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viernes, 19 de mayo de 2017

LA ESPADA LÁSER

«Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios» (Salmo 1: 1).


Recuerdo el día que entré a una tienda justo después de que George Lucas lanzara La venganza de los sith, el tercer episodio de La guerra de las galaxias. En una estantería, justo cuando iba a pagar vi varias espadas láser de diferentes modelos, Me quedé fascinado. Y entonces vi algo mejor: una estaba fuera de la caja, lista para ser usada.Tomé la armadura de metal, puse mis dedos sobre el tubo fluorescente de color verde jedi, e instantes después estaba agarrando la espada con ambas manos, moviéndola contra el viento.


Con ese sonido que los fanáticos de La guerra de las galaxias conocemos tan bien, la espada cobró vida en mis manos, mientras la movía de izquierda a derecha con ganas de pelear contra cualquiera. Dándose cuenta de mi fascinación con aquella maravilla, el dependiente se me acercó con entusiasmo: «Preciosa, ¿verdad? —me dijo—. Y hace unos sonidos increíbles cuando golpeas algo. Anoche unos cuantos nos quedamos aquí después de cerrar y tuvimos una pelea increíble». Tras considerar brevemente pedir trabajo en aquella tienda para unirme a aquellas peleas nocturnas, compré la espada.


El Salmo 1 también describe una progresión: primero, un hombre sigue el consejo de los malvados; después va por el camino de los pecadores; finalmente hace causa con los que se burlan de Dios. En términos sencillos, pecar es flirtear con el mal. Nos tienta a nivel mental y finalmente nos hace hacer cosas que conducen a la destrucción. Ese juguete caro todavía está en mi oficina, pero tras considerar mi economía y lo que realmente importa he decidido venderlo. No lo necesito y hay cosas más importantes.


Hubiera sido mejor que no hubiera comprado la espada, pero gracias a Dios todavía tiene valor. En lo que respecta al pecado y sus consecuencias, es difícil volver atrás una vez te has unido a la compañía de los que hacen el mal.No dejes que el pecado te lleve por una senda destructiva, Sigue el consejo de David que se encuentra en el versículo 2: ama la ley del Señor y medita en ella, Eso te llevará a una progresión y un día podrás afirmar tus raíces y ser un árbol plantado a la orilla del río, que da su fruto a tiempo y jamás se marchitan sus hojas (versículo 3).

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