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miércoles, 5 de julio de 2017

EL ORDEN DIVINO DE LA FE

¿Cuál es el orden establecido por Dios cuando se trata de vencer los problemas? Las escrituras nos exponen 10 pasos simples para salir de cualquier problema—ya sea la enfermedad, las deudas, la escasez, la contienda familiar o cualquier otra cosa—y encontrar la solución. Estos 10 pasos funcionarán para cualquier persona, en cualquier momento, sin importar cuán abrumadoras sean las circunstancias que enfrente. Estos pasos representan el orden divino de Dios para la fe.


Paso #1:
Identifica el problema Antes de hacer otra cosa, deberás definir y entender con claridad la naturaleza del problema que estás enfrentado. ¿Es espiritual? ¿Físico? ¿Emocional? ¿Financiero? Sin importar cuál sea, el primer paso para vencerlo, es e identificarlo y enfrentarlo. Este puede parecer un paso muy obvio con el cual comenzar, pero te sorprenderías al saber cuántos creyentes empiezan buscando una solución a un problema sin haberlo identificado con claridad.


Paso # 2:
Toma una decisión de calidad Una vez que hayas identificado el problema, el siguiente paso es tomar una decisión de calidad para vencerlo. En otras palabras , escoge . Deuteronomio 30:19 dice: «Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan».
¿Escogerás continuar viviendo con ese problema y permitirle vencerte, o tomarás la decisión inamovible de vencerlo? Este es un paso esencial en el orden divino de la fe, y es precisamente donde muchas personas se equivocan.
Ellos no tienen su corazón cien por ciento enfocado en el compromiso de ganar. Esta clase de resolución no te llevará a la victoria. Debes decir: “Voy a salir de esta situación. Voy a salir por el poder de Dios, voy a salir por medio de la Palabra. He tomado la decisión y desde este momento en adelante nada me hará cambiar de parecer”.En el momento en el que tomes esa clase de decisión de calidad, y solamente en ese momento, estarás listo para el siguiente paso en el orden divino de Dios.


Paso #3:
Encuentra tu título de propiedad Una vez que hayas decidido vencer por medio de la Palabra de Dios, el siguiente paso es ir a la Palabra de Dios y encontrar la promesa que habla de tu situación en particular. Esa promesaes tu “título o escritura de propiedad” para el poder y la provisión del Dios Todopoderoso.
Si necesitas sanidad, encuentra una o más escrituras que te digan que la sanidad te pertenece, como Isaías 53:5 por ejemplo. Si eres nuevo en el estudio de la Biblia y no sabes cómo encontrar promesas específ icas, consigue una buena concordancia. Ésta te dará una lista de escrituras para cada aspecto que puedas imaginarte.
Una secuencia de acciones detallada y estricta antes de atreverse a entrar al Lugar Santísimo. Él no entraba danzando al Lugar Santísimo cada vez que quería. Te aseguro que de haberlo hecho solo una vez, esa actitud arrogante hacia Dios le habría costado la vida. Existía un proceso minucioso que debía seguirse antes de que el Sumo Sacerdote pudiera operar en ciertos aspectos de su llamado. Lo mismo aplica para ti y para mí en lo que a la fe se refiere.
Nunca verás los milagros y las promesas de Dios que te moverán del problema a la solución hasta que entiendas el orden divino de la fe. Sigue el procedimiento Aun en cada día de la vida, existe un orden establecido para desarrollarla mayoría de las cosas que hacemos.
Y en mi condición de pastor de una congregación grande y en continuo crecimiento, frecuentemente veo a la gente ignorar ese orden.
Por ejemplo, de vez en cuando un miembro de la iglesia se me acerca furioso y me dice: “¡Pastor, he estado tratando de reunirme con usted por cinco meses!” A continuación le pregunto cómo es que ha estado tratando de hacerlo.
“Bueno, he ido a su oficina varias veces y todas las veces o no está, o está ocupado o está con alguien más en suoficina”. El problema se hace evidente de forma inmediata. En nuestra iglesia existe un procedimiento simple y bien establecido para reunirse con el pastor, el cual se explica con claridad en la orientación para nuevos miembros.Cualquier persona que quiera verme, simplemente necesita llamar a mi secretaria, hacer una cita, e ir ese día a la hora establecida. Esos son los únicos requerimientos. De no seguirlos, es muy probable que nunca logres reunirteconmigo.
Lo mismo sucede en el reino de Dios. Como Pablo dijo en Sin importar lo que estés enfrentando hoy, existe una promesa en la Palabra de Dios que responde a tus necesidades. Una promesa en la que puedes apostar tu vida.


Paso #4:
Escucha la Palabra Una vez encontrado el título de propiedad de tu milagro, necesitas infundir fe en medio de la situación al escuchar lo que ese título dice. La fe llega por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).
Todo el tiempo veo a personas luchando por librarse de sus problemas mientras están escuchando a todo el mundo y todo lo demás, excepto la Palabra de Dios. Te dirán algo como: “Le estoy creyendo a Dios por un trabajo, sin embargo, escuché en las noticias que nadie está contratando en este momento y mi vecino me dijo que estamos entrando en recesión…” y así continúan. Escuchando toda esa basura de incredulidad que el mundo produce, jamás producirás fe para obrar milagros. Debes escuchar la Palabra de Dios, y no cualquier Palabra, sino esa parte de la Palabra que se relaciona con tu problema. Debes escuchar la Palabra que se relaciona con tu victoria.Si estás enfrentando problemas financieros, necesitas escuchar Palabra sobre prosperidad. Si tu matrimonio se está derrumbando, necesitas escuchar lo que la Palabra de Dios dice con respecto a las relaciones de esposos.Cierra tus oídos al mundo y ábreselos a la Palabra. Después, estarás listo para dar el siguiente paso.


Paso #5:
Medita en la Palabra Cuando llamas para ordenar pizza, te la entregan directamente en la puerta de tu casa. Pero solo pedir una pizza no hará que ésta llegue a tu estómago, donde puede alimentarte.
Lo mismo podemos decir respecto a que la fe viene por el oír. Sí, escuchar la Palabra de Dios produce fe. No hay duda alguna al respecto; pero, para poner esa Palabra en tu corazón (el lugar en el que puede hacerte bien), requiere algo más que escucharla—requiere meditarla. En Josué 1:8, Dios dice: «Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche…
Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien». Meditar en la Palabra de Dios es una clave esencial para el éxito y la prosperidad. El Salmo 1 dice que el hombre que medita la Palabra de Dios de día y de noche es como un árbol plantado a la orilla del río. Todo lo que hace prospera. Nota que esto va en contra de la naturaleza humana, especialmente nuestra sociedad. Nosotros queremos todo rápido, “como el microondas”; soluciones y respuestas instantáneas. Sin embargo, la meditación—aquella que siembra la Palabra en lo profundo de tu corazón—toma su tiempo.
Pueda que digas: ¿Cómo sé cuándo he meditado en la Palabra lo suficiente como para tener fe depositada en mi corazón? Es muy simple. Cuando puedas “verla”. Cuando la imagen interior de lo que estás creyendo se hace más real que aquello que tus ojos físicos ven. Cuando la imagen interior de tu respuesta sea tan real que te impulse a actuar, sabrás que habrás alcanzado ese nivel.


Paso #6:
Aprovecha el poder de la confesión. El sexto paso en la fórmula infalible de Dios para llevarte del problema a la solución es la confesión o declaración. Quizás estés pensando: “Oh, yo sé todo acerca de ese asunto de la confesión. No funciona para mí”.
Si piensas así, no estás solo. Personas que han escuchado y recibido buenas enseñanzas de fe se frustran en esta área más que cualquier otra. La razón es sencilla. No puedes alterar el orden divino de Dios a tu antojo y esperarobtener resultados. No puedes escoger algunos de los 10 pasos como si estuvieras comprando en la cafetería.Esto es doblemente cierto cuando se trata de confesar. Muchos creyentes han tomado un pedacito de algo que escucharon a alguien decir acerca de confesar lo que desean, sin escuchar toda la enseñanza. Después, salen corriendo y empiezan a declarar 400 veces al día: “Tengo un auto nuevo” y se irritan cuando no sucede nada después de una semana. ¿Es la confesión una herramienta poderosa? ¡Sí! ¿Puede traerte resultados supernaturales tremendos? ¡Absolutamente! Pero únicamente cuando precede y sigue los pasos correctos del orden de Dios.Encontrar una promesa en la Palabra de Dios, escucharla y meditarla hasta que se hace real en ti, es como cargar un arma con una bala. Para liberar su poder, todavía requiere de un paso adicional— apretar el gatillo—.
Disparas el gatillo de la fe cuando confiesas la Palabra de Dios desde un corazón que rebosa de fe, «porque de la abundancia del corazón habla la boca» (Lucas 6:45).
Antes de que puedas decir: “¡Ese es mi auto!”, mejor asegúrate de haber llenado tu corazón con fe y de tener una imagen interior clara de que te pertenece. Si la tienes, tus palabras liberarán poder creativo para producir lo que Dios ha prometido.
De cualquier manera, ten cuidado. Es posible que no veas una manifestación inmediata. Por esa razón, el siguiente paso es crucial.


Paso # 7:
Actúa en la Palabra Una vez liberado el poder a través de palabras llenas de fe, es importante que mantengas la presión aplicada en el ámbito espiritual, actuando conforme a lo que hayas declarado.
Si verdaderamente crees que recibes cuando oras, actúa de esa manera. Santiago nos dice que la fe sin obras está muerta (Santiago 2:17). No sigas estos pasos en desorden. No desperdicies tu medicina si no has cumplido con todos los pasos previos. La raíz de muchos de los fracasos de la fe que has escuchado es gente que ha saltado al paso 7, sin haber cumplido primero con el paso seis.


Paso # 8:
Aplica la presión de la paciencia Hebreos 6:12 nos dice: «No se hagan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la paciencia heredan las promesas». La fe hace que tu milagro empiece a moverse; sin embargo, es la paciencia la que lo trae a casa. La fe y la paciencia van de la mano. La paciencia dice: “No cambiaré. Estoy en la Palabra de Dios y nada me moverá”.


Paso # 9:
Espera por el tiempo de Dios Una de las verdades más importantes que puedes aprender alguna vez en tu vida cristiana es la siguiente: con Dios, existe un tiempo determinado y una temporada para todo. Ese es el tema central de este hermoso pasaje de la escritura de uno de los hombres más sabios que alguna vez haya existido: «Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad» (Eclesiastés 3:1).Este es un concepto que debes recordar mientras empiezas a orar y a creer por ciertas cosas en tu vida.Frecuentemente, las cosas que estás pidiendo afectarán directa o indirectamente también a otros creyentes. Nuestras vidas están unidas en una red complejamente interconectada. Tu Padre celestial está sentado por encima de esta red, y dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman (Romanos 8:28). Hoy puedes estar preguntándote algunas cosas. Es posible que estés diciendo: “¿Cuándo comenzará mi negocio a dar frutos?” En el momento indicado. “¿Dónde está el poder y la unción para ministrar por lo que he orado?” En el momento indicado. “¿Dónde está el esposo que tanto deseo?” Hija de Dios, hay un momento indicado. Ciertamente llegará tu tiempo. La clave para evitar la frustración, el miedo y la tentación de darse por vencido cuando permaneces en fe en la Palabra de Dios, es entender que existe un momento indicado para todo. «No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no nos desanimamos» (Gálatas 6:9).


Paso #10:
Espera la respuesta Hemos llegado al paso f inal establecido en el orden de Dios para salir de un problema o crisis y encontrar una solución milagrosa. Es la crema del pastel… el último clavo en el ataúd del diablo. Este importante paso #10 implica cultivar la expectativa. La expectativa es algo muy poderoso. Para bien o para mal, colorea tu perspectiva, modela tus actitudes e influye en tus acciones. Y aprender a aprovechar su poder puede hacer una gran diferencia en la calidad de tu vida.
Cuando esperas algo, empiezas a prepararte para recibirlo. Permíteme ilustrarlo. Cuando una mujer está embarazada, decimos que ella está… ¿cómo? Esperando. ¿Qué está esperando? ¡Un bebé! Y esa expectativa da inicio a una gran preparación. Se compran muebles. Se decora una habitación. Se escoge un hospital y se hacen los arreglos financieros adecuados. Cada parte de la familia empieza a acomodarse anticipando la llegada tan esperada.Que pensarías al preguntarle a una mujer si está alistándose para la llegada de sus bebés gemelos con fecha de parto en un mes, si ella te responde: “No, no estamos preparándonos para nada”. Te quedarías atónito. ¿Por qué? Porque la expectativa implica preparación. Lo comparo con el intercambio entre un lanzador y un receptor en el béisbol. Nunca verás un buen receptor de manera despreocupada de pie detrás de la base esperando el siguiente lanzamiento. No; cuando esté listo para recibir, se agachará, tendrá una base ancha y estable con las piernas, levantará el guante y mirará hacia el lanzador con intensa anticipación al siguiente lanzamiento. Así es como el lanzador sabe que el receptor está listo para recibir. Se ha puesto en la postura correcta. Ese lanzador no lanzará la bola hasta que vea esa postura. Lo mismo sucede con Dios. Su deseo sincero es arrojarte bendiciones. Está listo para finalizar el proceso y dejar que la sanidad, la prosperidad y la liberación salgan volando, pero no puede hacerlo hasta que te encuentres en la postura receptora, la postura de expectativa. Hay algo acerca de la expectativa que te coloca cara a cara con Dios. Dios bendice a la gente expectante. Así que cultiva la esperanza en cada área de tu vida. No sólo dejes tu diezmo en la canasta para olvidarte de que lo has hecho. Pasa el resto de la semana lleno de expectativa, creyendo que las ventanas del cielo se abrirán y derramarán una bendición. Espera recibir un rendimiento del ciento por uno de toda tu ofrenda. Espera caminar en salud. Espera un ascenso. Espera tener un buen matrimonio. Espera que todas las bendiciones de Dios sean tuyas en plenitud, aquí y ahora. Ese es el paso final en el orden divino de fe de Dios.

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