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jueves, 13 de julio de 2017

TÚ NO TE VAS A HUNDIR

En los tiempos de Noé, todo se estaba perdiendo. Dios le dice que traería lluvia, y Noé tiene que comenzar a creer y a construir un arca. Noé tuvo que comenzar a crear un espacio vacío, que él pudiera llenar con lo que se iba a multiplicar.

En medio de la crisis, tu fe tiene que crear un espacio vacío, a ser llenado con algo nuevo, para rehacer tu mundo; y eso cuesta. Mantenerte en fe cuando el mal se multiplica al lado tuyo, eso es complicado. Dios te dice que abras un negocio, mientras tú ves todo cerrando; pero tú comienzas a creer. Como si fuera poco, tienes hijos, y hay muchos afuera que los quieren contaminar; entonces, estás entre lo que Dios te dijo, y lo que estás viviendo.

Quizás tú estás desesperado porque llevas dos semanas orando por algo y todavía no has visto la respuesta; pero Noé tuvo que esperar cien años para ver una gota de lluvia. ¿Dejó de multiplicarse el mal en el tiempo de Noé? No. ¿Mejoraron las cosas? No; empeoraron. Pero, por más empeoraban, Noé seguía creyendo. Dios le dijo que todo cambiaría, que haría una obra grande, que aquellos tiempos terminarían; y Noé persistió en su fe.

Tu fe tiene que crear un espacio vacío que Dios pueda llenar, en un mundo lleno de maldad. Dios te va a dar la orden acerca de qué es aquello con lo que debes llenar ese espacio vacío, para que, cuando Él comience a hacer la obra nueva, tú puedas multiplicar la bendición que tú estás cargando dentro de ti. El diluvio comenzó a llegar, pero tú no te puedes hundir, mientras en tu barca está lo que Dios va a usar para multiplicar.

Tu negocio no se va a perder porque el negocio que Dios quiere que se multiplique es el tuyo, y no el de nadie más. Los diluvios no acaban con lo que Dios quiere multiplicar, sino con lo que Dios no quiere que se multiplique. En este tiempo de maldad, las cosas no se van a poner más fáciles; pero recibe esta palabra, hoy: Tú no te vas a hundir. Sigue creyendo; va a venir el diluvio, pero tú no te vas a hundir, porque tú cargas dentro de ti lo que Dios va a usar para crear el nuevo país que todos verán en los próximos años. Si tú no entiendes esto, sucumbes ante los problemas. Tú vas a hallar gracia ante los ojos de Dios y, mientras este mundo multiplica la maldad, tu casa va a estar guardada.

¿Tienes fe suficiente para ver que, a tu alrededor, el mal crezca, y tú sigas creyendo? Te has movido en fe, y ahora empezó la lluvia; pues dale gloria a Dios, porque se va a ir todo lo demás, pero tú vas a quedar. Esto no se trata del más fuerte o más inteligente, sino del que cree. La Biblia dice: Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra, mas a ti no llegará. Mientras el mal se multiplica, tu fe tiene que tenerte construyendo un arca, un vacío que Dios pueda llenar; porque, si tú estás cargado de semilla, tú no te puedes hundir.

Dios te ha permitido sobrepasar los peores tiempos, pero es porque vienen cosas nuevas para tu vida, que se van a multiplicar. Todo va a cambiar; lo que tú ves hoy, no se compara con lo que tú vas a ver. Dios te ha estado guardando. Tú debes poder ver esto. Hay algo que Dios quiere multiplicar en tu país, y por eso es que tú todavía estás aquí. Dios no te deja irte porque algo tú cargas, que se necesita para el nuevo país. Deja que el diluvio pase; tú vas a caminar en seco, y entonces Dios te dará la orden: Multiplícate. Tu tierra será una tierra nueva, una tierra bendecida, próspera, cambiada, transformada.

Algo nuevo Dios va a hacer, algo nuevo, algo poderoso, algo grande Él va a hacer en tu vida. Aunque veas el mal a diestra y siniestra, sigue creyendo, sigue construyendo; ese diluvio no va a acabar contigo porque, lo que tú cargas es demasiado grande para lo nuevo que Dios va a hacer en tu vida. Hoy se cancela la enfermedad en tu casa, se cancela el divorcio, la depresión, el suicidio, todo el mal que se ha propagado, se cancela hoy en tu vida; de ti, Dios va a levantar una nueva generación.

Cuando Noé salió del arca, Dios puso orden, llenó una vez más la tierra; entonces, Noé hizo un altar, y Dios lo bendijo, y le dijo: Multiplícate. A la fórmula de multiplicación, se le añadió el ir al altar. Porque, cuando tú vas al altar es cuando tú logras entrar en un pacto con Dios para que nunca más se multiplique la maldad en tu vida. Cuando tú recibes esta palabra, te limpias; pero, cuando lo que haces es llenarte de malos pensamientos, eso mismo es lo que se multiplica en tu vida. Dios te hace llegar esta palabra, para apartarte de toda maldición en tu vida.

Quizás estás perturbado, preocupado, desesperado; has visto las cosas ponerse peor en tu casa, en tu familia, pero tú permaneces porque, lo que está dentro de ti, es lo que Dios va a usar para multiplicar. Quizás, estos pasados años han sido difíciles, has visto familiares partir, tus finanzas caer, tus problemas aumentar; pero tú has seguido con fe. Ahora, prepárate, porque hay una nueva creación que viene para tu vida. Hoy se rompe toda maldición en tu casa, en tus generaciones, en tu hogar. Créele a Dios; no desistas. Viene abundancia, un nuevo tiempo, una nueva temporada. Aunque el mal se multiplique a tu alrededor, sigue creyendo. Un hermoso arcoíris se levanta sobre tu vida, en señal de que algo nuevo viene para ti. Dios tiene algo nuevo para tu vida.

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