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viernes, 16 de junio de 2017

A PESAR DE LA DECEPCIÓN

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:16-21

Como iglesia, no podemos perder la sensibilidad del corazón, sino que, a través de la vida, es necesario que enfatices el poder la compasión. Pídele a Dios que te dé ese corazón para poder hacer por otro. Este es uno de los mensajes necesarios para la iglesia, para poder mantenernos en la perspectiva correcta de lo que tenemos que hacer como cristianos. Muchas veces, la gente va a la iglesia para ver qué ellos pueden recibir, cómo pueden solucionar sus problemas, y definitivamente debes ir buscando lo que Dios tiene para ti, pero muchas veces lo que Dios tiene para ti es poder para usar tu vida y transformar la vida de otra persona.

Cuando se habla de lo que Jesús hizo en la cruz, se habla de que fue por amor, no por justicia o juicio. Jesús no vino a pasar juicio sobre nosotros, sino sobre el pecado, por amor a nosotros. El prójimo es aquel que es recipiente de la misericordia de una persona. Cristo, en un momento, tomó a sus discípulos y les dijo que ya no los llamaría siervos, sino amigos. Ahora los llevaría a otro nivel, y los cuidaría como amigos. Jesús los iba a amar con un amor diferente. Lo que daña las amistades es el amor eros, porque muchos lo confunden con el amorfileo. La gente está tan pervertida que, si tienes un amigo de tu mismo sexo, piensan que eres homosexual; si ven a un chico saliendo con una chica, ya piensan que son pareja. Lamentablemente, la perspectiva que tiene la sociedad es que no se puede expresar un amor más grande, porque lo único que conoce es el producto de amor eros. Dios quiere llevarte a madurar poco a poco, para que puedas llegar a otra dimensión.

Jesús dijo a sus discípulos que ellos serían sus amigos, y sabrían lo que es tener un amigo que los cuida, los protege, que daría la vida por ellos. Ese fue el amor que perfeccionó a los discípulos durante todo ese tiempo. Fue un amor que no puso reglas, que no juzgó, que no condenó, sino que lo que hizo fue proteger, cuidar; un amor que, aunque fue negado, Jesús comoquiera los fue a buscar. ¿Cuantas personas conoces que están dispuestos a hacer eso por ti? Lamentablemente, hay una gran separación en nuestra sociedad; no experimentaste ese compromiso de amor de una persona hacia ti, y por eso no lo haces con otros. Lo único que experimentamos en nuestra sociedad es la connotación sexual de las cosas.

Mucha gente no experimenta el amor que tuvo David por Jonatán; hay gente que dice que ellos eran homosexuales, pero no hay razón para reducir el tipo de amor que ellos tenían al amoreros. ¿No puede ser que haya una verdadera conexión de amistad, un amor más poderoso que sepa que Dios los puso en el camino para protegerse y cuidarse? Cuando Jonatán vio a David, lo primero que hizo fue quitarse su espada y su capa. David iba a ser quien remplazaría a Jonatán en el trono. Por causa del pecado de Saúl, Jonatán perdió la posición del reinado, pero Jonatán amó tanto a David que, cuando lo vio, dijo que él era el ungido de Dios. En vez de hacerle daño a David, lo que hizo fue cuidarlo. Cada vez que Saúl hacía un plan para matar a David, ahí estaba Jonatán advirtiéndole del peligro. Por todo aquello, cuando Jonatán murió, David se hizo cargo del hijo de Jonatán, porque un verdadero amigo también se hace cargo de las próximas generaciones.

La pregunta no es cuánto amor tú puedes recibir, sino cuánto depósito de amor hay dentro de ti, de donde puedas sacar para dar. ¿Cuánta paciencia hay dentro de ti que, a pesar de las sorpresas que el mundo te traiga, puedas seguir amando? Ese es el verdadero amor. A todos nos han ocurrido decepciones, fracasos, traiciones, o te has dado cuenta que solo eres para las personas alguien a quien se le puede sacar algo; pero, el que ama a Dios, y permanece en él, tiene la fuente completa y perfecta de donde siempre puede sacar amor.

Cuando miramos estos versos, vemos la dimensión a la que debemos llegar. Debes estar en ese nivel de compromiso y de amor; un nivel en el que puedes, constantemente, sacar amor. Nada ni nadie debe sacar esa capacidad de tu vida, y vaciar ese depósito tan poderoso. Si tienes hijos, entiende esto: Tus hijos serán siempre tus hijos, y no hay nada malo que hagan que te quite la capacidad de amarlos. Pero lo grande no es amar a las personas que tienes que amar, sino cuando haces algo por las personas que Dios te ha puesto en tu camino. Grande es cuando no escatimas el costo porque, dentro de ti, hay demasiado para dar. Todos tenemos decepciones en la vida, Jesús también las tuvo, pero Dios se encarga de reconocer y recompensar lo que tú has hecho.

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