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miércoles, 31 de mayo de 2017

APACIENTA MIS OVEJAS

“15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. 17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” Juan 21:15-17

Pedro estaba frustrado porque se sentía fracasado en la misión de ser un buen discípulo por haber negado a Jesús, aun cuando su intención había sido defenderlo. Por eso, después de haber caminado con Jesús y haber recibido la revelación de que Jesús era el Cristo enviado por Dios, decidió volver al lugar de donde Dios lo había sacado, las barcas. Pero aquí se ve cómo Jesús trabaja con Pedro, liberándole de la culpa y provocando que, en su confesión de amor hacia Él, Pedro cancelara el haberle negado tres veces.

En el Nuevo Testamento, existen tres expresiones de amor, eros, fileo, ágape. Eros es el amor erótico, fileo es el amor entre hermanos, entre amigos, y el amor ágape es el amor de Dios. A simple vista, las tres preguntas que le hizo Jesús a Pedro son iguales, pero en el texto original, vemos que no lo son. Las primeras dos veces que Jesús le pregunta a Pedro si lo amaba, se refería al amor ágape, el amor perfecto de Dios; en otras palabras, le pregunta: ¿Me amas con amor inconmovible? A lo que Pedro contesta: Tú sabes que te amo; refiriéndose al amor fileo, por lo que en otras palabras, Pedro le dice a Jesús: Tú sabes que te amo como mi hermano, como mi amigo. Jesús, por tercera vez, le pregunta a Pedro: ¿Me amas? Pero, esta vez, utiliza el término fileo, a lo que Pedro le contesta: Señor tú sabes que te amo como un hermano, como un amigo, fileo.

Jesús intentaba llevar a Pedro a entrar a una dimensión más grande, pero por lo pasado, Pedro no cree que pueda amar a Jesús de la manera en que Él lo amaba. Pedro no se atrevía a decir que amaba a Jesús con amor ágape, por la frustración que había experimentado de haberle fallado. Por eso, después de dos intentos fallidos de llevar a Pedro a declarar amor ágape por Jesús, Jesús decide preguntarle según su capacidad actual para amar, preguntándole: ¿Me amas con amor fileo? Pedro le contesta: Tú sabes todas las cosas, y hoy lo único que puedo expresarte es que te amo con amor fileo. Lo cual demuestra la frustración de Pedro de querer volver al pasado por sus errores y olvidar el verdadero llamado de Jesús.

En contestación a las confesiones de amor de Pedro, Jesús le dice: Hazte cargo de mis ovejas. Hay gente que dicen amar a Dios, pero no se han hecho cargo de nadie. Aquí Jesús te habla de tres niveles en el desarrollo espiritual: Corderos, ovejas y, aunque vuelve a hablar de ovejas, en el texto original se muestra que es un tercer nivel de desarrollo. Jesús le dice a Pedro: Si en realidad quieres demostrar que me amas, vas a tener que apacentar a personas en todos los niveles; desde el más pequeño, hasta el más grande. Pero tu amor por mí lo vas a expresar en tu disposición de apacentar y pastorear a una persona.

Apacentar y pastorear una oveja es procurar que tenga descanso, que tenga qué comer, que esté protegida de todo aquello que pueda venir en contra en un momento crucial de su vida. Ese trabajo no es únicamente del Pastor institucional de la iglesia; ese trabajo es de todos, y se hace únicamente a través de la compasión. Puedes decir que amas a Dios con todo tu corazón, pero ¿a cuántos estás cuidando, guiando, protegiendo para que el enemigo no se meta en su cabeza? Si verdaderamente amas a Dios, cuida a alguien.

La razón por la que muchos no cuidan de alguien es porque, al igual que Pedro, lo único que ven son sus imperfecciones. Piensan que, para cuidar a alguien, hay que ser perfectos y, por cometer un solo error, quieren regresar al mundo. Tu amor a Dios debes demostrarlo con tus acciones; es tu responsabilidad. Jesús cuidó a doce para que, de la misma manera, ellos cuidaran a otros a través de la compasión. Esto no se trata de perfección, sino de demostrar tu verdadero amor por Dios, a través de tus acciones para cuidar a otros.

Comienza a cambiar tu perspectiva para que puedas ver a todos con compasión; sé diferente. Todo lo que hagas, hazlo desde la compasión, y recuerda que este mundo está desamparado, como ovejas que no tienen pastor. Dios busca a obreros que se encarguen de cuidar a sus hijos. Hace falta que despiertes para que veas la necesidad que tiene cada uno allá fuera y que te des a la tarea de cuidarlos, guardarlos, enseñarlos, de tomar el tiempo necesario para llevarlos a la verdad de Cristo. Desde hoy, se despierta tu corazón, en el nombre poderoso de Jesús.

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