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miércoles, 24 de mayo de 2017

Crecer más y más

«Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más». 1 Tesalonicenses 4: 1

EL CRECIMIENTO ES LA LEY de una vida saludable. El día en que dejas de crecer estás condenado a muerte. Pero el crecimiento implica dolor. Tal vez por eso mucha gente se resiste a crecer. Prefiere acomodarse, y vivir sin enfrentar desafíos, sin escalar las montañas de la vida.


En el versículo de hoy el apóstol Pablo habla de crecimiento en la vida espiritual. El primer paso del crecimiento es el aprendizaje: «De la manera como aprendisteis», indica Pablo. Esto quiere decir que el primer paso en la ruta del aprendizaje consiste en reconocer que no sabes.


En la vida cristiana, esto te lleva a la Palabra de Dios. El estudio diario de la Biblia es el camino hacia el crecimiento; no el estudio como un deber, sino como la experiencia maravillosa de estar en comunión con Jesús. La Biblia es la carta de amor que Jesús te escribió. Es la manera de comunicarse contigo, de mostrarte los peligros del camino, de enseñarte las veredas de justicia y conducirte al destino glorioso que te tiene preparado.


Pero al abrir el Libro Sagrado tienes que renunciar a tus propios conceptos y reconocer que Dios conoce el camino mejor que tú. Este es un proceso que lleva toda la vida; y Pablo llama a este proceso «crecimiento». Dice: «Así, abundéis más y más». La abundancia es el resultado de tomarse en serio los consejos divinos. Dios es un Dios de abundancia. Jesucristo declaró en cierta ocasión: «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
Pero en la vida espiritual la abundancia no es el fruto del esfuerzo, sino de la humildad, de la dependencia de Dios y de la sumisión a las enseñanzas de su Palabra.


Hoy tienes delante de ti un nuevo día. Cada clía es una nueva oportunidad; es una hoja en blanco que Dios te brinda para que escribas una nueva historia; es la oportunidad de corregir los errores de ayer, de extraer lecciones de los fracasos y de seguir avanzando y creciendo más y más.


Empieza el día con la seguridad de que el consejo de Dios se ha hecho realidad en tu experiencia. Recuerda las palabras de Pablo: «Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más».

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