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sábado, 6 de mayo de 2017

Mi siempre presente ángel de la guarda

«El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende» (Salmo 34: 7).


Hablar con el Señor es lo primero que hago cada mañana. Lo sigo haciendo durante el día y a última hora, cuando me acuesto. Trato de no olvidar invocar su presencia cada vez que salgo de la casa y cuando me subo al auto.
El 29 de abril de 2012 estaba en camino al aeropuerto de Miami para recoger a mi hija y a su muy pronto dama de honor. Desde que mi hija vive en otro estado, solamente hemos podido vernos una o dos veces al año. Naturalmente yo estaba feliz aquel día, porque iba a verla y a ayudarla con los preparativos de su boda.
A pesar de que conocía perfectamente la ruta al aeropuerto, no sé cómo pero hice un giro equivocado que me puso en los carriles opuestos de tráfico, en una vía de un solo sentido. ¡Tráfico a exceso de velocidad se dirigía directamente hacia mí! Lo único que podía hacer era clamar al Señor.


Temiendo por mi vida, de repente apareció —de la nada— una abertura hacia un camino de tierra. Ese camino me llevó por un despoblado y finalmente a una zona industrial. Algunos edificios parecían abandonados. No se veía ninguna actividad. Completamente traumatizada por mi encuentro cercano con la muerte, ya no pude seguir manejando. Mi cuerpo temblaba descontroladamente, estaba sola y llorando. A pesar de todo, le di gracias al Señor por su amor, su misericordia y su protección, ¡Y porque me había acabado de salvar! Creo con certeza que sus ángeles estaban sentados allí, a mi lado, controlando el volante y salvándome de la muerte.


Con cautela salí del auto, fui a uno de los edificios y tímidamente llamé a la puerta. Un muy agradable caballero abrió. Le expliqué mi situación y él amablemente me indicó cómo llegar al aeropuerto. No tuve ningún problema para encontrar el camino desde allí.


Esa experiencia fortaleció mi confianza en mi Dios. Creo que él me mantuvo con vida con un propósito. Sus ángeles acamparon alrededor de mí ese día y me protegieron.


¿Te has acordado hoy de pedirle a Dios que te acompañe en todas tus actividades del día? Si no es así, toma un momento y pídeselo ahora. Él te escuchará. Puedes Confiar en que él es «nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Sal. 46: l).

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