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domingo, 9 de julio de 2017

DIOS ESCRIBE TU HISTORIA

Un abuelo se encuentra escribiendo un cuento, y su nieto le pregunta: ¿Estás escribiendo un cuento acerca de mí? El abuelo le contesta: Posiblemente, pero más importante que el cuento, es el lápiz con el que lo escribo, y quiero que vivas tu vida como este lápiz. El lápiz no tiene nada especial pero tiene cinco cosas que debes aprender. Primero, aunque parece solo un pedazo de madera, lo que le da su valor como lápiz es el carbón que se encuentra dentro; así que, el exterior no es tan importante como el interior.

Segundo, para mostrar el carbón, hay que cortar la madera, lo externo; cuando suceda, habrá dolor, pero mientras más te corten, mejor afilado estarás. Esto sucederá con cada proceso de vida que, aunque doloroso, sacará lo mejor de ti y utilizarás lo aprendido para escribir algo nuevo en tu vida. Cuando desaparezca ese carbón, tendrás que ser cortado nuevamente para exponer una vez más tu punta afilada y continuar escribiendo.

Tercero, no siempre escribirás de forma correcta, pero la borra te dará la oportunidad de borrar para volver a escribir. Cuarto, entiende que, ya sea con el carbón o con la borra, siempre harás una marca; así que, antes de dejar al mundo, procura hacer una marca. Por último y sobre todas las cosas, debes recordar que un lápiz, sin una mano que lo dirija, que le guíe, es nada. Finalmente, el abuelito dijo: Yo quiero que entiendas que, al igual que este lápiz, tú sin la mano de Dios que te dirija, eres absolutamente nada.

La grandeza de tu vida no está en ti mismo, ni en encontrar el gran potencial que tú puedes tener. Tu grandeza se encuentra en Dios, que controla cada trazo que se dé con tu vida. Él quiere darte una vida abundante, llevarte a hacer cosas más grandes de las que jamás habías pensado. Él comenzó ese deseo que está en ti, y solo se puede completar cuando tú aprendes a dejarte dirigir por la mano de Dios.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10

Jesús, en Juan 10:10, se compara con un ladrón, con algo negativo, para hacer entender quien es él y que él vino a hacer todo lo contrario de lo que hace un ladrón. Se compara con aquel que te quita, que te roba, para que puedas identificar y entender que él vino a hacer todo lo contrario.

Para dejarte dirigir por la mano de Dios, tú necesitas entender quién es Dios para tu vida; entonces, entenderás que su mano está siempre obrando a tu favor. El día que entiendes quién es Dios, podrás entender quién eres, por tu relación con Él. La gente sabe quién eres por la calidad de tus relaciones, como padre, como madre, esposo, esposa, como pastor, como maestro; pero, en ninguna de ellas podrías dar tu máximo, si no conoces que eres hijo de Dios.

Porque eres hijo de Dios, eres padre, madre; porque eres hijo de Dios, eres pastor, eres maestro. Eres el conglomerado de todas esas cosas que han influenciado en tu vida, pero lo más que tiene que influenciar es tu conciencia de quién eres, y saber quién es Dios para ti. Cuando sabes quién eres y quién es Dios para ti, entonces, tu vida cambia, tu forma de caminar, de comportarte como esposo cambia. Tú forma de comportarte como hijo, como pastor cambia, cuando entiendes que Dios es el dueño de todo; cuando entiendes que la congregación son ovejas suyas, tu manera de comportarte, cambia. Cuando sabes quién es Dios, sabes quién eres, y sabes cómo conducirte en todas las áreas de tu vida.

Cuando sabes quién eres en Dios, sabes identificar a los que están a tu lado, quiénes son tus amigos, tus enemigos, quiénes pueden contigo y quienes no pueden contra ti. Empiezas a definir con quién es que debes andar, y no eres manipulado fácilmente porque, ahora, pones en duda lo que te dice la gente, no lo que Dios ha dicho. Tu relación con Dios debe poner en duda a todo el mundo. Cuando Dios dice que te va a prosperar y otros comienzan a cuestionarlo, piensa: ¿Será que ellos no quieren que yo prospere? No tengas miedo de poner en perspectiva quién es cada persona a tu lado, porque mayor es quien está contigo. No tengas miedo, porque Él es quien maneja el lápiz de tu vida.

Cuando una persona define quién es Dios, su vida cambia; ahora, sabe quién es. Cuando sabes quién es Dios en tu vida, ahora tu autoestima no viene de lo que piensan los demás, sino de Aquel que escribe tu vida. Él es quien maneja tu vida, quien saca lo mejor de ti, quien escribe tu historia. Ahora sabes quién eres, sabes quiénes son los que te rodean, y ahora conoces que ninguna circunstancia puede detenerte de alcanzar aquello que Dios ha predestinado para tu vida.

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