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sábado, 6 de mayo de 2017

Perspectiva

El año 1880 los hermanos Lumiére comenzaron a trabajar en la posibilidad de capturar imágenes en movimiento. Ya en ese entonces la fotografía era algo bastante conocido así que usaron esa base para su proyecto. Pasaron casi dos décadas hasta que por fin lograron su objetivo al proyectar una cinta que mostraba simplemente a obreros trabajando dentro de una fábrica. Su éxito fue inmediato en toda Europa y América del Norte.


En el siguiente año filmaron 10 películas cortas mostrando a personas en sus actividades cotidianas, pero poco a poco dejaron la idea de lado porque el trabajo parecía algo monótono y no creían que se pudiera lograr algo mucho más significativo. Sin embargo Alice Guy, una mujer estadounidense que era secretaria de una compañía de fotografía se asoció con muchas personas importantes y fundó su propia empresa que no sólo se ocuparía de fotografías, sino también de hacer filmaciones a gran escala.


La visión de Alice fue mucho más lejos que la de los hermanos Lumiére. Ella comenzó a entender que podía dividir la cinta de la película y contar historias, vio que podía cortar una escena y pasar a otra sin que el espectador perdiera el hilo del relato. De esa manera se pudo impulsar el cine como un arte audiovisual de éxito hasta nuestros días.


Quizás no se pueda describir con total exactitud las sensaciones que una persona puede tener al ceder su idea a alguien más y ver el éxito que está teniendo. Otro ejemplo, un poco más conocido, es el caso de una famosa compañía de gaseosas cuya fórmula fue vendida por casi nada y años después, se convirtió en la bebida número uno en su país de origen y en el mundo.

La historia nos deja ver cómo un poco de perspectiva puede cambiar una idea que no parece tan buena en un éxito total. Es verdad es que eso no ocurre muy seguido en el ámbito empresarial, pero más allá de las ideas para generar ganancias monetarias, uno puede tomar las herramientas que tiene disponibles en su entorno para realizar un trabajo sobresaliente en cualquier ámbito.
Pero lamentablemente ocurre que muchas veces hay enojo por el empleo que se tiene, por el ministerio en el que se sirve, por la ciudad en la que se vive e incluso por la familia en la que se ha nacido, etc. Esas pequeñas frustraciones hacen que uno se vea con menosprecio a sí mismo y subestime la justicia de Dios. Incluso si todo estuviera realmente mal nuestro Señor tiene el Poder de cambiarlo para bien.

Jeremías 33:3 dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Versión Reina-Valera 1960


Quizás por algún motivo no puedas ver que tienes en tus manos todo lo necesario para salir adelante, tal vez sólo hace falta que le preguntes a Dios qué es lo que debes hacer y que te ayude a ver con mayor claridad el potencial que ha puesto en tus manos. Él puede mostrarte el camino a seguir y ayudarte a ver la manera de lidiar con tu entorno.

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