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miércoles, 10 de mayo de 2017

ESFUÉRZATE EN LA GRACIA

Es importante estar comprometido con Jesús. Es importante que la iglesia pase de ser fanática de Jesús, a estar comprometida con Jesús; porque un fanático no necesariamente es un discípulo. Nicodemo era fanático de Jesús, pero lo buscaba de noche, a escondidas, sin que nadie lo viera. Iba y le preguntaba acerca de sus dudas; Cristo le dijo que tenía que nacer de nuevo, y Nicodemo se fue más confundido todavía. Nicodemo era un fanático; le gustaba lo que veía, lo que oía, pero no estaba comprometido.

Los fanáticos confunden admiración por devoción; pero es muy diferente vivir una vida devota a Dios, que vivir admirando a Dios. Hay gente que admira, pero no tienen devoción. La gente fanática confunde el conocimiento de Jesús, con lo que es tener intimidad con Jesús. Hay gente que conocen de Jesús, pero no tienen intimidad con él; son dos niveles muy diferentes. Y las dos son importantes. Tú debes conocer de Jesús, pero más que conocer de él, tú tienes que conocer a Jesús, tener intimidad con él.

Los fanáticos piensan que sus buenas intenciones sobrepasan su fe; pero tú puedes tener buenas intenciones, y no tener fe. Los cristianos verdaderamente comprometidos no vivimos por buenas intenciones, sino por nuestra fe.

Hay muchas cosas que hacemos pensando que realmente nuestro estilo de vida demuestra nuestro compromiso con Jesús, pero no es así. Esto pasa por la insuficiencia de nuestra mente de entender nuestra capacidad espiritual para cumplir con la meta de vivir como Jesús vivía. En un momento dado, Juan dijo que no era digno de desatarle el calzado a Jesús, queriendo decir que él no podía cumplir con la tarea que se le había encomendado, porque Jesús era demasiado grande para él.

“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” 2 Timoteo 2:1-2

Pablo le da dos instrucciones a Timoteo: Que se esfuerce en la gracia, y que discipule, pero no a cualquiera, sino a gente fiel y apta para enseñar. No se le puede confiar el evangelio a cualquiera, porque no fue dado para uso personal, sino para ser enseñado; y tu fidelidad es demostrada por tu capacidad de compartir con otros lo que Dios ha hecho en tu vida. El esforzarse en la gracia, es esforzarse por entender que el poder para cumplir con la obra proviene del Dios Todopoderoso.

Una de las razones por la que la gente se queda en las gradas, por las que permanecen siendo fanáticos, es porque piensan que no tienen la capacidad espiritual de entrar en esa otra dimensión. Hay gente que no estudia la palabra porque piensa que se requiere de estudios teológicos para que Dios le hable. Tú no necesitas de estudios teológicos para que Dios te hable. Es más, mientras más estudios teológicos, más se te daña la cabeza; porque te ponen cuanta interpretación hay de frente; pero si tú tienes una experiencia directa con la palabra del Señor, Dios te puede hablar a ti directamente; y el esfuerzo que tú haces en la gracia que Dios te ha dado, de poder recibir de Él, es más que suficiente que cualquier estudio que tú puedas hacer afuera. Pero no es hasta que un hombre tiene la consciencia de que esto no se hace… t se hace… tú no vas a alcanzar vivir la vida que Jesús quiere que tú vivas, bajo tus propias fuerzas, bajo tu esfuerzo, sino bajo el poder de la gracia de Dios, caminando bajo el poder del Espíritu, viviendo todos los días en el Espíritu, pidiendo al Espíritu Santo que todos los días te dé la fortaleza para hablar correctamente, para caminar correctamente, para actuar correctamente. Tu carne es débil, tu mente es débil; el único que te puede dar la fortaleza es el Espíritu Santo que está dentro de ti, que camina contigo; y es la única manera que tú podrás vivir haciendo la obra que Dios quiere que tú hagas.

Hasta que no entiendas esto, estarás frustrado por todos los ataques, por los problemas, por las dificultades. Pablo estaba motivando a Timoteo, diciéndole: Acuérdate que esto es por la gracia. Lo que se te ha encomendado que hagas, hazlo por la gracia de Dios. Esfuérzate en la gracia de Dios, no en tus propias fuerzas. ¿Cómo? Confiando en que, cuando llegues donde tienes que ir, Dios te dará las palabras correctas, Él te va a guiar, te va a dirigir, te va a dar la fortaleza, la fuerza, el ánimo. Ten confianza de que, cuando llegues al lugar que Dios quiere que vayas, algo dentro de ti va a pasar, y vas a saber qué decir, qué hablar, cómo actuar. Tú no te vas a quedar en las gradas por miedo a no poder cumplir con las expectativas del Dios que te llamó. Dios te llamó, y Él te ha dado la capacidad que tú necesitas para vivir la vida que Él quiere que tú vivas, y alcances la plenitud en Cristo Jesús. Y todo esto se hace única y exclusivamente por la gracia de Dios.

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