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viernes, 5 de mayo de 2017

Haciendo caso omiso de la luz

Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. (1 Juan 1:6)

¿Qué problema presenta este versículo? Aquí tenemos a cristianos que han establecido una relación con Dios; han formado parte de la familia de Dios por la fe en Cristo. Esto significa que están disfrutando toda la corriente de la vida en el Espíritu, pero no hay señal de ello en sus vidas. Mienten, porque no viven conforme a la verdad. Es posible que sus vidas sean duras y sin cariño, críticas, y que además sean exigentes con otras personas.


Entonces, ¿qué es lo que está mal? No hay nada que esté mal en la relación. De nada sirve hablar a estas personas para que se hagan cristianas, porque lo son. El problema es que están caminando en la oscuridad. La mayoría de nosotros leemos esto mentalmente como si se refiriese a haber caído en pecado, lo que en un tiempo se llamó “la condición de reincidencia”, que es lo contrario a caminar en la luz. Pero si consideramos esta frase de este modo, estamos confundiendo causa con resultados. ¡El hecho es que pecamos porque estamos caminando a oscuras! El “caminar a oscuras” no es sinónimo con pecar; estamos pecando porque caminamos a oscuras.


¿Qué es la oscuridad? Es preciso que contestemos esto primero a nivel físico. ¿Cómo haría usted para moverse en una habitación que está a oscuras? Ahora está llena de luz. ¿Tendría usted de alguna manera achicar la luz o echar la oscuridad en un pozo? Claro que no; lo único que necesitamos hacer es apagar la luz. La oscuridad es sencillamente la ausencia de luz, y eso es exactamente lo que quiere decir Juan aquí. El caminar a oscuras significa caminar como si Dios no existiese, porque Dios es luz; es ser prácticamente ateo. Nosotros creemos que hay un Dios, que Él existe, pero vivimos como si no existiese, y eso es caminar a oscuras.


Es posible ser cristiano pero caminar en la oscuridad haciendo caso omiso de Dios. Juan empieza con este problema porque es uno de los problemas más extendidos y corrientes. Usted puede perderse los beneficios de la presencia de Dios en su corazón y en su vida haciendo caso omiso de la luz.

¿Pero cómo consiguen realmente hacer esto las personas, me refiero a apagar la luz y andar a oscuras? Hay varias maneras muy evidentes de hacerlo. Algunas personas dejan de ir a la iglesia. La Palabra de Dios es un canal de la luz de Dios porque la Palabra misma es luz. Penetra y busca; busca en nuestra vida interior y la expone a nuestra visión. Si dejamos de ir a la iglesia, escapamos a la luz de esa manera. Ya no nos sentimos incómodos por lo que dice la Palabra. Otra manera es dejar de leer las Escrituras. Un asombroso número de cristianos sencillamente ha apagado la luz dejando de leer las Escrituras. Bajo todas las excusas que dan por hacerlo, como la falta de tiempo y todas las presiones, existe en realidad el deseo de escapar a la luz.


Otra manera es que no se examinaron jamás a sí mismos, que es una forma casi segura de caminar en tinieblas, ya que rara vez nos detenemos a examinarnos a nosotros mismos. Nunca nos hacemos preguntas minuciosas respecto a dónde nos encontramos en la vida cristiana. El apóstol Pablo dice: “Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe” (2 Corintios 13:5). Pregúntese usted a sí mismo: “¿Dónde me encuentro?”.


Padre, concédeme la fe y la gracia para colocarme bajo la luz, exponiéndome a Tu Palabra y estando dispuesto a examinarme a mí mismo.

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