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martes, 23 de mayo de 2017

Los hijos del divorcio

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!Salmo 39:7


Esta semana la he dedicado a ese problema triste y común que es la separación o el divorcio, y he motivado a las mujeres, y a los hombres por igual, a seguir adelante a pesar de sus frustraciones.
Sin embargo, hoy llego como una gran defensora de los «hijos del divorcio».
No les hagamos más daño del que ya les hemos ocasionado con la triste noticia de que papi y mami no seguirán viviendo juntos, pues ese es un trauma de por vida que solo se logra sanar por la misericordia de Dios.


Cuando nos separamos o divorciamos, es como si olvidáramos que esos hijitos son el resultado de esa relación. Caemos en el grave error de cobrarnos la venganza por nuestras manos y ponemos a los hijos de carnada.
Nuestros hijos pasan a sufrir la manipulación y los convertimos en mensajeros para nuestro ex. Lo triste de todo es que, en la mayoría de los casos, esos mensajes van con amenazas, insultos y lo que menos damos es un buen ejemplo. Incluso, a menudo los papás cortan la ayuda económica a fin de castigar a las madres y no les dan dinero.


Si estás pasando por algo así, recuerda que necesitas la intervención de Dios en tu vida y mucha oración y protección en esta nueva etapa que estás experimentado. Así que el mejor consejo que te puedo dar es el siguiente: «Busca a Dios y entrégale por completo tu vida y la de tus hijos».

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