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miércoles, 12 de julio de 2017

REFLEXIÓN – Un sabio pedido es pedir sabiduría.

“Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te daré.” 1 reyes 3:5
Pedido


Siempre que releo este pasaje de la Biblia, pienso la misma cosa. Me encantaría poder haber estado en los zapatos de Salomón en ese momento y pensar que le hubiera pedido a Dios. Creo que mi primer pedido hubiera sido que Juampi no tenga parálisis cerebral. Pero después se me hace muy difícil pensar que pedir. Cosas materiales, bienestar social, tranquilidad económica, paz en el hogar, éxito en los negocios, en fin, todas aquellas cosas que son comunes a los pedidos que cualquiera haríamos en una situación similar.


Me sorprende siempre el pedido de este joven rey. Salomón no era un hombre experimentado. Era un joven que tenía que reemplazar a un rey excelente en todo sentido. David, su padre, había sido un ejemplo como rey, como soldado, y como siervo de Dios. Se había equivocado pero siempre había vuelto arrepentido. SE había hecho cargo de sus errores y eso lo hacía aún más grande.


Reemplazar a semejante personaje, era una enorme carga para el joven corazón del nuevo rey. Las presiones eran muchísimas y de altísimo estrés. Así que Salomón pide una sola cosa. Un corazón sabio para poder discernir lo bueno de lo malo, para poder razonar y tomar las mejores decisiones. Para no equivocarse en lo que decida.


Hoy pocos pediríamos eso. Parece que la impunidad a los errores es un tema sin interés. Vivimos con indulgencia a nuestras equivocaciones como si no hubiera consecuencias por nuestros malos desempeños. Elegimos sin pensar en lo que Dios espera y desea de nosotros, para equivocarnos y romper sus planes. Y no nos importa. No nos interesamos en capacitarnos, mejorar y aprender para ser más sabios. Nos alcanza con lo poco que somos.


Salomón sabia de sus limitaciones y por eso pide lo que pide. Él sabía que era joven y se podía equivocar. Por eso pide sabiduría. Dios nos ofrece en estos tiempos exactamente lo mismo. Dice la Biblia que si alguno tiene falta de sabiduría pídasela a Dios, quien da abundantemente y sin reproche.


¿Te interesa ser más sabio para poder elegir bien? Es cierto, no vas a poder ser jamás como Salomón. Nadie puede imitarlo en su grandeza. Pero podes esforzarte en capacitarte para tener más y mejor sabiduría espiritual, para decidir como Dios decide. Pedile a Dios que te de más sabiduría. Es la mejor elección.



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