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jueves, 29 de junio de 2017

Declare la fidelidad de Dios

Yo declaro que experimentaré la fidelidad de Dios. No me preocuparé, no dudaré, seguiré confiando en Él, sabiendo que no me fallará. Viviré cada promesa que Dios ponga en mi corazón y llegaré a ser todo lo que Dios quiso que fuera. Esta es mi declaración.


Todos tenemos sueños y metas en nuestro corazón. Hay promesas en las que creemos. Quizá está usted creyendo que alguno de sus hijos experimentará un cambio, o creyendo que volverá a recobrar la salud, creyendo que comenzará un nuevo negocio o que estará en el ministerio. En su interior, muy dentro de usted, Dios se lo ha dicho en su espíritu, lo ha hecho nacer en su interior. Pero con mucha frecuencia, como de eso hace ya mucho tiempo y hemos experimentado decepciones, empezamos a ser negativos y a pensar que eso no ocurrirá.


La razón por la que muchas personas no ven cumplidas las promesas de Dios es porque se desaniman y se rinden demasiado pronto. Pero solo porque usted vea que no está ocurriendo nada no significa que Dios no esté actuando. Solo porque esté tardando mucho tiempo no quiere decir que Dios se haya quedado sin opciones. Su mente le dice: Se terminó. Sus emociones le dicen: No hay manera.
Las circunstancias parecen imposibles, pero eso no significa que Dios no vaya a hacer lo que Él ha dicho. Dios es fiel a su Palabra. Todas sus promesas son “Sí” y “Amén”. Eso significa que si usted hace su parte y cree aunque parezca imposible, y no deja que su mente, sus emociones u otras personas le saquen de ahí, entonces Dios promete que a su tiempo, en el instante oportuno, Él hará que suceda. Quizá no sea exactamente como usted esperaba o según su calendario, pero Dios es un Dios fiel. Ocurrirá. Él no le dejará. Eso es lo que dijo en Hebreos13:5-6: “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Tiene que dejar que esta promesa profundice en su interior: “No te dejaré”. Dios está diciendo: “Todo va a salir bien. Lo tengo todo controlado. Sé lo que dice el informe médico. Conozco cómo está la situación económica. Veo a las personas que vienen contra ti. Sé lo grandes que son tus sueños. Y escúchame bien: no te dejaré, no te desampararé. No permitiré que ese problema te venza. Haré que seas tú el vencedor”. Dios está diciendo que si seguimos confiando en Él, siempre abrirá un camino aunque parezca que no hay camino. Él le dará fuerza para cada batalla, sabiduría para cada decisión, paz que sobrepasa todo entendimiento. Dios le defenderá de los males que hayan cometido contra usted. Él dará el pago por las situaciones injustas. Él prometió que no solo hará que se cumplan sus sueños, sino que también le dará incluso los deseos secretos de su corazón.


Atrévase a confiar en Él. Regrese a ese lugar de paz. Deje de preocuparse, estresarse, preguntarse si sucederá o no. Dios le tiene en la palma de su mano. Él nunca le ha fallado antes, y la buena noticia es que Él no lo va a hacer ahora.

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