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miércoles, 28 de junio de 2017

DIOS DISEÑÓ TU DESTINO

“28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Romanos 8:28-29

¿Te has puesto a pensar cómo tu circunstancia te puede ayudar, cuando piensas que es todo lo contrario? Por lo general, la gente habla de alcanzar su destino, pero más que destino, la biblia habla de alcanzar tu predestino. Antes de que comenzaras a construir lo que crees es tu destino, ya Dios había construido otro, desde antes que nacieras.

Cuando logras conocer, crecer y vivir en la vida abundante de Dios, como dice Romanos 8, todo lo que hayas experimentado en tu vida natural, en tu vida “bios”, Dios lo usará para tu bien, para que alcances ese destino que ya Él tiene para ti. Aunque no puedes cambiar tu apellido, ni las decisiones de tus padres, ni las circunstancias, ni el país en el que naciste, si has escogido vivir la vida abundante de Dios, Él va a usar todo eso a tu favor. No permitas que tu vida “bios” sea la que determine lo que vas a hacer. No te conformes con lo que tu vida natural te ha ofrecido hasta hoy.


Tus padres no fueron perfectos, así que no pudieron llevarte a ver todo lo que Dios quiere para tu vida; más bien, te enseñaron a vivir a través de sus experiencias y sus conceptos de lo que es correcto para ti. Por esto, comienzas a vivir una vida donde está la lucha entre lo que eres, lo que te enseñaron, lo que debes hacer y lo que estás llamado a hacer. Muchos se conforman con lo que son ahora, y viven la vida tanteando para llegar a lo que ellos creen es su destino. Pero aquellos que dicen “hay algo más para mí” son los que despiertan a la realidad de que fueron predestinados para algo y que no tienen que crear su destino porque ya Dios se encargó de eso. Todo lo que has vivido y todo lo que te ha pasado, no ha sido por casualidad, sino que todo, aunque no haya sido tu decisión, al fin y al cabo te encaminará al predestino de Dios para tu vida.


Cuando te atas a tu vida “bios”, comienzas a resentirte con los que están a tu alrededor, cuestionando lo que todos te han hecho; lo que hicieron o no hicieron tus padres, tu esposo, tu esposa, tu jefe, por ti. Cuando comienza a haber resentimiento, buscas a gente que calme ese sentimiento, pones presión en la vida de esas personas y te vuelves sensitivo. ¿Por qué tú cónyuge es tan sensitivo contigo? ¿Conoces gente que por todo lloran, que no les gusta que se le hable de cierta manera? Son así porque están resentidos por lo que les tocó vivir. El problema es que, cuando pones esa presión en otros, no lograrás alcanzar tu predestino. Ellos nunca podrán satisfacer tu necesidad, y ahora te vuelves en alguien escéptico. Analizas a todo el que se te acerca, y preguntas: ¿Qué quiere? ¿Me irá a herir? Esto te detiene de recibir lo mejor de todo aquel que se te acerca y, eventualmente, llegas a tener todo aquello negativo que esperas, cerrando el ciclo de vivir una vida plena y abundante en el Señor.


Entiende, hoy, que Cristo vino y murió por ti en la cruz del Calvario. Dios tiene algo más para tu vida, algo más poderoso; lo que estás viviendo, no es pura casualidad. Cuando aceptaste a Jesús como tu Señor y Salvador, él te prometió algo más poderoso para tu vida.


Cuando entiendes que ya Dios diseñó tu destino, entiendes que todo lo que te pasó es parte del plan, y lo que no era parte, ahora lo es. Aquello que te hirió se convierte en tu mayor pasión; lo que pensabas que te iba detener, se convierte en tu mayor testimonio. Aquel abuso de tu niñez, se convierte en la pasión que te impulsa. Pero todo esto pasa solo cuando hay una persona despierta que puede mirar su vida y darse cuenta que hay algo más poderoso que su pasado.


Así que, hoy, tienes que decidir cómo vas a ver tu pasado. Todo problema que pasaste, será ahora tu testimonio. Cuando lo recuerdes, dirás: Esto hizo Dios en mi vida, y lo puede hacer con la tuya. Lo que te causó tanto resentimiento es lo que va a hacer que puedas tener la pasión para ayudar a la gente con la misma situación que tú tuviste. Cuando conoces que no fuiste destinado por tu cuerpo físico ni por sus circunstancias, entiendes que estás vivo porque Dios todavía quiere cumplir lo que Él dijo iba a hacer en tu vida.


Comienza a creer que hay algo más para ti, y pronto te darás cuenta que tus peores problemas van a ser tus mayores bendiciones, que tus peores dificultades se van a convertir en tus mayores oportunidades. Comienza a rebuscar en tu pasado, no con resentimiento, sino para que puedas ver todos los escalones que Dios va a usar para llevarte al lugar que Él tiene para tu vida. Todo aquello que fue de maldición se va a convertir en la mayor bendición para ti y para todos los tuyos. Vas a resurgir; Dios lo va a hacer.

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