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domingo, 30 de abril de 2017

Sin que descuides lo tuyo

El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.Proverbios 1:7


Este devocional forma parte del tema anterior: El servicio a Dios debe ser equilibrado por completo.
No debemos abandonar nuestra familia por servir en la obra de Dios. De ahí que el Señor sea el único capaz de ayudarnos a equilibrar nuestro trabajo.


He tenido la oportunidad de conocer algunos casos cercanos. Se trata de jóvenes procedentes de familias pastorales que están cansados de vivir solos en sus casas. No tienen una vida en familia como los demás, ni tienen derecho a la privacidad ni en su casa. El problema es que la casa pastoral vive repleta de gente cualquier día de la semana, ni hablar el día del servicio. Tampoco se puede pensar en salir de vacaciones, pues papá o mamá están con agendas repletas de compromisos de la iglesia.


Esta es una exhortación muy especial que tengo para ti pastor, pastora, líder, capellán o cualquiera que sea tu posición. El servicio a Dios es el mayor privilegio que tú y yo podemos experimentar. Es gratificante y muy bien remunerado por Dios.


Sin embargo, no olvides que antes de servir a Dios, tu primer ministerio, tu primera obra, es cuidar de tu familia. No la descuides, pues te necesita.
Pídele a Dios que te dé el tiempo perfecto y que logres ser el mejor de los padres.
Hay un orden ya establecido por nuestro Señor. Tú con Dios como cabeza, tu familia, primera obligación, el trabajo y la iglesia.

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