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domingo, 2 de julio de 2017

DESARROLLA AÚN MÁS



“Así sucedió. Gedeón se levantó de madrugada, estrujó el vellón y con el rocío llenó de agua una vasija”. Jueces 6:38 (BLPH)


Cuando nuestros oídos no son sensibles a la voz de Dios, lo primero que solemos hacer es dudar. Gedeón dudó y probó a Dios en dos oportunidades, porque no reconoció que era el Señor quien le estaba hablando. Si conociéramos la voz de Dios sería más fácil obedecer lo que nos manda. Hoy te animo a que tus oídos se vuelvan más sensibles para reconocer la voz de Dios y cuando esto pase no habrá lugar para la duda. Recuerda que dudar es falta de fe y podría desenfocarte del plan de Dios para tu vida.

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