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jueves, 22 de junio de 2017

LLENA TUS VACÍOS

Cuando el ser humano experimenta esa sensación de vacío en su interior, intenta todo lo humanamente posible para llenarlo, sin darnos cuenta que, luego, nos sentimos peor; porque el vacío no es resultado de la falta de algo, sino que es resultado del desorden.

La Biblia dice que la tierra estaba desordenada y vacía. El desorden es lo que produce el vacío en la vida de una persona. Por eso, la fórmula de la multiplicación de Dios es traer orden, para entonces llenar, luego bendecir, y finalmente multiplicar, para que los vacíos nunca vuelvan a aparecer, ya que, con la multiplicación, Dios se asegura de que todo se mantenga lleno.

El vacío que tú estás sintiendo en tu vida hoy, es producto de que algo está fuera de orden. Hay algo que tienes que ordenar en tus pensamientos, en tus relaciones.

La Biblia nos muestra dos momentos de creación. El primero, en Génesis 1, cuando Dios mismo utiliza esta fórmula, trayendo orden para entonces llenar, bendecir y multiplicar. El problema es que, cuando el hombre peca, entra el pecado a la tierra, y el hombre comienza a multiplicar, pero lo que se comenzó a multiplicar era el pecado. La maldad comenzó a crecer al tal grado, que Dios tuvo que volver a traer orden. Por eso, en Génesis 8, vemos cómo Dios usa a Noé para hacer uso, una vez más, de esta fórmula, y así comenzar una nueva tierra. Noé halló gracia ante los ojos de Dios, fue el escogido. Dios no interviene en la tierra directamente, sino a través de un hombre. En la primera creación, es Dios llenando todas las cosas; pero en Génesis 8, Dios usa a un hombre para que sea él quien recree y complete toda la obra. Pero Noé tiene que añadirle un nuevo detalle a la fórmula, para vencer el pecado que estaba provocando que la tierra se encontrara llena de maldad.

El pecado no quita la capacidad que tiene el hombre de multiplicarse, o de utilizar sus talentos. El error de muchos es pensar que, como pueden seguir haciendo ciertas cosas, aun estando en pecado, el pecado entonces no está teniendo consecuencias; pero, si tú estás pecando, lo que estás multiplicando es el pecado que hay dentro de ti y, eventualmente, experimentarás vacío, dolor. Pero Dios quiere cambiar todo esto.

En Génesis 8, vemos cómo se experimenta el diluvio, que no es otra cosa que la forma de Dios de volver a traer orden. Dios trajo juicio, trajo orden, desatando las aguas de arriba y las de abajo, las que perdieron sus límites, para limpiar, que no es otra cosa que poner orden. Pero ahora el proceso de llenar le toca a Noé, quien tuvo que prepara un arca, y llevar allí aquello que, eventualmente, Dios usaría para llenar la tierra.

Pero, en este capítulo, vemos también que Noé fue al altar de Dios. Tan pronto salió del arca, Noé fue al altar y, entonces, Dios bendijo y multiplicó. La fórmula nueva es: Ordenar, llenar, ir al altar, bendecir y multiplicar. El acto de ir al altar lo que hace es detener toda maldición del pasado, para abrir paso a la bendición, y eventualmente la multiplicación. Esta es la fórmula de Dios, y es la que tenemos que aprender a aplicar en nuestra vida, si queremos eliminar los vacíos que hay en nuestro interior, si queremos evitar que se siga multiplicando la maldad en nuestras vidas.

Quizás, ya tú estás cansado de vivir en maldición, en problemas, y de que lo único que se multiplique en tu vida sea la maldición, la dificultad. Tiene que haber un momento donde rompas con esto, y digas: Dios tiene que poner orden en mi vida. Dios te va a dar dirección para que, entonces, puedas llenar, trayendo aquellas cosas que Él va a multiplicar.

En Génesis 8, Noé tiene que crear primero un vacío. ¿Cuál es ese espacio que crea Noé? El arca. Noé estuvo cien años creando un espacio que él llenaría con aquello que Dios iba a multiplicar. Noé construyó el arca, y la llenó con los animales y con su familia, que eran ocho, número que representa un nuevo comienzo. En medio de la crisis, cuando Dios pondría orden, antes de que Dios trajera juicio, Noé tuvo que comenzar a crear un espacio vacío, que él llenaría con lo que Dios usaría para, eventualmente, multiplicar.

Lo que tú estás poniendo en tus espacios vacíos, es lo que Dios va a usar para multiplicar y traer bendición sobre tu vida. Lo que tú depositas dentro del arca, es lo que Dios va a usar para recrear tu tierra, para darte un nuevo mundo, una nueva esperanza. Por eso, tu vida no puede estar llena de cualquier cosa, de cualquier persona; tú tienes que ser selectivo. Hay cosas que tienes que separar del mundo y guardarlas, para que sean las que Dios use; y Dios te va a dar dirección de cuáles son esas cosas que tú tienes que llevar en tu interior, para que Él las pueda multiplicar en el nuevo mundo que Él te va a dar.

Quizás tú has estado viviendo un tiempo de caos, las cosas se han puesto difíciles. Prepara un arca, comienza a reservar aquellas cosas que tú quieres que Dios multiplique en tu vida. Deja atrás aquellas cosas que tienen que quedarse en esta etapa de tu vida, para entonces tú moverte hacia adelante. Viene un tiempo de multiplicación para ti y para todos los tuyos.

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