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martes, 23 de mayo de 2017

CÓMO ELIMINAR RESISTENCIAS SECRETAS

Los pensamientos negativos son resistencias en nuestra vida. Cuando tú recibes la Palabra, pero eres de corta duración, es porque hay algo que no te permite manifestarla; y, cuando analizas tu vida, te das cuenta que son pensamientos los que te han estado deteniendo.

“4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”
2 Corintios 10:4-5

El conocimiento de Dios es la Palabra, es esa semilla de la que habla la parábola del sembrador; y hay argumentos y altivez que se levantan en contra de esa Palabra. Pero Pablo nos dice que hay armas que no son carnales, sino espirituales, y tienen el poder para destruir esas fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo.

Cuando el conocimiento de Dios, la Palabra de Dios, la semilla llega a nuestra vida, los pedregales se convierten en fortalezas, en argumentos, en altivez, tratando de destruir esa Palabra de Dios. Y tenemos en nuestras manos la solución para derribar toda altivez, toda fortaleza, todo argumento: El llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo.

Pablo habla de armas espirituales, de fortalezas, habla acerca de derribar, destruir; sin embargo, a diferencia de David y tantos otros hombres de Dios, Pablo no era un militar. La Biblia dice que se dedicaba a construir y vender carpas. Pero Pablo usa este vocabulario para hablar acerca de aquello que trata de destruir la semilla, añadiendo fuerza, estructura y pasión a la revelación que quiere llevar acerca de cómo destruir los pensamientos que van en contra de la Palabra del Señor. Para derribar esos pensamientos, se va a requerir que tengas la disciplina y la estructura de un militar. Tienes que estar en el cimiento correcto, con la Palabra correcta depositada en tu corazón, y entender que tenemos que levantarnos con las armas de nuestra milicia, que no son carnales, sino espirituales, y están depositadas en esa misma semilla para que tú tengas el poder de derribar, destruir toda fortaleza, todo argumento, todo pensamiento negativo que vaya en contra de la Palabra del Señor. Ninguna Palabra es sembrada y queda sin dar fruto; eso es lo que dice la palabra del Señor; pero tiene que haber cierta pasión en tu vida, que esté pendiente; porque un militar es vigilante, es disciplinado. Un militar no cuestiona; recibe una orden y cumple con ella, sabe vivir bajo autoridad. Y eso es lo que Pablo añade a la revelación en estos versos.

Cuando viene una semilla de prosperidad a ser sembrada en tu vida, viene también una noticia negativa en el periódico acerca de la economía de tu país; pero esa Palabra de prosperidad tiene en sí misma un arma, que no es conocimiento carnal, conocimiento de economía, porque no se trata de que aprendas más acerca de finanzas para resolver tu problema, sino que hay una promesa en esa semilla; la Biblia dice que Dios te prosperará en tu entrada, en tu salida, en la ciudad, en el campo, que todo aquello en lo que tú pongas tu mano prosperará, que dondequiera que pongas la planta de tus pies, será tuyo. Y, cuando tú tienes la disciplina de un militar, y entiendes que los pensamientos negativos impiden que la Palabra tenga profundidad en tu vida, entonces, con la Palabra, con las armas de nuestra milicia, tú destruyes toda fortaleza, toda altivez y todo argumento que se ha levantado en contra de la Palabra que Dios ha sembrado como semilla en tu vida.

Hay quienes reciben una palabra de sanidad de parte del Señor, pero hay argumentos, pensamientos que dicen que, si un familiar murió de cáncer, entonces ellos van a morir también de cáncer. El doctor te pregunta todo el historial familiar, y él va a asumir que, si en tu familia hay problemas de diabetes o hipertensión, entonces, tú tienes altas probabilidades de también padecer de estas condiciones. Pero tú tienes que entender que en tu vida hay una semilla que es la cura para el cáncer, para el SIDA, para la hipertensión, para las condiciones cardiacas; no se encuentra en una pastilla, en una farmacia, pero la encuentras en la semilla de la Palabra de Dios que dice que, no importa los antecedentes de salud de tu familia, si tú crees que puedes ser sano, para el que cree, todo es posible. La Biblia dice que pondremos nuestras manos sobre los enfermos, y sanarán. Tu sanidad no viene de tus antecedentes, sino de la revelación de la Palabra de Dios en tu vida, pero esa Palabra tiene que tener profundidad y, para esto, tienes que derribar todo argumento, todo pensamiento negativo que se levante en contra de esa revelación en tu vida.

Esa actitud, esa pasión que Pablo le añade a esta revelación haciendo uso de vocabulario militar al hablar acerca de derribar esas fortalezas, esos argumentos, todo lo que se levante en contra de la palabra de Dios, es lo que va a traer el cuidado alrededor de la semilla. Cuando tú entiendes la importancia de eliminar los pensamientos negativos, es porque entiendes que la Biblia dice que todo lo que tú oyes se añade a tu vida, y que puede convertirse en argumento, en fortaleza, en altivez alrededor de esa semilla; y tú, como militar, que tienes unas armas que no son carnales, tienes que proteger esa semilla. Hay tanta gente con necesidad de la Palabra, pero se quedan en sus casas viendo novelas, en vez de ir a la iglesia. Recibir la Palabra es demasiado importante; recibir más armas, recibir mayor revelación de la Palabra, le da mayor profundidad a la semilla que ha sido sembrada en tu vida.

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