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domingo, 7 de mayo de 2017

REFLEXIÓN – Que la diferencia no te reste servicio.

“Y hubo tal desacuerdo entre ellos que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia de Dios.” Hechos 15:39-40 (RVR)

Diferencias


La iglesia se había sacudido por la discusión entre cristianos fariseos y cristianos gentiles. Los primeros querían que los que se convertían se circunciden y cumplan la Ley de Moisés. Y los gentiles no querían hacer eso. Defendiendo esta posición estaban Pablo y Bernabe, quienes fueron a Jerusalén a discutir con los apóstoles y ancianos. Luego de varias charlas, acordaron que no correspondía hacerles circuncidar a los nuevos cristianos y tampoco obligarlos a cumplir la Ley de Moisés.


No era un tema menor para los judíos que se habían convertido y que habían vivido toda su vida bajo la Ley que Dios mismo les había dado. Era un cambio radical en sus creencias y generaba este tipo de problemas. Pero la Iglesia mostró amor y comprensión y el problema que era grave, pudo ser superado. Pablo y Bernabe fueron parte de la solución.


Algunos meses más tarde estos dos hombres de Dios deciden salir nuevamente de viaje misionero y Bernabé quiere llevar nuevamente a su sobrino Marcos, el que los había abandonado en el primer viaje misionero. Y Pablo no quiere saber nada. Dice Lucas que hubo tal desacuerdo entre ellos que decidieron separarse.


Me llama la atención que dos hombres de Dios, espirituales, líderes de iglesias, predicadores y consoladores de cientos de personas, tengan semejante desacuerdo. No sabemos cómo fue la discusión, pero seguramente fue muy subida de tono.


Hay cosas que no sabemos y otras que si. No sabemos que hizo Bernabé con Marcos durante ese tiempo de silencio en la Biblia, y sabemos que Pablo siguió fundando iglesias. Pero sabemos cómo termina la vida de Pablo. Pidiendole a Marcos ayude, porque había vuelto a ser útil para el ministerio. Todos concuerdan que el cambio de Marcos, fue por el aporte sin igual de Bernabé.


Lo que nos lleva al punto de hoy. ¿Hace falta discutir y separarse? No importa cual sea el tema en discusión, las diferencias pueden arreglarse. Pero si por algún motivo no se pueden sanjar, entonces lo mejor siempre es alejarse, pero seguir trabajando para la gloria de Dios. Como lo hicieron Pablo y Bernabé, cada uno por su lado, cumpliendo su ministerio.

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