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martes, 2 de mayo de 2017

UNA HISTORIA DE PROMESAS CUMPLIDAS

Ciro, el rey de Persia, declaro lo siguiente: ” El Señor Dios de los cielos, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le construya un templo en Jerusalen, que esta en la región de juda. Así que, cualquiera de ustedes que pertenezca al pueblo del Señor, que Dios lo ayude, y vaya a Jerusalen, que esta en Juda a construir el templo del Señor (Esdras 1:2-3)


Tengo veinticuatro años y creo que no viviré mucho más, por eso he pensado que al menos debería intentar hacer que el mundo conozca qué es la secta del Templo del Pueblo». Este es el comienzo de una carta que escribió Anne Moore, probablemente uno de los últimos miembros de esa secta en morir durante el suicidio colectivo de 1978 en el que se quitaron la vida más de novecientas personas. En esta su última carta, Anne dice que no está segura de por qué la está escribiendo, pero que espera que alguien la lea y comprenda lo que todos ellos pasaron. El deseo de dejar algo para las futuras generaciones, de registrar lo que ha sucedido para que los que vienen detrás lo conozcan, no es nada nuevo. Así como lo hacemos nosotros hoy, los escritores de los tiempos bíblicos también registraron acontecimientos importantes para el beneficio de los que vendrían después de ellos. Los libros de Esdras y Nehemías son ese tipo de libros.


Junto con los libros de Crónicas, se cree que Esdras y Nehemías fueron también escritos por el escriba judío Esdras, tras el regreso del pueblo de Israel de su exilio de Babilonia. Estos son libros históricos que registran cómo el pueblo de Dios regresó a su tierra diezmada para tratar de reconstruir sus vidas a partir de las cenizas de las de sus antepasados. Pero estos libros no solo narran la experiencia de un pueblo triste regresando a una tierra desfruida; el libro de Esdras también habla de un grupo de personas entusiasmadas por estar viviendo las predicciones de los profetas Isaías y Jeremías, que habían dicho que Dios volvería a llevar a su pueblo a su tierra y la restauraría. En este sentido, estos libros tratan sobre el cumplimiento de las promesas divinas y sobre cómo Dios llevó a aquella gente a ser considerada de nuevo corno el pueblo elegido.
En lugar de historia árida, estos libros están repletos de relatos de vidas en construcción y de un Dios que cumple sus promesas. ¿Qué te parece si lees estos dos libros recordando que Dios cumple sus promesas? Su promesa para ti es que pronto volverá otra vez para llevarte con él, de modo que tú estés en el mismo lugar en donde él va a estar (Juan 14:3).

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