Evangelismo

Ultimas fotos

lunes, 8 de mayo de 2017

REFLEXIÓN – El efecto de Dios nunca te deja solo.

“Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón y con mi cantico le alabaré. Salmos 28:6-7 (RVR)
Efecto


La naturaleza se mueve con la regla de la relación causa efecto. Llovió en Buenos Aires y volvió a hacer calor y se llenó la ciudad con una plaga de mosquitos. Causa efecto. Dios es un Dios de orden y lógica y emplea los mismos principios en todas sus actividades. Incluso con los seres humanos, que por lo general rompemos todas las reglas posibles.


La secuencia que Dios utiliza con sus hijos es siempre la misma y aplica los mismos parámetros para todos. Dios no hace salvedades ni excepciones. Sino que nos trata a todos por igual, porque nos ama a todos por igual. Es cierto que tenemos cada uno un trato diferenciado porque hay un plan específico para cada uno; pero en lo que se refiere al amor de Dios, es igual para todos.


El salmista bendecía a Dios y decía que era bueno porque en primer lugar le oyó cuando estaba en medio de un problema. ¡Cuánta necesidad tenemos hoy de ser escuchados!, vivimos tan apurados que no tenemos tiempo para escuchar al otro, y mucho menos para detenernos a ocuparnos de sus problemas.

Dios no es así, al contrario. Dios siempre se ocupa de nuestros problemas y nos escucha. ¿Tenes una dificultad o una angustia hace muchos años y pensás que Dios ya no te escucha? Eso es una mentira del diablo. Dios siempre te escucha, siempre, porque te ama. Eso no significa que te va a dar lo que vos estás esperando cuando vos lo quieras, pero siempre te escucha.


Lo segundo es que porque te escucha, sabe que necesitas ayuda y te ofrece su fortaleza y protección. Esto está garantizado por Dios en todo momento. La única forma de perder este beneficio es corrernos de debajo del paraguas de Dios. Mientras estemos en comunión con Dios, siguiendo sus mandamientos y lejos del pecado, su ayuda no va a faltar.


Ojo, esto no te garantiza la solución del problema. No es que Dios te va a sanar o te va a dar lo que estabas esperando. Su ayuda es más amplia que eso, te va a dar la fuerza para poder vivir con gozo y paz, en medio del problema. Obvio que uno espera la solución mágica (que a veces llega), pero no siempre está disponible. Dios igual te ama y te fortalece


No hay comentarios:

Publicar un comentario