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jueves, 25 de mayo de 2017

TÚ PUEDES PRODUCIR AL 100%

Las acciones que tú tomas están íntimamente ligadas a la profundidad de la revelación que tú has recibido en tu vida. Tú tienes que aprender a rechazar la desobediencia, a echar a un lado todo lo que no esté en línea con la palabra del Señor, a llevar cautivo todo pensamiento que se levante en contra del conocimiento de Cristo.

Tú no debes llevarte un bocado de comida a la boca, sin bendecir esos alimentos; tú no debes acostarte a dormir, sin hacer una oración; tú no debes comenzar tu día, sin antes agradecer a Dios por las bendiciones que tiene reservadas para ti. Esa disciplina militar en tu vida, te ayuda a añadir profundidad a la Palabra que ha sido añadida en tu vida. Para tú añadir profundidad, tiene que haber disciplina, porque el resultado que obtiene la Palabra está determinado por la actitud y la profundidad que tú le pongas a esa Palabra.

La Biblia nos dice que el sembrador salió a sembrar, por lo que sabemos que el problema no es el sembrador, él hizo lo que tenía que hacer. La semilla fue sembrada; el problema no es la falta de semilla. Pero el terreno recibe la semilla de cuatro maneras diferentes, que dan tres resultados diferentes; y lo que determina el terreno es la clase de resistencia que tiene cada terreno; y lo que determina los tres resultados es cómo combatimos la resistencia que tiene cada terreno. Los tres resultados son: treinta, sesenta, y ciento por uno. El que da treinta, es porque tuvo treinta por ciento de profundidad, setenta por ciento de resistencia. En el setenta por ciento, faltó llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, faltó derribar todo argumento, toda altivez, toda fortaleza. Solo el treinta por ciento produce resultado, porque en el restante setenta por ciento la resistencia prevaleció. En el que produce sesenta, quiere decir que esa semilla, esa Palabra que fue sembrada tuvo sesenta por ciento de profundidad, y cuarenta por ciento de resistencia. Hubo sesenta por ciento de compromiso con esa palabra, y cuarenta por ciento de despiste y dejar que pensamientos negativos tocaran esa semilla.

Pero hay un tercer grupo, que da el ciento por uno; y esos son los disciplinados, los que derriban toda fortaleza, toda altivez, todo argumento, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo, porque el que da el ciento por uno es el que tiene cien por ciento de profundidad, cero por ciento de resistencia; cien por ciento de profundidad, cero por ciento de fortaleza; cien por ciento de profundidad, cero por ciento de argumento; cien por ciento de profundidad, cien por ciento de pensamientos negativos llevados cautivos a la obediencia de Cristo.

Lo que detiene la profundidad y el resultado de la semilla es el por ciento de resistencia que tú permitas alrededor de la palabra que es sembrada en tu corazón. Si tú permites que alguien te hable mal en contra de tu iglesia, tú estás permitiendo que haya resistencia en la palabra que ha sido sembrada; si permites que alguien te hable mal de los cristianos, tú estás permitiendo que se levanten pensamientos negativos, en contra de la Palabra, estás permitiendo que haya resistencia encima de la Palabra. Pero si tu aprendes a llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo – y eso lo vas a poder hacer solamente con la revelación de la Palabra – porque, cuando viene un pensamiento de pobreza, tú tienes que tener una resistencia mayor, que se encargue de depositar en ti esa semilla de que Dios te quiere próspero, bendecido, en abundancia. Cuando tú veas la chequera en números rojos, no puedes pensar que las cosas están malas, que estás en problemas económicos, sino que hay una oportunidad para que se derrame la bendición, la abundancia que Dios te ha prometido en su Palabra. Cuando tú recibes un reporte negativo del médico, tú lo que tienes que decir es: No resistencia, sino Palabra; no pensamientos negativos, sino Palabra; no argumentos, sino la Palabra, que es la semilla que es sembrada en tu corazón. Por eso es que la Biblia dice que de día y de noche aquel sembrador velaba y cuidaba por aquella semilla. No sabía cómo daría fruto, pero de día de noche guardaba aquella semilla.

Tenemos que meditar en la Palabra, de día y de noche, tenemos que orar sin cesar. Cien por ciento de profundidad significa cero por ciento de resistencia. Los pensamientos negativos van a venir, pero tú tienes un arma que no es carnal, que dice que tú tomas todo pensamiento negativo y lo llevas cautivo a la obediencia de Cristo, que viene como consecuencia de la revelación del conocimiento de Dios.

Los pensamientos negativos son resistencia, que lo que hacen es quitarle profundidad a la Palabra. Pon todo pensamiento negativo cautivo a la obediencia de Cristo. Si tú crees en el Señor Jesucristo, serás salvo tú y tu casa; ningún arma forjada contra tu familia prosperará. Pero, para tú poder llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo, tiene que haber conocimiento de la Palabra.

Tú decides si vas a ser de los que produce al treinta, con setenta por ciento de resistencia; o de los que produce al sesenta, con cuarenta por ciento de resistencia; o si te levantas como un cristiano victorioso, que entiende que las armas de su milicia no son carnales, sino espirituales, que el crecimiento está dentro de la misma Palabra que Dios ha depositado en tu vida, que todo pensamiento que se levante contra tiene que ser cautivo, y produces cien por ciento de resultado, cero por ciento de resistencia.

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