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viernes, 12 de mayo de 2017

TU CAPACIDAD NO LIMITA A DIOS

Mucha gente se cohíbe, porque no entiende el poder de la gracia de Dios en su vida. La religión enfatiza los estudios, la teología, el empoderarse de afuera hacia adentro. Tenemos que estudiar, prepararnos, pero tu vida no depende de esa educación; tú has llegado a donde estás por la gracia de Dios. El discipular no es una tarea que hagamos por fuerza humana. Si intentaras hacerlo así, no lo lograrías, te volverías religioso. Los más grandes hombres en la Biblia, no eran gente muy educada, sino gente de fe, que habían tenido experiencias que les daban convicción.

“Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos.” Hechos 4:1-2

Acabando de sanar a un cojo a la entrada del templo, Pedro estaba predicando, y los sacerdotes estaban resentidos. Cuando predicamos el evangelio, los religiosos se resienten. Pedro se ganó cinco mil hombres, y fue apresado, y le cuestionaron en nombre de quién habían ellos –Pedro y Juan – sanado a aquel cojo.

“8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:8-12

Estas expresiones no eran de pescadores, sino de gente letrada; vocabulario de otro nivel.

“13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.” Hechos 4:13

¿Puede la gente reconocer que tú has estado con Jesús? La gente sabe del barrio que tú saliste, pero al ver cómo hablas y cómo vives, ellos deben saber que solo Dios puede obrar en tu vida para llevarte a ese nivel. Dios posiciona gente delante de gobernantes, delante de gente importante; y tú vas a necesitar las palabras correctas, en el momento correcto; y la gente debe ver a Jesús en ti. El Espíritu Santo te capacita para pararte y decir lo que tienes que decir, de manera apropiada, y cumplir tu misión.

Deja de temer por tus limitaciones, porque ninguna de ellas importa, si tú estás cerca de Jesús, sino que cada una de ellas será obviada, quedará a un lado; lo que no sirve, Dios lo convierte en algo que Él pueda usar; lo que la gente menosprecia, Dios lo convierte en algo que maraville a la gente. Cuando tú hables, aquellos que saben de dónde tú vienes, se van a maravillar, y tú tendrás que decir: Es que yo he caminado demasiado tiempo con Jesús.

Dentro de ti está el poder del Espíritu Santo, y eso es lo que hace la diferencia en tu vida. Tus capacidades no son limitación para lo que Dios quiere hacer contigo.

Estudia, prepárate, cumple con lo que el mundo exige en ese aspecto, pero aprende porque tú disfrutas de aprender, porque tú no puedes depender de nada de eso. Lo que te hace a ti capaz no es de dónde saliste, no es saber hablar; lo que te hace sobresalir es tu confianza de que, cuando tengas que hablar, el Espíritu Santo que está dentro de ti se encargará de decirte lo que tienes que decir, y la gente se va a maravillar.

Quizás, tú has creído que, hasta que no cumplas con ciertas cosas, no podrás ver resultados en tu vida, y te has limitado, y has limitado el poder de Dios en ti. Deja que la gente se maraville, no porque tú hayas salido de la mejor universidad, sino porque tú has caminado con Jesús. Que no seas tú el que hable, sino el Dios Todopoderoso a través de ti, hablando las palabras correctas, en el momento preciso. Que sea el Espíritu Santo quien te mueva. ¿Cómo pasa eso? Eso solo pasa. No hay un truco detrás de esto. Lo que tienes que hacer es caminar con la confianza de que, el que está en ti, es más grande que el que está en el mundo, que el mensaje que tú tienes que llevar es más poderoso que lo que cualquiera pueda decir, que cualquier cosa que el mundo quiera hacer en contra tuya, Dios te dará la salida. Dios te dará la sabiduría para hablar de la forma correcta y, cuando tú caminas con confianza, no en tus capacidades, sino en el Dios que las puede utilizar, tu vida cambia para siempre. Porque, cuando tú no dependes de tus capacidades, sino del Dios que puede usarlas para su grandeza, vas a ver resultados que tú jamás en tu vida habías visto.

Que el miedo desaparezca de tu vida, de tu mente, de tu corazón. Camina, no en tus capacidades, sino en las capacidades de Dios para ti, demostrándole al mundo que tú has estado cerca de Jesús, que has caminado cerca de él. Que la gente se maraville, porque lo pueden ver a él en ti.

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