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lunes, 29 de mayo de 2017

Superando la Intimidación

Es común hoy escuchar la palabra inglesa “bullying” para referirse al acoso la intimidación. La escuchamos sobre todo para hacer referencia a la situación que se presenta en las escuelas cuando estudiantes ejercen intimidación y/o burla sobre otros alumnos.


Se puede definir intimidación como “el acto de amenazar a otros para que ellos hagan lo que uno quiere a través del miedo”. Puede ser por medio de amenazas físicas, miradas, humillación intencional, manipulación emocional o maltrato físico. Los psicólogos que estudian el comportamiento humano dicen que, a menudo quien es una persona intimidadora, se debe a que cuando era niño fue intimidado por otros, ya sean estos sus padres, hermanos o compañeros de la escuela.


Aunque realmente existe la intimidación en todos los ambientes de la vida, desde el hogar cuando hay padres controladores, pasando por el trabajo con jefes tiranos o incluso en la misma iglesia con líderes manipuladores e intimidadores que pretenden controlar a los demás con el temor.Tanto el temor como la intimidación tienen un origen… el enemigo de nuestra alma; cuyo propósito es el de alejarnos de Dios, de hacernos sentir inferiores o indignos y así buscar que las personas desistan de servir o de cumplir con el propósito de la existencia.


Por eso hoy te quiero dar una herramienta para que la apliques en tu vida y la compartas con tu familia, incluso con los más pequeños en tu casa. “Como hijos de Dios por medio de Jesús, tenemos el poder del Espíritu Santo, la capacidad para declarar vida y no muerte con nuestra boca y para esto es necesario leer, aprender y declarar las promesas de Dios”


Cuando la intimidación se presente, debemos recordarnos las promesas de Dios.Si alguien dice cosas contrarias a la Palabra de Dios sobre ti, inmediatamente desecha esas palabras de muerte y declara vida recordando y declarando la vida de victoria que tenemos en Cristo.


Tú no estás solo(a), el Señor está contigo y Él quiere verte venciendo sobre el mal; te da fuerzas para soportar cualquier ataque de intimidación y si le pides, te dará sabiduría para superar todo aprendizaje incorrecto del pasado, además te ha equipado también con la herramienta más poderosa para crecer espiritualmente… “el perdón”.


Oro para que vivas en victoria y no permitas que nadie te intimide, ni te atemorice.


Versículo: “Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?. Salmos 56:4 (NVI)

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