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martes, 11 de julio de 2017

Donde tú estés, allí estoy yo

«¡Esforzaos y cobrad ánimo! No temáis ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová, tu Dios, es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará» (Deuteronomio 31: 6).


No suelo guardar muchos recuerdos; sin embargo, un accidente automovilístico me dejó un pequeño «souvenir»: un bulto en mi espina dorsal. Estaba un poco nerviosa mientras esperaba que me realizaran un tratamiento que ayudara a aliviar el dolor. No había garantías. Entonces recordé la experiencia de uno de los amigos de mi hija; y eso me trajo paz.


Jordan, estudiante universitario en Tennessee, Estados Unidos, trabajaba en una guardería. Una mañana se quedó dormido, saltó de la cama y se tropezó con un zapato. Se cortó al afeitarse, y salió corriendo al comedor para desayunar. Cuando llegó, solo quedaba polenta, y a él no le gustaba. Al llegar a la guardería,
Jordan se encontró con Timmy, que estaba llorando.


—¿Qué te pasa?— le preguntó Jordan.
Por entre sus lágrimas, Timmy sollozó:
—Mi mamá me dejó acá.
Jordan sonrió.
—Bueno, pero vendrá a buscarte más tarde.
Timmy sacudió la cabeza.
—No, no vendrá.
—iPor supuesto que vendrá! ¿No vino a buscarte tu mamá ayer?
Timmy asintió.
—¿Y no te buscó el día anterior?
Timmy asintió de nuevo.
—Entonces, ¿por qué piensas que no vendrá hoy?
Timmy dejó de llorar, sonrió un poquito, y todo estaba bien de nuevo.


Luego del trabajo, Jordan salió rápidamente para su primera clase del día, en la que hubo un examen sorpresa. Más tarde se cruzó con una exnovia, a la cual realmente no quería ver. Al arrodillarse esa noche, Jordan abrió su corazón a Dios: «Señor, hoy fue un día malísimo. Todo lo que sucedió fue un desastre. ¿Dónde estabas tú?».
Dios pareció responder: «¿No estuve contigo ayer, y el día anterior? ¿Por qué piensas que no estuve contigo hoy?». Jordan sonrió un poco. Y todo estuvo bien de nuevo.


Al recordar esta historia, yo también sonreí un poquito, y agradecí a Dios porque sabía que estaría conmigo durante aquel tratamiento. Como Jordan, yo sabía que Dios, que había estado conmigo el día anterior, también estaría conmigo al día siguiente Y todas mis mañanas

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