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miércoles, 19 de abril de 2017

TODO COMIENZA CON UNA PALABRA

Cuando David fue ungido como rey, él no fue a ejercer su reinado, sino que regresó a hacer lo mismo que siempre había hecho, cuidar las ovejas. David fue a hacer lo mismo de siempre, la única diferencia era que ahora estaba ungido. Antes, él era un simple pastor, pero ahora es un pastor ungido como rey. A través de la palabra que le había llevado Samuel a David, su corazón había despertado al hecho de que un día sería rey, y ahora peleaba en contra del oso y del león como nunca antes para cuidar sus ovejas.

Cuando recibes la Palabra, tal vez al día siguiente tienes que regresar a hacer lo que siempre has hecho, pero con un corazón despierto. Ahora todo lo que hagas te servirá de preparación hasta que un día se pueda ver la manifestación completa de lo que Dios te prometió, de tu milagro. Todo comienza con una palabra que levanta tu corazón y tu espíritu para poder alcanzar todo lo que Dios tiene para tu vida.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” Juan 1:1-5

Si tu corazón no ha despertado aún, tienes que despertarlo. ¿Cómo? A través de la palabra. Tu corazón solo despierta, solo recibe vida, por el poder de la Palabra. Cuando despierta tu corazón, tienes que corregir tu vida. El Señor le dijo a la mujer que fue encontrada en el acto de adulterio: No…te condeno; vete, y no peques más. (Juan 7:11). Aquellas palabras de Jesús trajeron vida, despertaron, a aquella mujer, pero para mantenerse despierta, su vida tenía que cambiar. No podía regresar al mismo lugar en que estaba. Cuando la Palabra despierta tu interior, tienes que producir ese cambio, empezar a mirar a través de tu fe.

Por la fe, tu vida va a ir siendo transformada, tu carácter va a ir siendo transformado. No te van a gustar las cosas que te gustaban antes, porque si sigues haciendo lo que hacías antes, seguirás atado a los viejos instintos y no estarías despierto. Lo peor que le puede pasar a una persona es no creer, llegar a pensar que nada de lo que haga traerá cambios en su vida. La gente frustrada piensa: Nada de lo que hago tiene o tendrá un impacto. Una persona frustrada piensa que su vida no va a cambiar; con esto, lo que está diciendo es: Todo lo que hice para llegar hasta aquí es más fuerte que lo que tengo que hacer para llegar a donde quiero llegar. Cuando esto sucede, tu vida se detiene, y por eso es que hay muchos deprimidos y tristes. Tal vez piensas que no hay nada que puedas hacer para que tu situación cambie. Tal vez pensarás que nadie te entiende, que es muy difícil. Cuando estos pensamientos vengan a tu mente, piensa en la mujer del flujo de sangre. Ella se mantuvo en la búsqueda de su cura por doce años, fue persistente. Tal vez, en algún momento de esos doce años tuvo un momento de frustración, pero ella estaba tan segura que la encontraría, que dio todo lo que tenía en el proceso.

Aunque creas que nada de lo que hagas tendrá algún efecto, inténtalo. No importa de la manera en que creas que Jesús marcará tu vida para recibir tu milagro, continúa creyendo hasta que Él haga algo. Continúa haciendo, aunque en algún momento te vaya peor de cuando empezaste, no limites tu fe porque te vaya peor. Tu fe se va a expandir porque, delante de ti, está el Señor, que ha prometido cambiar tu vida. Si tienes que persistir un tiempo más, hazlo, porque no sabes si en ese mil y un intento está tu oportunidad, la que te va a cambiar. Vuelve a intentarlo una y otra vez. Persiste, no porque seas positivo o por que puedas creer en tu mente, sino porque el poder de la Palabra despertó tu corazón y te ha mostrado las posibilidades que Dios tiene para tu vida. Ya no vives bajo las imposibilidades que tenías, sino bajo las posibilidades del Dios Todopoderoso, que puede cambiar tu vida y darte todo lo que esperabas y más.

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