no puedes pensar que vas a tener éxito y alcanzar el plan de Dios para tu vida, sin ordenar tu forma de proyectarte. Tienes que ordenar tus pensamientos, de forma tal que tú puedas presentarte al mundo con la actitud correcta para alcanzar la victoria que Dios te ha prometido.

La mayoría de las cosas que tú estás recibiendo, son respuesta a lo que tú estás poniendo afuera. Hasta que tú no moldees tu carácter, tus corajes, tus tristezas, tus depresiones, tus amarguras, tus alegrías, estas actitudes serán las que traigan a tu vida las cosas incorrectas, la gente incorrecta. Si tú quieres vivir una vida llena, y de multiplicación, lo primero que tienes que procurar es orden en tu vida.
Ordena tus cuentas, tu matrimonio, tus pensamientos; todo. Bota lo que ya no sirva; saca lo que ya no debe estar; elimina, arregla, pon cada cosa en su lugar; haz espacio para que Dios traiga todo lo nuevo que Él tiene para tu vida. Cada espacio vacío, Dios lo va a llenar.

Cuando llega orden a tu vida, se atrae alegría, prosperidad, abundancia. Deja de cargar con gente que ya no deberías cargar; no fue hasta que Abraham se separó de Lot, que pudo hacer todo lo que Dios le había dicho que iba a hacer con él. Cuando tú pongas la gente en su lugar, Dios te mostrará cosas más grandes. Tu visión se vuelve corta, y sientes vacío, cuando andas con la gente incorrecta, con la actitud incorrecta, tomando acciones incorrectas; entonces, tratas de traer cosas a tu vida, que solo Dios te debió haber dado.

Dios prometió a Abraham un hijo; y Abraham tomó la acción incorrecta, bajo la actitud incorrecta, y no ordenó sus relaciones. Se acostó son su sirvienta –permitido culturalmente en aquel tiempo. Tuvo un hijo y, por trece años, pensó que aquel era el hijo de la promesa. Si difícil es esperar que la promesa de se cumpla, peor es pensar que, lo que tienes, es la promesa. Cuando Abraham fue a engendrar el hijo de la promesa, tuvo que sacar a esta mujer de su casa; porque Dios no puede llenar los espacios, si no hay orden.

Tus relaciones tienen que estar en el orden correcto. Ordena tu vida. Las pequeñas cosas que tú pones en orden, comienzan a traer grandes resultados en tu vida. Toma las acciones correctas, ordena tus relaciones, y pon tus actitudes en el orden correcto. Después del orden, Dios comienza a llenar todas las cosas. Vas a ver tu mundo lleno de bendiciones. Puede tomarte tiempo; pero, una vez tú hagas tu parte, tú vas a Dios llenar toda tu vida.

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