jueves, 13 de julio de 2017

¿Puede alguien esconderse de Dios?



“¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.” Jeremías 23:24 (NTV)


Muchos creemos que podemos escondernos del Creador de la vida y de todo lo que existe; sin embargo, olvidamos que Dios es omnisciente, que significa que lo sabe todo. Él conoce el pasado, el presente y el futuro. Salmo 139:2-3 dice: "Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo y todos mis caminos te son conocidos". En los versos 7-12 dice: "¿a dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del Mar, aún allí me guiara tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aún la noche resplandece alrededor de mí. Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz".


Adán y Eva trataron de esconderse de Dios, pero no lo lograron y terminaron siendo expulsados del paraíso (Génesis cap. 3). Ocultarnos cuando cometemos algún pecado no es la solución, es mejor humillarnos, arrepentirnos y pedir perdón. Salomón escribió: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Juan añadió: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).


Mientras haya vida y esperanza no hay razón suficiente para esconderse de un Dios amoroso y perdonador. Él puede vestirnos nuevamente con ropas blancas (Apocalipsis 7:14) y lino fino (Apocalipsis 19:8). Sólo necesitamos despojarnos del pecado y recurrir a la sangre de Cristo.


No sé cuál es tu situación en este momento, pero no olvides que no puedes esconderte de Dios (Salmo 139:11-12), regresa a Él con arrepentimiento y fe.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-24 (RVR1960)


Oremos:
"Señor Jesús, tú conoces mi vida, examíname hasta lo más íntimo de mi ser y mira si hay pecado en mí, corrígeme de acuerdo a tu verdad y muéstrame la senda que debo seguir. Quiero vivir para ti y agradarte a partir de hoy. Amén. "

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