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miércoles, 28 de junio de 2017

Saciados

El deseo de un padre es el de brindarle lo mejor a sus hijos, un ambiente seguro, protección, así como también, satisfacerles las necesidades básicas que ellos puedan tener. Siendo ésta una expresión de amor no fingido, el cual se expresa de manera natural.


Dios, como tu padre celestial, te ama profundamente y anhela derramar de Su abundante bendición en cada área de tu vida. Él es tu refugio, tu protector, tu guía… tu todo.Nuestra tarea será solo obedecerle; ser hombres y mujeres que tengamos “hambre y sed de justicia”; es decir, deseos profundos de vivir a la manera de Dios.


El hambre natural se enfoca hacia lo que deseamos comer, es así como muchas veces, con varios días de anticipación, comenzamos a pensar en un tipo de comida de tal manera que mañana tarde y noche pensamos en eso, hasta que se cumple ese deseo. Puesto que “en lo que usted se enfoque eso buscará”.


Enfocar nuestra hambre espiritual, es darle toda la atención a Dios, es tener deseos de conocerle más, de leer Su Palabra; esto hará que, cuanta más atención le pongas a Dios -a esto lo llamare enfoque en Dios; más desearás de lo que Él tiene; es decir “querrás ser saciado(a) por Él”. Enfocarnos en Dios saciará nuestra vida en todas las áreas; pero, por el contrario, enfocarnos en las cosas del mundo hará que nunca tengamos satisfacción completa. ¿Por qué?, la respuesta es simple… porque no fueron creadas para saciar al ser humano, sino para distraer y para crear insatisfacción. Por ejemplo, tu podrías desear un teléfono de última generación, un carro último modelo o una casa, y aunque no hay nada malo “per se” en esas cosas, la realidad es que éstas “cosas” nunca te satisfarán, porque la completa satisfacción sólo Dios la puede lograr.


Le invito a que revise su enfoque, si lo tiene puesto en las cosas del mundo o en Dios, porque, mientras más hambre tenga de Él, tendrá paz y vivirá saciado(a) por su infinito amor.


Oro para que puedas enfocarte en buscar al Señor y Su justicia, que le anheles como la prioridad número uno de tu vida, porque Él como padre celestial desea bendecirte.


Versículo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” Mateo 5:6 (RVR60)

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