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viernes, 23 de junio de 2017

EDIFICA TU ALTAR

Después del diluvio, cuando Noé sale del arca, él va al altar para consagrar su nuevo comienzo. Noé tenía una página en blanco, no tenía nada a su alrededor, todo había sido renovado y transformado. Noé se da cuenta de que necesita que Dios vaya con él en este nuevo camino, y de que necesitaba que no se multiplicara el mal en su vida. Él quiso entrar en una nueva relación con Dios, y para eso tuvo que ir al altar. Créele a Dios que, desde hoy, deja de multiplicarse cualquier maldición que esté amenazando tu vida, viene un nuevo tiempo para ti, y en el nombre poderoso de Jesús, Dios te va a dar una página en blanco en la que podrás construir el nuevo futuro que Dios ha preparado para tu vida, en el cual Dios irá contigo. Esta es una nueva temporada; Dios va a terminar con ese vacío que has sentido en tu interior. Dios va a poner orden, va a llenar, te va a bendecir, e iras al altar.

En el caso de Noé, Dios trae orden con el diluvio; Noé tiene que crear el vacío del arca y llenarlo con los animales. Y cuando Noé se baja del arca, presenta una ofrenda al Señor en un altar. Luego de esto, Dios bendice su vida, y le dice que fructifique. Dios le dijo a Noé que pusiera en el arca siete parejas de animales limpios, porque Él no iba a recibir en el altar un animal impuro. Por tanto, Dios manda a Noé a tomar más de los animales puros para que pudiera sacrificar, y los que quedaran pudieran multiplicarse. Es maravilloso ver que la reacción de Noé, ante esa nueva oportunidad, es presentarse delante de Dios en aquel altar. Noé reconocía que lo que lo había traído a ese momento fue la multiplicación del mal antes que él.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” Génesis 6:5

Vemos en este versículo que la maldad se había multiplicado, y es muy triste cuando en nuestra vida estamos creyéndole a Dios por fe, pero a nuestro alrededor todo lo que se multiplica es el mal. Cuando Dios le dice a Noé que comience a construir el arca, pasa mucho tiempo, y ¿crees que las cosas se pusieron mejor en ese tiempo? Por supuesto que no; la situación se ponía peor. Esa es la vida del creyente, que sigue teniendo fe aunque vea que las cosas a su alrededor se ponen peor. Después de que Noé tiene el acto de fe de construir el arca, su primera reacción cuando sale de ella es presentarse delante de Dios. Sabemos que Dios recibió su ofrenda como olor fragante, y le dio un pacto a Noé: Puso un arco iris en el cielo como señal de que nunca más Dios destruiría la tierra con un diluvio, para que supiera había visto su acción de creer, y que entraba en una relación con él.

Cuando te presentas delante de Dios en el altar, no es solo dar tus ofrendas, el altar es presentar tu vida completa. Allí presentas tus pensamientos, tu corazón, tus acciones. El altar es el lugar de sacrificio; muchas personas piensan que hoy no hay que hacer sacrificios, y sí hay que hacerlos. Tu mente quiere hacer muchas cosas, y tienes que obligarla a servirle a Dios. Tu cuerpo quiere hacer unas cosas, pero tienes que obligarlo y sacrificarte para presentarte delante del Señor. Tienes que hacer sacrificio vivo, que conlleva todas las áreas de tu vida, incluyendo las finanzas. Lo que Dios ve en el altar es lo que utiliza para poder hacer contigo lo que ha prometido. Dios conoce tus imperfecciones, pero cuando él ve tu esfuerzo de ir al altar con todo tu ser, incluyendo tus ofrendas, Dios ve lo que presentas sin tomar en consideración el mal que hay dentro de ti. Entonces, hace un pacto contigo; Él quiere que se detenga toda maldición en tu vida.

No se puede cometer los mismos errores del pasado; probablemente, Dios te dio la oportunidad de comenzar de nuevo, y lo volviste a dañar. Una de las razones por la cuales pasa eso es porque, muchas veces, el hombre no considera a Dios en ese nuevo camino. Muchos piensan que las cosas salieron de la nada. Cuando miramos la Palabra del Señor, y vemos a hombres que alcanzaron grandes éxitos, nos damos cuenta de que siempre pusieron a Dios primero en sus caminos. Moisés le dijo a Dios que, si su presencia no iba con ellos, prefería que no los sacara de donde estaban. Hay personas que se preguntan si el negocio que tienen se los habrá dado Dios, porque lo que ven es fracaso a su alrededor. La pregunta es, ¿pusiste a Dios en ese negocio desde el principio? ¿Estás sacrificando en el negocio por Dios, o estás sacrificando a Dios por el negocio? Dios te da un negocio para abrirte puertas, pero cuando lo tienes, no puedes ir a la casa de Dios por el negocio.

Con esta revelación, Dios te dará un nuevo comienzo. Dios quiere traer orden a tu vida, quiere llenarla, pero tienes que saber que debe haber un proceso donde vayas al altar de Dios, y te presentes delante de él para que reciba tu vida. Muchas veces tendrás que hacer sacrificios, tendrás que seguir de corrido del trabajo a la iglesia, con todo y tus hijos, pero así les enseñas el esfuerzo, y que servirle a Dios cuesta. Tus hijos tienen que ver que hay que poner a Dios primero en todas las cosas.

Prepárate porque los cambios que le has estado pidiendo a Dios están en camino, y lo que Dios quiere es darte una nueva oportunidad. Créele a Dios por un milagro financiero, declara que Dios trae multiplicación, aumento e incremento sobre tu vida. Declara que vas a tener una nueva temporada.

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