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domingo, 19 de noviembre de 2017

Buenas Noches

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Por su sangre

«Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre», Hechos 20: 28


LA SANGRE solucionó el problema del pecado a Adán y a Eva. Allí estaba la primera pareja, escondida detrás de un árbol, desnuda. Habían intentado cubrir su desnudez con hojas de higuera. ¿Qué habían logrado? iNada! Continuaban desnudos y ridículos. Esto nos prueba que las intenciones humanas para resolver el problema del pecado, por mejores que parezcan, no son más que pobres hojas de higuera: nada solucionan; solo disfrazan. Y disfrazan mal.Pero Dios apareció y proveyó un corderito. Ese cordero, que era símbolo del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, fue sacrificado. Su sangre humedeció el suelo del Edén; aquella sangre inmaculada mojaría, más tarde, el suelo de la historia.


Desde la primera hasta la última página de la Biblia esa sangre aparecería, como un hilo conductor rojo, mostrando al ser sin hacer nada. Solo por gracia.Este mensaje se repite, una y otra vez, a lo largo del Antiguo Testamento. En el incidente del sacrificio de Isaac, ambos, padre e hijo, entendieron que Dios es el único que puede proveer el cordero. Cuando Isaac preguntó a Abraham dónde estaba el cordero, la respuesta del patriarca fue: «Dios proveerá». Efectivamente, Dios proveyó. En el momento en que el cuchillo fuelevantado, Dios ordenó: «No hagas mal al muchacho». humano que la única solución para el problema del pecado es la sangre de Jesús.En todo esto, ¿cuál fue la participación humana? ¿Qué es lo que el hombre ha hecho? iNada! El cor dero pertenecía a Dios. La iniciativa de buscar al desesperado hombre partió de Dios; la idea del sacrificio fue de Dios; las ropas de pieles de ovejas, que cubrieron la desnudez de la pareja, fueron confeccionadas por Dios. El ser humano recibió todo,


Tú y yo solo vivimos haciendo mal. Después, intentamos resolver el problema «cubriendo nuestra desnudez con hojas de higuera» y escondiéndonos de Dios. Pero ‘icuán grande es la gracia de Jesús, que te busca incansablemente, hasta encontrarte! ¿Por qué vivir, entonces, angustiado y desesperado, por el peso de la culpa? Hay perdón para ti. «Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño paraapacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre».

Cuando Dios hace posible lo imposible

«Ustedes no tendrán que intervenir en esta batalla.Simplemente, quédense quietos en sus puestos, para que vean la salvación que el Señor les dará.


¡Habitantes de Judá y de Jerusalén, no tengan miedo ni se acobarden! Salgan mañana contra ellos, porque yo, el Señor, estaré con ustedes» (2 Crónicas 20: 17, NVI).


Estaba cursando el tercer año de universidad en Ghana, cuando mi madre se jubiló. Fue entonces muy difícil para ella hacerse cargo de mis gastos, porque el proceso para que ella pudiera tener acceso a su pensión estaba tardando mucho.Mamá y yo no sabíamos de dónde sacar dinero para mi alquiler y matriculación. Pero seguimos orando.


Antes de irme de mi país, Costa de Marfil, a la universidad, decidimos intensificar nuestras oraciones, rogando a Dios que hiciera un milagro. Así, volví a la universidad con nada… solo con fe. Luego de orar repetidamente, decidí entrevistarme con el encargado de finanzas, para pedir permiso para matricularme. En su oficina, me encontré con muchos estudiantes que buscaban lo mismo, sin éxito. Luego de susurrar una oración más, entré y le expliqué mi situación, mientras seguía orando en mi corazón. Milagrosamente, y para mi asombro, me permitió matricularme.


Se me permitió asistir a clases hasta el final del semestre, aunque no había entrado nada de dinero en mi cuenta. Pero cuando comenzó a acercarse el período de exámenes, todavía no tenía el dinero. Aparentemente, el diablo había endurecido el corazón de las personas que tenían que procesar la pensión de mi madre. Pero Dios continuó siendo victorioso en mi vida. Dos días antes de los exámenes, sentí que debía ir a ver al administrador. Mientras caminaba, sentí una paz inusual, y esto me dio la seguridad de que Dios estaba a punto de actuar nuevamente. Y, tal como yo creía, Dios intervino de nuevo. Antes de entrar a la Oficina del administrador, sentí que tenía que imprimir una copia de mi resumen de cuenta, para mostrarle que desde que había comenzado mis estudios nunca había debido nada hasta ahora; que mi madre tenía problemas financieros. El hombre me miró y me dijo: «Te ayudaré a que puedas tomar tus exámenes luego de tener el permiso necesario; pero tú tendrás que pagar lo antes posible». 


Dios había hecho posible lo imposible, nuevamente. Como aseguró a los israelitas de antaño, todavía está al control, aun ante grandes obstáculos.

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La actitud es lo que cuenta



ESDRAS 3:11 “Todos daban gracias al Señor, y a una le cantaban esta alabanza: “DIOS es bueno; su gran amor por Israel perdura para siempre”. Y todo el pueblo alabó con grandes aclamaciones al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo”.


La gratitud es un reconocimiento de que la vida no me debe nada y todo lo he recibido como un regalo. Todo lo que tengo es un verdadero regalo. Mi esposa es un regalo, mis hijos son un regalo, mi cuerpo es un regalo, la comida es un regalo, la casa es un regalo.


La gratitud es el punto donde comienzo a experimentar a DIOS de una manera poderosa, sin comparación alguna, y maravillosa.
El Talmud judío narra la conocida historia de Bruria. Bruria y su esposo, Rabbi Meir, tenían dos hijos los cuales murieron un viernes antes del Sabbat.
Bruria decidió no decirle a su esposo acerca de la muerte de sus dos hijos sino después de celebrar el Sabbat, ya que de acuerdo a la ley judía no se permite tener un funeral ni expresar luto en el sábado. De todas maneras no había nada que ellos pudieran hacer sino hasta después de ese día.

Guardó la información para ella misma y dejó que su esposo gozara la celebración del Sabbat. (Imagínate la capacidad de esa mujer para hacer eso, tratando de explicarle a su esposo dónde estaban sus hijos).
Cuando la celebración del sábado terminó, ella le preguntó a su esposo: –¿Cuál debe ser la apropiada actitud de una persona a quien le han prestado dos joyas muy valiosas y el propietario de las joyas ha pedido que se las retorne?
El esposo respondió: –Esa persona necesita regresarlas al propietario.
Entonces Bruria tomó a su esposo de la mano y lo llevó al cuarto donde yacían sus hijos muertos y le dijo: –DIOS nos ha solicitado que le retornemos las dos joyas que nos prestó.


Bruria enseñó de esa manera la lección transformadora de la vida. Todo lo que tenemos no sólo en un regalo, sino también un préstamo.
No somos señores de nada, somos siervos a quien el Señor les ha prestado todo.
“Todos daban gracias al Señor, y a una le cantaban esta alabanza: “DIOS es bueno; su gran amor por Israel perdura para siempre”. Y todo el pueblo alabó con grandes aclamaciones al Señor, porque se habían echado los cimientos del templo”. Esdras 3:11


“Si juzgas que tienes pocos bienes para agradecer a DIOS, agradécele al menos… los muchos males que no tienes en la vida”.

OREMOS: Padre Celestial, creador y dueño de todo lo que hiciste, Te estamos eternamente agradecidos porque Tú nos provees todo lo necesario para vivir. Tú nos das salud, familia, trabajo, estudios, ropa, comida, etc. Todo te pertenece y nosotros somos sólo administradores de todo lo que nos das y tenemos que administrarlo bien. Ayúdanos Señor para que así sea y todo lo que hagamos sea de Tu agrado. En el nombre de Cristo, amén.

El pensamiento del Día

No te rinda, no desmaye porque YO Jehová,

soy tu capitán y peleo por ti.


Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás

a este pueblo como heredad la tierra

que juré dar a sus padres.
Josué 1:6

¿Estás que te rindes?

Es muy probable que todos nos hayamos sentido frustrados cuando fallamos en algo que dijimos que íbamos a hacer y no lo pudimos cumplirHay personas que hoy están pasando por un momento como ese, en su familia, trabajo, negocio, estudio… o ante Dios.


Es un hecho, ¡lo que ha pasó… pasó!… Ahora bien ¿Qué harás frente a ésta situación?; ¿Te darás por vencido(a)?; ¿Te acomodarás?.Como toda persona que quiere actuar en rectitud te sientes cansado(a) de prometer y prometer, pero vuelves a incumplir.


Hoy quiero dejarte saber que la voluntad de Dios no es que te des por vencido(a).La fuerza de voluntad es algo que necesitas activar, ¿Cómo?… con la ayuda del Espíritu Santo.


Tu cercanía a Dios es clave, por lo tanto, te pregunto… ¿Cómo está tu vida de oración?, ¿Cómo está tu hábito de lectura de la Palabra de Dios?, ¿Te estas congregando?; éstas preguntas las debes contestar con la mayor sinceridad que puedas, pues son vitales en tu vida espiritual.Es importante que sepas que no es posible, que, teniendo un Dios que está de nuestro lado, te estés dando por vencido(a).


Sé que te puedes estar sintiendo mal, por haber fallado varias veces, sé que hasta sientes vergüenza de prometerle a Dios, a ti mismo(a) y a los demás, que ya no fallarás más… pero por encima de todo esto yo te digo con toda seguridad que Dios no quiere que te rindas, ni que te avergüences de luchar, Él quiere que te pongas de pie… aunque en el camino encontrarás obstáculos de todo tipo, aun así, sigue luchando, no te detengas, quizá fallarás en el intento, pero a pesar de esto, ¡no te detengas!, levántate nuevamente e inténtalo otra vez, demuestra que no te dejarás vencer.


Oro para que puedas acercarte a Dios y ver su favor, gracia y bendición dándote fuerza de voluntad para levantarte y continuar hasta no volver a fallar.
Versículo: “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes”. Deuteronomio 31:8 (NVI)

Silencio, pero no ausencia

Ojalá callarais por completo, porque esto os fuera sabiduría.Job 13:5


Respondió Job al Señor, y dijo:… De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.Job 42:1, 5


En la Biblia encontramos la historia de Job, un hombre que fue probado por el silencio de Dios. Golpeado súbitamente por la muerte de sus hijos, la enfermedad y el sufrimiento, Job permaneció mudo durante una semana. Luego tuvo que enfrentarse a las palabras acusadoras de sus amigos, quienes trataban de buscar las razones de sus desgracias.


¡Cuántos discursos inútiles ante aquellos que pasan por el sufrimiento! ¡Cuántas palabras sin sentido que muestran nuestra incapacidad para comprender! Al que sufre le es difícil callar cuando quisiera liberarse de sus cargas y hallar la comprensión de sus amigos.


Ante el silencio de Dios, Job no permaneció callado. Primero habló, después gritó y expresó a Dios su ira, su desgracia. Luego hizo silencio y Dios le habló. Entonces comprendió que Dios no se reduce a la idea que él se hacía de Dios: “Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía… De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:3-6).

En medio de nuestros conflictos internos, Dios quiere llevarnos a mirarle a él, a experimentar su paz “que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). El silencio de Dios no es la ausencia de Dios. Y la prueba por la que permite que pasemos quizá tenga como objetivo operar en nosotros un profundo cambio.
En el silencio de la prueba, pensemos en el silencio que Jesús sufrió en la cruz por parte de su Dios, precisamente para que nosotros nunca más estemos solos.


1 Reyes 21 – Romanos 5 – Salmo 64 – Proverbios 16:7-8

Nuestra única esperanza ante el mal

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.2 Corintios 4:18


… Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.Colosenses 1:27


El mal está continuamente con nosotros. Está en los conflictos, en las guerras, y también en nuestros corazones. Está acompañado por su séquito de sufrimientos, de relaciones rotas y de vidas destrozadas.
En su camino Jesús se enfrentó al mal rechazándolo, denunciándolo mediante sus palabras, su actitud y sus hechos. En la cruz, en medio de su sufrimiento, Jesús todavía halló palabras de esperanza para los que estaban a su lado: palabras de perdón hacia los que lo condenaban, palabras de amor hacia el ladrón que se dirigió a él, palabras de aliento hacia los suyos. Además llevó sobre sí mismo, durante las tres sombrías horas de la crucifixión, la condenación de ese mal que habíamos cometido. ¡Por ello es nuestro Salvador!
Al resucitar a Jesús de entre los muertos, Dios introduce una esperanza con respecto a la muerte, una seguridad de vida para todo creyente. Esta victoria de Cristo y sus consecuencias fueron adquiridas para todos los que confían en él. ¡Esta es la esperanza cristiana!

Amigos cristianos, a veces podríamos sentirnos como aplastados por la progresión del mal en este mundo. ¡Pero no nos desanimemos! Nuestra esperanza está ligada a Jesús resucitado. Ella no hace que nuestras luchas desaparezcan, pero nos permite sostenerlas mirando hacia a él, quien pronto vendrá a llevarnos al cielo. Esta perspectiva nos dirige hacia el Dios de gloria y nos anima a actuar pensando en lo que es eterno.


1 Reyes 20:22-43 – Romanos 4 – Salmo 63:5-11 – Proverbios 16:5-6

Buenas Tardes

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Hay mucho que Dios tiene para que nosotros lo tomemos

Mi meta al escribir esto es frustraste…. Te diré por qué
Después de viajar y predicar en iglesias alrededor del mundo por casi tres décadas, tengo algunas preguntas que no tengo miedo de hacer. Cuando miro a la iglesia hoy y después veo a la iglesia primitiva del Nuevo Testamento, hay una clara diferencia entre su experiencia y la nuestra. Mi pregunta es simplemente esta: ¿Por qué?


Ahora, sería muy fácil culpar de esta separación a la fragmentada institución, los malos líderes, la cultura, y más cosas. Pero primeramente, vamos a usar esta oportunidad para examinar nuestras propias vidas.
La verdad es, que en el primer siglo los cristianos eran los súper humanos de aquellos días, y el mundo estaba maravillado por ellos. Lo que sigue son solo algunas de las hazañas que se encuentran en las Escrituras.


Ninguno en sus comunidades carecían de algo — ninguno tenía necesidades físicas de ningún tipo, y nadie era parte del gobierno (Hechos 4:33 – 35)


Ciudades enteras llegaron a Jesús en un momento, y el evangelio arrasó regiones enteras en cuestión de años. (Hechos 9: 32 -35, 19:10)


El poder de Dios operó a través de ellos de tal forma que tuvieron que convencer a la gente que no eran dioses (Hechos 10:25 – 26, 14:8-18). Solo piénsalo por unos pocos segundos.


Tenían tiempos de adoración tan poderosos que hacían temblar la tierra. (Hechos 4:31)


Y como resultado de estas cosas, tenían una reputación de ser gente que pusieron el mundo al revés. (Hechos 17:6)


Lo que realmente nos cambiará es que Dios dejó claro en su Palabra que los cristianos de los últimos días harán muchas más cosas que estos primeros creyentes. El nos dice en Eclesiastés 7:8 “El final de las cosas será mejor que su principio”
Así que vuelvo a mi pregunta original – Por qué no estamos viendo las obras más grandes que Dios prometió?


Creo que así como Superman tenía la criptonita, la iglesia – el conjunto de individuos que dicen que siguen a Cristo – hacen lo mismo.
La criptonita era una substancia del planeta de superman. Que si él se acercaba a eso, él perdía todos sus poderes y se debilitaba — incluso más que un hombre normal. Si vemos a la iglesia hoy – con esas tazas de divorcio, pornografía, inmoralidad sexual altas o aun más altas que las del mundo — es claro que tenemos criptonita entre nosotros. Cuando miras las estadísticas sociales, hay muy poca diferencia entre la iglesia y el mundo. No se suponía que fuera así.
El estado de la iglesia hoy, parece tan claramente tener propósitos cruzados a las intenciones y propósitos de Dios para nuestras vidas como seguidores de Cristo, esto debería frustrarte


Muy en el fondo, cada uno de nosotros sabemos una cosa con certeza. Hemos sido destinados para más.
En lugar de ser influenciado por el mundo alrededor nuestro, es tiempo de tomar nuestro lugar como gente de Dios y radicalmente influenciar el mundo alrededor nuestro con Su Reino.


Hay mucho que Dios tiene para que nosotros lo tomemos, pero el primer paso para llegar allá es que nos frustremos lo suficiente con el lugar en el que estamos para hacer algo al respecto.


Tomemos ese viaje juntos y descubramos la plenitud de lo que Dios quiere para nosotros.

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EL VIVE EN NOSOTROS


Somos hechura suya.
Sacaron grandes piedras, piedras costosas, para echar los cimientos de la casa con piedras labradas.
La casa, mientras se edificaba, se construía de piedras preparadas en la cantera; y no se oyó ni martillo ni hacha ni ningún instrumento de hierro en la casa mientras la construían.


También vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual.
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.


Pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios.
Vosotros sois edificio de Dios.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.


Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía.


Ef. 2:10 I R.5:17; 6:7 I P 2:5 Ef.2:20:22 I P.2:10 I Co. 3:9 II Co. 5:17; 5:5

Dios te habla

Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las Puertas del Hades (los poderes de la muerte) no prevalecerán contra ella.
Mateo 16:18


'Yo seré para Jerusalén,' declara el SEÑOR, 'una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella.'
Zacarías 2:5




Feliz Domingo


que bueno que hoy


estás dispuesto a disfrutar


de un día de bendiciones.

2 Corintios 11

30 Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.31 El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. 32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas puso guardias en la ciudad de los damascenos para apresarme; 33 y fui descolgado en un canasto desde una ventana del muro, y escapé de sus manos.

Buenos Dias

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sábado, 18 de noviembre de 2017

Buenas Noches

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El pueblo de Dios no se dejará engañar

«Por eso, si les dicen: “¡Miren que está en el desierto!”, no salgan; o: “¡Miren que está en la casa!”, no lo crean».Mateo 24: 26, NVI


EL PUEBLO DE DIOS no se dejará engañar. Las enseñanzas del falso Cristo no están a tono con las Sagradas Escrituras. Su bendición va dirigida a los que adoran la bestia y su imagen, precisamente aquellos sobre quienes se derramará la ira de Dios según las Escrituras.


Además, no se le permitirá a Satanás simular la manera en que vendrá Jesús. El Salvador previno a su pueblo contra este engaño y predijo claramente cómo será su segundo advenimiento. «Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido Por eso, si les dicen: “Miren, allí está, en el desierto”, no vayan; o si les dicen: “Miren, aquí está escondido”, no lo crean. Porque como un relámpago que se ve brillar de oriente a occidente, así será cuando regrese el Hijo del hombre» (Mat. 24: 2427, DHH). Es imposible imitar semejante aparición. Todos la conocerán y el mundo entero la presenciará.


Solo los que hayan estudiado diligentemente las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que cautivarán al mundo. Gracias al testimonio bíblico descubrirán al engañador bajo su disfraz. El tiempo de prueba llegará para todos. Por medio del cedazo de la tentación se reconocerá a los verdaderos cristianos. ¿Se sienten los hijos de Dios actualmente bastante firmes en la Palabra divina para no ceder al testimonio de sus sentidos? ¿Se atendrán ellos en semejante crisis a la Biblia y a la Biblia sola? Si Satanás pudiera, les impediría que logren la preparación necesaria para estar firmes en aquel día. Dispondrá las cosas de modo que les obstruya el camino; los aturdirá con bienes terrenales, les hará llevar una carga pesada y abrumadora para que sus corazones se sientan recargados con los cuidados de esta vida y que el día de la prueba los sorprenda como ladrón.


Cuando el decreto promulgado por los diversos príncipes y dignatarios de la cristiandad contra los que observan los mandamientos, suspenda la protección y las garantías del gobierno y los abandone a los que tratan de aniquilarlos, el pueblo de Dios huirá de las ciudades y de los pueblos y se unirá en grupos para vivir en los lugares más desiertos y solitarios. Muchos encontrarán refugio en puntos de difícil acceso en las montañas. Como los cristianos de los valles del Piamonte, convertirán los lugares elevados de la tierra en santuarios suyos y darán gracias a Dios por las «fortalezas de rocas» (Isa. 33: 16, RV6()). Pero muchos seres humanos de todas las naciones y de todas clases, grandes y pequeños, ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre.

El amor de Dios por mí

«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3: 9).


Alguien muy cercano a mí estaba tomando decisiones peligrosas, quebrantando habitualmente las leyes de tránsito. A lo largo de los años, yo le había razonado y rogado, orado y rogado, advertido y rogado… pero nada había cambiado. Las infracciones se multiplicaban; un montón de multas. A menudo yo ayudé, intervine y lloré. Pero esta persona, tan querida para mí, no cumplía con las leyes.
Una noche, luego de otra multa grave, me senté con ella a repasar el registro de sus infracciones. Juntos, analizamos sus decisiones pasadas y las consecuencias que había tenido que sufrir. Con desesperación y confusión, me miró y suspiró: «¿Qué vamos a hacer, Rose?».


Me quedé sin palabras, reflexioné sobre la pregunta y, en mi silenciosa tristeza, me acordé de Dios; atisbé espiritualmente su divino sufrimiento, su paciencia incansable y su amor incomprensible por mí. Fue entonces cuando entendí, a pequeña escala, cómo se siente Dios cuando no obedezco su voz amante y las advertencias que me da a través de sus leyes. ¡Qué triste debe de sentirse al verme enfrentar los resultados de mi desobediencia!


Verás, muchas veces he ignorado o dudado de la Palabra de Dios, y he avanzado como un niño testarudo que quiere salirse con la suya. A menudo Dios me ha rogado, a través de sus palabras, sus siervos y sus providencias; pero yo sigo adelante a toda máquina, hasta que la justicia cruza mi camino de rebelión y demanda que pague las consecuencias. Cuando mis ofensas dan como fruto resultados graves, elevo mis manos al Cielo y lloriqueo: «¿Qué vamos a hacer, Señor?». Pero ya sea que su misericordia elimine los tristes resultados de mis pecados o no, la gracia de su presencia me consuela, me guía y me restaura.


Mis pecados lastiman a Dios. Él no puede soportar verme enfrentar el precio de mis errores, así como yo no puedo aguantar ver a mi amado salir herido como resultado de quebrantar tantas leyes de tránsito. Entonces, en respuesta a la pregunta de esta querida persona, dije: «Estoy aquí, contigo, para ayudarte, guiarte y aliviarte, así como Dios, gracias a Cristo, hace lo mismo por mí».
Querido Dios, gracias por no abandonarme cuando me alejo de ti. Porfavor, dame un corazón que escuche y obedezca. Confiando y obedeciendo, encontraré felicidad en Jesús. Amén.

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No dejemos que el orgullo no nos permita humillarnos delante de Dios

No dejemos que el orgullo no nos permita humillarnos delante de Dios. Descendió entonces Naamán y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. 2 Reyes 5: 14
La esperanza de los que no tienen a Dios está en lo que tienen y manejan. Dios no cuenta. Su vida se basa en lo que saben, y de nadie dependen, sino de ellos mismos, llegando a creer que sus habilidades son más que suficientes y a considerarse perfectos. Por eso, su orgullo es tan grande que no quieren doblegarse ante nada, ni aun cuando saben que su única alternativa es Dios. Prefieren seguir igual.


Esto le pasó a Naamán, un jefe del ejército del Rey Aram. Estaba lleno de orgullo y vanagloria porque era una persona reconocida por su valentía en la guerra. Pero un día cayó con lepra y nada había que lo sanara, sino la intervención divina.


Cuando el profeta Eliseo le dijo que se sumergiera 7 veces en el Jordán, se negaba a hacerlo, porque no quería quebrantarse. Pero el hombre de Dios sabía que esta sería la única forma de que él se humillara y reconociera que necesitaba de Dios y no de sus méritos en la guerra.


No dejemos que el orgullo no nos permita humillarnos delante de Dios, cuando sabemos que Él es el único que puede ayudarnos en esos momentos de dolor, desesperación, crisis, enfermedad, muerte, que nos acontecen inesperadamente.

El pensamiento del Día

Dios usa las paradas de la vida para


prepararnos para el próximo comienzo.


Venid a mí todos los cansados y


cargados y YO los haré descansar.Mateo 11:28

EL ESTA SIEMPRE CONMIGO


¿Cómo te irá en la espesura del Jordán?


Porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha.
Los sacerdotes que llevaban el arca del pacto del SEÑOR estuvieron en tierra seca en medio del Jordán mientras que todo Israel cruzaba sobre tierra seca, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.


Vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.


Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.
No temas, yo soy el primero y el último, y el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades.


Jer. 12:5 Jos. 3:15, 17 Heb. 2:9 Sal. 23:4 Is. 43:2 Ap. 1:17,18

A Pesar de Todo Sigue Confiando

Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. (San Juan 20:29)


Tomas representa a todo aquel discípulo de Cristo que atraviesa una crisis de fe.
La crisis de fe se desencadena luego de traspasar situaciones difíciles que no pudimos resolver, o en las que no vimos el obrar de Dios a nuestro favor, dando esta experiencia lugar a la duda y a la incredulidad. Comenzamos a cuestionar el amor de Dios o el cuidado de este hacia nosotros y en el peor de los casos algunos dejan de creer en su existencia.


Los discípulos se habían congregado luego de la muerte y crucifixión de Jesús, pero Tomas no asistió a esa reunión. La desilusión le impedía buscar a Dios y reunirse con sus hermanos en la fe. Imagina a Tomas caminando con Cristo y siendo testigo de los milagros, maravillas y prodigios que por mano de Jesús eran hechos. La popularidad del Señor cada día iba en aumento, las señales eran realizadas en todo lugar, todo parecía un sueño maravilloso. De pronto Jesús es traicionado, entregado, juzgado injustamente, humillado públicamente y condenado a morir como un malhechor en la cruz. Todo sucedió tan rápido. Después de esta experiencia su alma estaba devastada, muchas preguntas habría en su cabeza, seguramente también pocas respuestas.


Puede que estés atravesando este valle de incertidumbre, te sientes confundido y las fuerzas no te alcancen para continuar. Has orado y confiado tu asunto al Señor y al parecer la respuesta no ha llegado. Posiblemente la perdida inminente de un ser querido a rasgado tu corazón. Hoy te faltan las fuerzas para continuar.

Jesús te dice 


Dichoso es aquel que a pesar de las circunstancias y problemas continua en la brecha orando y clamando a Dios por el milagro, bienaventurado y feliz será quien no se deje guiar por lo que ven sus ojos naturales, y sigue intercediendo, declarando, batallando y confesando la victoria de Cristo sobre cualquier situación. Dichoso es quien se encuentra en el campo de batalla, ve delante de si a un numeroso y feroz ejercito enemigo, pero a pesar de ello puede declarar a viva voz:


“Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra,Yo estaré confiado”. ( Salmo 27:3)


Oremos así:


“Querido Jesús, las batallas son crueles y son muchas. A veces no tengo fuerzas para continuar. Levántame, fortaléceme y aumenta mi fe. Sé que seré bienaventurado si pongo mi confianza y fe en ti. Y aunque no vea progreso ahora, sé que en su momento tú obraras a mi favor y me concederás la victoria. Lo pido en tu nombre Jesús amado, amen”.

Viviendo en Amor Buscando lo Mejor en el Otro

Una vez escuché sobre un esposo y su esposa que estaban tan enojados después de una gran discusión que se resistían a hablarse el uno al otro. Esa noche, ninguno quiso romper primero el incómodo silencio, así que el hombre dejó una nota en el lado de su esposa que decía “despiértame a las 6:00 am”


La mañana siguiente, para cuando el esposo se levantó, eran ya las 8:00 en punto. Furioso, rugió “¿dónde está ella?” y cuando estaba a punto de comerse viva a la esposa, encuentra una nota en su lado de la cama que decía: “levántate son las 6:00 am”.
Si vamos a vivir en amor, debemos aprender a perdonarnos el uno al otro. La Biblia dice: “No dejen que el sol se ponga sobre su enojo, en lugar de ello, perdonen” Y por encima de todas las cosas, pongan sobre todo amor. “Eso significa: Por encima de tu camino, de tu propia agenda, escoge que esté por encima el amor.


El Apóstol Pablo oró en Efesios 3:17 que seamos “arraigados y cimentados en amor, para que todos tengamos poder junto con los santos” Cuando escogemos caminar en amor, tenemos el poder de Dios en nuestras vidas, así como relaciones saludables.


Siempre deberíamos buscar lo mejor en el otro. Esa es una de las cosas que amo de mi esposo Joel. Suelo pensar que el no ve las cosas malas que hizo la gente. Entonces me doy cuenta: No es que no las vea; el escoge no enfocarse en ellas.
Eso fue lo que Jesús enseñó. Un día un grupo de fariseos trajo a una mujer a El que fue sorprendida en adulterio. La ley dice que ella debía ser apedreada, pero Jesús no la condenó. En lugar de ello, El dijo: “Aquellos que estén libres de pecado, que lancen la primera piedra”. Los hombres que la acusaban empezaron a mirarse entre sí, y se marcharon.


Nosotros también podemos tirarnos piedras unos a otros por nuestros errores, pero tenemos que aprender a hacer concesiones unos con otros. No sabemos por lo que la gente está pasando. No conocemos el dolor y angustia que han experimentado. Cuando los acusadores de la mujer se fueron, Jesús le dijo, “yo tampoco te condeno, vete y no peques más”.


Aprendamos a caminar en amor y ver lo mejor en todos. Una casa divida no prosperará. Es por eso que es tan importante mantener la paz en tu hogar. Sé el primero en pedir perdón. Perdona pronto.
Cuando Joel y yo nos casamos, a mí me gustaba hacer las cosas a mi manera, y cuando no las obtenía, no era feliz. Entonces Dios me habló claramente: Victoria, si no cambias esa forma de actuar, vas a terminar cambiando al hombre con el que te casaste.


Bueno, eso llamó mi atención, porque no quería que la personalidad de Joel cambiara, yo lo amo. Por eso me casé con el. Supe que tenía que hacer algunos cambios.

Buenas Tardes

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Que No Te Desanimen Las Criticas a tu Fe

Una cosa que he aprendido con el transcurso de los años acerca de vivir por fe en la Palabra de Dios es que tienes que aferrarte a ella, sin importar lo que las otras personas piensen. No puedes ofenderte cada vez que alguien que no entiende la Biblia te acuse de ser un tonto o se burle refiriéndose a ti como: “Una de esas personas de fe”.


No. Si vas a creerle a Dios y manifestar lo imposible en tu vida, tendrás que ignorar ese tipo de críticas. Tendrás que tomar una actitud tal que, incluso cuando la gente lo diga como un insulto, el apodo “persona de fe” suene como un cumplido.


Al fin y al cabo, verdaderamente lo es. ¡El mismo Dios lo dijo! Él nos dice en la Biblia que:
Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que sabe recompensar a quienes lo buscan (Hebreos 11:6).
Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios (Efesios 2:8).
Si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes! (Mateo 17:20).


Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe (Romanos 1:17, RVA-2015).


¡Deberías estar feliz cuando alguien te apode como “una persona de fe”! Ciertamente es mejor a que te llamen incrédulo. Es preferible a que la gente te señale y diga: “Mira a ese hombre. Realmente es alguien que no cree en nada”.
No quieres eso. Por el contrario, quieres ser como Abraham, al que la Biblia se refiere como el padre de nuestra fe. Él es famoso por creer y actuar en la Palabra de Dios, aun cuando ante los ojos del mundo, pareciera como un tonto.
Abraham fue tan valiente en su fe que, cuando a los 99 años escuchó de parte de Dios que él y su esposa estéril de 90 tendrían un hijo, inmediatamente comenzó a hablar como si ya hubiese ocurrido. Él llamó «las cosas que no existen, como si existieran» (Romanos 4:17) y fue por todas partes presentándose con el nuevo nombre que Dios le había dado.


“¡Hola!”, les decía a sus amigos y vecinos, “¡Soy Abraham, el padre de muchas naciones!”
“¿En serio?”, debieron responderle. “Entonces, ¿dónde están tus hijos?”
“Bueno, todavía no puedo mostrárselos, pero eso no importa; Dios dijo que soy el padre de muchas naciones. ¡Así que eso es lo que soy!”
A diferencia de muchos cristianos de hoy en día, Abraham no tenía temor alguno de que los demás pensaran que era un fanático de la fe. Él no trató de esconderla, ni se desanimó cuando los incrédulos se rieron a sus espaldas. Él sólo dejó que se burlaran y mantuvo su mirada en Dios, sin importar la situación y su aparente desesperanza:


Contra toda esperanza, Abraham creyó para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido (Romanos 4:18-21).


La manera en la que el diablo pierde terreno


Observa con atención la frase: «[Abraham] Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios…». Esta frase identifica lo que el diablo pretendía hacer en esa situación. ¡Él estaba tratando de lograr que Abraham dudara en su fe! Quería usar las circunstancias contrarias y la gente en su contra para empujarlo hacia la incredulidad.


Ese siempre es el plan de diablo. Cada vez que nosotros, como creyentes, comenzamos a hablar y actuar en la Palabra, siempre vendrá a decirnos de una u otra manera, usando lo que podemos ver con nuestros ojos físicos y escuchar con nuestros oídos: “Eres un tonto por involucrarte en este asunto de la fe. No funcionará. No conseguirás lo que estás creyendo.”


Aun cuando le estés creyendo a Dios por algo aparentemente pequeño, como un aumento de sueldo, o un mejor auto, el diablo trabajará desesperadamente para desanimarte. Él hará su mejor esfuerzo para que dudes de la promesa de Dios. De no hacerlo, esa promesa se materializará en tu vida— y cada vez que eso suceda, el diablo habrá perdido terreno. La gente a tu alrededor verá que la Palabra funciona y el diablo terminará con otro testimonio de la fidelidad de Dios en la Tierra del que no puede deshacerse.


Eso fue lo que pasó con Kenneth y conmigo en 1967, cuando escuchamos por primera vez la Palabra de fe y comenzamos a creerle a Dios por finanzas. Nosotros empezamos creyéndole a Dios por el dinero suficiente para poner comida en la mesa. Eso no suena muy impresionante, como si creerle a Dios por mercado fuera algo muy importante. Aun así, el diablo se opuso y peleó, y más adelante entendimos el porqué. Descubrimos que la misma fe en la Palabra de Dios es la que suple nuestras necesidades en otras áreas.
Funciona para generar el dinero para predicar el evangelio alrededor del mundo. Funciona para contratar tiempo de aire en televisión y llevar esa señal al planeta. Funciona para construir la sede del ministerio y el edificio de la iglesia, o financiar las misiones en otros lugares del mundo.


A través de los años, Ken y yo hemos continuado creyendo en las promesas de Dios de la prosperidad financiera y ellas se mantuvieron produciendo en nuestra vida. Nosotros hemos compartido con los demás cómo Dios nos ha bendecido y nos ha permitido ser de bendición, y ellos se han inspirado en buscar en la Palabra y dar un paso a nuevos niveles de fe financiera y de bendición.


Como resultado de la integridad de la Palabra de Dios, más y más testimonios de la fidelidad de Dios han sucedido en la Tierra. El diablo está perdiendo cada vez más territorio (no solo financieramente, sino de muchas otras formas) y el Cuerpo de Cristo está ganando terreno gracias al incremento de creyentes que se mantienen firmes en la Palabra de Dios—fortaleciendo su fe y glorificando a Dios—.


¡El diablo odia cuando Dios recibe la gloria! Él odia cuando en vez de ceder ante la presión de las circunstancias contrarias, las personas lo resisten y dicen: “¡Diablo, yo le creo a Dios! Le creo más a Él de lo que tú puedas mostrarme con mis ojos naturales o hacerme oír con mis oídos físicos. Le creo más a Él y me mantengo firme en Su Palabra porque Él no puede mentir. ¡Su Palabra es verdadera y no la soltaré!”


No puedes ser derrotado cuando tienes esa clase de actitud. No importará cuán duro el diablo trate de detenerte, tu continuarás ganando y avanzando el reino de Dios. Continuarás recibiendo aquello que estás creyendo, cumpliendo las tareas que Dios te encomiende y caminando en Su plan maravilloso para tu vida.


Una misión aparentemente imposible


Sabes, Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Él quiere que alcances más allá de tus habilidades. Él tiene misiones que parecen tan imposibles de cumplir que tendrás que descansar en Su poder sobrenatural. Tendrás que vivir por fe en el hecho de que Él tiene el poder para hacer que todas las cosas excedan lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).


¡Esa es una manera emocionante de vivir! A pesar de que trae consigo persecución, a pesar de que hace que el mundo te califique como uno de esas “personas peculiares de fe”, te rodea de muy buena compañía. No solamente con Abraham, sino también con héroes como Noé.
¡Hablando de alguien perseguido y etiquetado como raro! Piensa por unos instantes acerca de lo que Noé debió haber padecido. Nadie, por fuera de su familia, entendió lo que Dios le había encomendado hacer.


Cuando él comenzó a construir el arca, la Tierra todavía era regada desde sus entrañas. Nadie nunca había visto lluvia, ni mucho menos una gran inundación. Así que, todos pensaron que había enloquecido cuando vieron a Noé construyendo una barca gigantesca, del tamaño de un estadio de fútbol.
“El loco Noé, predicador de la justicia”, debieron haber dicho sus vecinos y amigos. “¡No tiene ningún sentido! Está perdiendo todo este tiempo y energía construyendo esa cosa y nunca la usará.”


Sin embargo, mientras se burlaron de él, Noé continúo creyendo y actuando en la Palabra de Dios. Se mantuvo con su proyecto de construcción, y cuando comenzó a llover, su fe valió la pena. ¡Mientras el resto del mundo estaba en la oscuridad, él estaba en el arca!
Podrías decir: “Pero Gloria, yo no soy como Noé, Dios no me ha llamado a construir un arca”.


No, pero Él te ha llamado a hacer algo—y cualquier cosa que Él te llame a hacer tendrás que hacerla por fe. Así son todas las tareas sobrenaturales de Dios. No tienes que escuchar a Dios un día y despertar la mañana siguiente para descubrir que todo cayó automáticamente en su lugar. No comienzas un día dado con la cuenta bancaria repleta del dinero necesario y con todo el mundo listo para ayudarte.


Por el contario, cuando comienzas a caminar en el plan de Dios, las cosas naturales parecieran haberse puesto en tu contra. Usualmente te enfrentarás a grandes obstáculos y con personas escépticas, dispuestas a decirte que esa enfermedad que estás creyendo que sea sanada es incurable… o que el negocio que Dios te llamó a comenzar seguramente será un fracaso… o que nunca entrarás al ministerio porque no puedes ni predicar un sermón ni aunque lo trates.


¿Qué haces cuando enfrentas esa clase de negatividad? Haces lo mismo que Abraham o Noé hicieron.
Continúas creyéndole a Dios.
Le crees cuando no hay razón natural para creer.
Le crees cuando todo el mundo te dice que eso no se puede hacer.
Continúas caminando por fe en lo que Dios te ha dicho en Su Palabra y por la voz de Su Espíritu Santo.


Por supuesto, para llevarlo a cabo deberás mantener tu corazón lleno de la Palabra de Dios. No podrás saciarte con tan solo escucharla una vez a la semana en la iglesia el domingo. Tendrás que pasar tiempo en ella todos los días. Deberás alimentar continuamente tu espíritu con predicaciones ungidas y llenas de fe, meditando diariamente en las escrituras que cubren tu situación.


De lo contrario, comenzarás a retroceder hacia lo natural. Comenzarás a estar influenciado por la voz del mundo y tu fe comenzará a flaquear. Comenzarás a dudar de la promesa de Dios y no mucho tiempo después, en vez de llamar las cosas que no existen como si existieran, estarás pensando y hablando incredulidad.


¡Eso no es lo que quieres hacer! Quieres continuar progresando en la fe, no retroceder. Te quieres mantener en una dieta saludable de la Palabra, una que te ayude a desarrollar la actitud que el apóstol Pablo mencionó en 2 Corintios 4, cuando escribió: «Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo con lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé», nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos. Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (versículos 13, 18).


Ken y yo nos apoderamos de esos versículos en los primeros días de nuestro caminar de fe, cuando estábamos quebrados y plagados de deudas. En ese entonces nosotros no podíamos mirar nuestra situación financiera con ojos físicos y decir: “Todas nuestras necesidades son suplidas”. Sin embargo, podíamos permanecer en la Palabra, mirar con los ojos de la fe, y ver lo que Dios tenía para decir de la situación. Podíamos ponernos de acuerdo con Filipenses 4:19 y decir: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».


Tan pronto empezamos a hacerlo, nuestra situación comenzó a cambiar. En menos de 11 meses, nuestras deudas estaban pagas y teníamos dinero suficiente para vivir.


¡La gloria sea para Dios, hemos recorrido un largo camino desde entonces! Hoy en día hemos vivido muchos años libres de deuda, y somos más prósperos de lo que nos podríamos haber imaginado en ese entonces. Sin embargo, hoy seguimos haciendo lo mismo que hicimos al comienzo. Todavía miramos las situaciones imposibles a través de los ojos de la fe y decimos lo que Dios tiene para decir al respecto. Todavía nos mantenemos firmes en la Palabra, viéndola cumplirse en nuestra vida, y haciendo por fe en Dios lo que los incrédulos dicen que es imposible.


¡Si te aferras a la Palabra de Dios, podrás hacer lo mismo! Podrás continuar creciendo fuerte en la fe, experimentando la manifestación de Sus planes y el cumplimiento de Sus promesas en tu vida. Podrás producir testimonios en la Tierra y darle la gloria a Dios.


¡Te aseguro que, en ese momento, el diablo ya no se reirá!

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ESPERANZA EN MEDIO DE LA ANGUSTIA



“Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás».” Salmos 50: 15 (NVI).

Cuando estamos sumergidos en problemas y no parece haber una salida, es cuando Dios promete ayudarnos, solo debemos clamar a Él, acercarnos para pedir que nos rescate y muestre una salida. El Señor está dispuesto a socorrernos, pero la pregunta real es: ¿tú estás dispuesto a clamar por Su ayuda?

El ladrón

Los índices de delincuencia en muchos países se han hecho cada vez más visibles y alarmantes, cada día oímos de personas a las que les han robado sus pertenencias; nadie está libre de ser una víctima más de la fechoría que hay en las calles.


Este problema nos lleva a ser precavidos, pero ¿qué pasa con los ladrones de sueños y de los propósitos de Dios para nuestras vidas?
Bien sabemos que satanás es aquel ladrón que se encarga de robarnos la comunión con Dios y con ello nos quita todo, “El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; (…)” Juan 10:10 (NTV) A diferencia de los delincuentes que encontramos en las calles, este enemigo es astuto y puede llegar sin que nosotros lo podamos percibir.


Todos tenemos anhelos y metas que deseamos realizar o hemos recibido un propósito grandioso de las manos de Dios, pero debemos ser cuidadosos con el ladrón que puede quitarnos el sueño, poniendo sentimientos de fracaso, desánimo, duda o simplemente presentándonos otras oportunidades.
Ninguno está libre de ser atacado por este ladrón (satanás), pero no ignoramos sus planes, por ello es que debemos estar alertas, 1 Pedro 5:8 dice: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” (NTV)


Quizás el ladrón ha sido tan astuto que ha hecho que te alejes de Dios de una manera tan lenta que no te diste cuenta y hoy te encuentras sobreviviendo, tal vez ya no tienes sueños porque te llevó a fracasar en tu matrimonio, en tu noviazgo, en tu familia, en tu negocio o en tu vida personal. Pero Dios dice “(…) ¡Miren, hago nuevas todas las cosas!” Apocalipsis 21:5 (NTV).


Dios puede devolverte lo que el diablo te robó e incluso puede darte cosas mucho mejores de las que perdiste.
Recuerda que si le entregas a Dios el control de tu vida, de tu hogar y de todo lo que posees Él velará por ti y te cuidará del ladrón que ataca nuestra vida espiritual.


“(…) ¡Nunca se dormirá el que te cuida!” Salmos 121:3 (DHH)


Con Dios todo es posible, 


cada día de la semana 


experimentamos su gran obra 


y Él hace cosas 


que nadie más puede o podrá hacer. 


Te deseo un Feliz día sábado.

2 Corintios 11

22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. 23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos, más abundante; en azotes, sin número; en cárceles, más; en peligros de muerte, muchas veces. 24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he sido náufrago en alta mar; 26 en caminos, muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez. 28 Y además de otras cosas, lo que sobre mí se añade cada día: la preocupación por todas las iglesias. 29 ¿Quién enferma y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar y yo no me indigno?

Buenos Dias

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viernes, 17 de noviembre de 2017

Buenas Noches

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UNO SOLO EN CRISTO


Por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu.


Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad.
Todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.


Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.


Cuando oréis, decid: Padre nuestro, que estás en los cielos.
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, acerquémonos con corazón sincero.


Ef. 2:18 Jn. 17:23; 14:13,14, 16,17 Ef. 4:4-6 Lc. 11:2 Heb. 10:19,20,22

¿CASTIGO O PRIVILEGIO?

Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace y aprende la lección. Proverbios 6: 6.

¿Sabías que las hormigas les gusta andar en grupo? Llegan a vivr en el mismo hormiguero millones de ellas sin enfadarse ni pelear. Cada una sabe cuál es su trabajo y lo hace sin protestar.


Para que el hormiguero cada vez sea más grande y fuerte, las hormigas trabajan en unidas y en coordinación. Siempre caminan en perfecto orden.
Construyen sus casas debajo de la tierra, en árboles, en casas de madera o asta en edificios de ladrillos. Las hormigas están muy bien organizadas. Mientras que unas construyen el hormiguero, otras lo defienden, y otras van a buscar alimento.También estan las hormigas soldado, que cuidan a la reina.Todas las hormigas trabajan muy duro durante la primavera y el verano para descansar en invierno.


Los seres humanos también somos seres sociales. Tenemos familias que forman una comunidad pero muchas veces no sabemos convivir ni respetar las reglas. Ensuciamos las calles, quemamos los bosques, peleamos con los demás, y no trabajamos en equipo. Si cumples con tus deberes y obligaciones, habrá más armonía en el hogar, en la escuela y la comunidad. La próxima vez que no quieras hacer la tarea, recoger tu cuarto, recuerda a las hormiga.


HABLA CON JESÚS:


Amado Jesús, quiero ser como las hormigas, que son trabajadoras y responsables. Ayúdame a cumplir con mis deberes, amén.

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Que No Te Desanimen Las Criticas a tu Fe

Una cosa que he aprendido con el transcurso de los años acerca de vivir por fe en la Palabra de Dios es que tienes que aferrarte a ella, sin importar lo que las otras personas piensen. No puedes ofenderte cada vez que alguien que no entiende la Biblia te acuse de ser un tonto o se burle refiriéndose a ti como: “Una de esas personas de fe”.


No. Si vas a creerle a Dios y manifestar lo imposible en tu vida, tendrás que ignorar ese tipo de críticas. Tendrás que tomar una actitud tal que, incluso cuando la gente lo diga como un insulto, el apodo “persona de fe” suene como un cumplido.
Al fin y al cabo, verdaderamente lo es. ¡El mismo Dios lo dijo! Él nos dice en la Biblia que:


Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que sabe recompensar a quienes lo buscan (Hebreos 11:6).
Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios (Efesios 2:8).


Si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes! (Mateo 17:20).


Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe (Romanos 1:17, RVA-2015).


¡Deberías estar feliz cuando alguien te apode como “una persona de fe”! 

Ciertamente es mejor a que te llamen incrédulo. Es preferible a que la gente te señale y diga: “Mira a ese hombre. Realmente es alguien que no cree en nada”.
No quieres eso. Por el contrario, quieres ser como Abraham, al que la Biblia se refiere como el padre de nuestra fe. Él es famoso por creer y actuar en la Palabra de Dios, aun cuando ante los ojos del mundo, pareciera como un tonto.
Abraham fue tan valiente en su fe que, cuando a los 99 años escuchó de parte de Dios que él y su esposa estéril de 90 tendrían un hijo, inmediatamente comenzó a hablar como si ya hubiese ocurrido. Él llamó «las cosas que no existen, como si existieran» (Romanos 4:17) y fue por todas partes presentándose con el nuevo nombre que Dios le había dado.


“¡Hola!”, les decía a sus amigos y vecinos, “¡Soy Abraham, el padre de muchas naciones!”
“¿En serio?”, debieron responderle. “Entonces, ¿dónde están tus hijos?”
“Bueno, todavía no puedo mostrárselos, pero eso no importa; Dios dijo que soy el padre de muchas naciones. ¡Así que eso es lo que soy!”
A diferencia de muchos cristianos de hoy en día, Abraham no tenía temor alguno de que los demás pensaran que era un fanático de la fe. Él no trató de esconderla, ni se desanimó cuando los incrédulos se rieron a sus espaldas. Él sólo dejó que se burlaran y mantuvo su mirada en Dios, sin importar la situación y su aparente desesperanza:


Contra toda esperanza, Abraham creyó para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.» Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido (Romanos 4:18-21).


La manera en la que el diablo pierde terreno


Observa con atención la frase: «[Abraham] Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios…». Esta frase identifica lo que el diablo pretendía hacer en esa situación. ¡Él estaba tratando de lograr que Abraham dudara en su fe! Quería usar las circunstancias contrarias y la gente en su contra para empujarlo hacia la incredulidad.


Ese siempre es el plan de diablo. Cada vez que nosotros, como creyentes, comenzamos a hablar y actuar en la Palabra, siempre vendrá a decirnos de una u otra manera, usando lo que podemos ver con nuestros ojos físicos y escuchar con nuestros oídos: “Eres un tonto por involucrarte en este asunto de la fe. No funcionará. No conseguirás lo que estás creyendo.”


Aun cuando le estés creyendo a Dios por algo aparentemente pequeño, como un aumento de sueldo, o un mejor auto, el diablo trabajará desesperadamente para desanimarte. Él hará su mejor esfuerzo para que dudes de la promesa de Dios. De no hacerlo, esa promesa se materializará en tu vida— y cada vez que eso suceda, el diablo habrá perdido terreno. La gente a tu alrededor verá que la Palabra funciona y el diablo terminará con otro testimonio de la fidelidad de Dios en la Tierra del que no puede deshacerse.


Eso fue lo que pasó con Kenneth y conmigo en 1967, cuando escuchamos por primera vez la Palabra de fe y comenzamos a creerle a Dios por finanzas. Nosotros empezamos creyéndole a Dios por el dinero suficiente para poner comida en la mesa. Eso no suena muy impresionante, como si creerle a Dios por mercado fuera algo muy importante. Aun así, el diablo se opuso y peleó, y más adelante entendimos el porqué. Descubrimos que la misma fe en la Palabra de Dios es la que suple nuestras necesidades en otras áreas.


Funciona para generar el dinero para predicar el evangelio alrededor del mundo. Funciona para contratar tiempo de aire en televisión y llevar esa señal al planeta. Funciona para construir la sede del ministerio y el edificio de la iglesia, o financiar las misiones en otros lugares del mundo.


A través de los años, Ken y yo hemos continuado creyendo en las promesas de Dios de la prosperidad financiera y ellas se mantuvieron produciendo en nuestra vida. Nosotros hemos compartido con los demás cómo Dios nos ha bendecido y nos ha permitido ser de bendición, y ellos se han inspirado en buscar en la Palabra y dar un paso a nuevos niveles de fe financiera y de bendición.
Como resultado de la integridad de la Palabra de Dios, más y más testimonios de la fidelidad de Dios han sucedido en la Tierra. El diablo está perdiendo cada vez más territorio (no solo financieramente, sino de muchas otras formas) y el Cuerpo de Cristo está ganando terreno gracias al incremento de creyentes que se mantienen firmes en la Palabra de Dios—fortaleciendo su fe y glorificando a Dios—.
¡El diablo odia cuando Dios recibe la gloria! Él odia cuando en vez de ceder ante la presión de las circunstancias contrarias, las personas lo resisten y dicen: “¡Diablo, yo le creo a Dios! Le creo más a Él de lo que tú puedas mostrarme con mis ojos naturales o hacerme oír con mis oídos físicos. Le creo más a Él y me mantengo firme en Su Palabra porque Él no puede mentir. ¡Su Palabra es verdadera y no la soltaré!”


No puedes ser derrotado cuando tienes esa clase de actitud. No importará cuán duro el diablo trate de detenerte, tu continuarás ganando y avanzando el reino de Dios. Continuarás recibiendo aquello que estás creyendo, cumpliendo las tareas que Dios te encomiende y caminando en Su plan maravilloso para tu vida.
Una misión aparentemente imposible
Sabes, Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Él quiere que alcances más allá de tus habilidades. Él tiene misiones que parecen tan imposibles de cumplir que tendrás que descansar en Su poder sobrenatural. Tendrás que vivir por fe en el hecho de que Él tiene el poder para hacer que todas las cosas excedan lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).


¡Esa es una manera emocionante de vivir! A pesar de que trae consigo persecución, a pesar de que hace que el mundo te califique como uno de esas “personas peculiares de fe”, te rodea de muy buena compañía. No solamente con Abraham, sino también con héroes como Noé.


¡Hablando de alguien perseguido y etiquetado como raro! Piensa por unos instantes acerca de lo que Noé debió haber padecido. Nadie, por fuera de su familia, entendió lo que Dios le había encomendado hacer.
Cuando él comenzó a construir el arca, la Tierra todavía era regada desde sus entrañas. Nadie nunca había visto lluvia, ni mucho menos una gran inundación. Así que, todos pensaron que había enloquecido cuando vieron a Noé construyendo una barca gigantesca, del tamaño de un estadio de fútbol.
“El loco Noé, predicador de la justicia”, debieron haber dicho sus vecinos y amigos. “¡No tiene ningún sentido! Está perdiendo todo este tiempo y energía construyendo esa cosa y nunca la usará.”


Sin embargo, mientras se burlaron de él, Noé continúo creyendo y actuando en la Palabra de Dios. Se mantuvo con su proyecto de construcción, y cuando comenzó a llover, su fe valió la pena. ¡Mientras el resto del mundo estaba en la oscuridad, él estaba en el arca!
Podrías decir: “Pero Gloria, yo no soy como Noé, Dios no me ha llamado a construir un arca”.
No, pero Él te ha llamado a hacer algo—y cualquier cosa que Él te llame a hacer tendrás que hacerla por fe. Así son todas las tareas sobrenaturales de Dios. No tienes que escuchar a Dios un día y despertar la mañana siguiente para descubrir que todo cayó automáticamente en su lugar. No comienzas un día dado con la cuenta bancaria repleta del dinero necesario y con todo el mundo listo para ayudarte.


Por el contario, cuando comienzas a caminar en el plan de Dios, las cosas naturales parecieran haberse puesto en tu contra. Usualmente te enfrentarás a grandes obstáculos y con personas escépticas, dispuestas a decirte que esa enfermedad que estás creyendo que sea sanada es incurable… o que el negocio que Dios te llamó a comenzar seguramente será un fracaso… o que nunca entrarás al ministerio porque no puedes ni predicar un sermón ni aunque lo trates.


¿Qué haces cuando enfrentas esa clase de negatividad? Haces lo mismo que Abraham o Noé hicieron.


Continúas creyéndole a Dios.


Le crees cuando no hay razón natural para creer.
Le crees cuando todo el mundo te dice que eso no se puede hacer.
Continúas caminando por fe en lo que Dios te ha dicho en Su Palabra y por la voz de Su Espíritu Santo.


Por supuesto, para llevarlo a cabo deberás mantener tu corazón lleno de la Palabra de Dios. No podrás saciarte con tan solo escucharla una vez a la semana en la iglesia el domingo. Tendrás que pasar tiempo en ella todos los días. Deberás alimentar continuamente tu espíritu con predicaciones ungidas y llenas de fe, meditando diariamente en las escrituras que cubren tu situación.
De lo contrario, comenzarás a retroceder hacia lo natural. Comenzarás a estar influenciado por la voz del mundo y tu fe comenzará a flaquear. Comenzarás a dudar de la promesa de Dios y no mucho tiempo después, en vez de llamar las cosas que no existen como si existieran, estarás pensando y hablando incredulidad.


¡Eso no es lo que quieres hacer! Quieres continuar progresando en la fe, no retroceder. Te quieres mantener en una dieta saludable de la Palabra, una que te ayude a desarrollar la actitud que el apóstol Pablo mencionó en 2 Corintios 4, cuando escribió: «Pero en ese mismo espíritu de fe, y de acuerdo con lo que está escrito: «Creí, y por lo tanto hablé», nosotros también creemos, y por lo tanto también hablamos. Por eso, no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (versículos 13, 18).


Ken y yo nos apoderamos de esos versículos en los primeros días de nuestro caminar de fe, cuando estábamos quebrados y plagados de deudas. En ese entonces nosotros no podíamos mirar nuestra situación financiera con ojos físicos y decir: “Todas nuestras necesidades son suplidas”. Sin embargo, podíamos permanecer en la Palabra, mirar con los ojos de la fe, y ver lo que Dios tenía para decir de la situación. Podíamos ponernos de acuerdo con Filipenses 4:19 y decir: «Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».


Tan pronto empezamos a hacerlo, nuestra situación comenzó a cambiar. En menos de 11 meses, nuestras deudas estaban pagas y teníamos dinero suficiente para vivir.


¡La gloria sea para Dios, hemos recorrido un largo camino desde entonces! Hoy en día hemos vivido muchos años libres de deuda, y somos más prósperos de lo que nos podríamos haber imaginado en ese entonces. Sin embargo, hoy seguimos haciendo lo mismo que hicimos al comienzo. Todavía miramos las situaciones imposibles a través de los ojos de la fe y decimos lo que Dios tiene para decir al respecto. Todavía nos mantenemos firmes en la Palabra, viéndola cumplirse en nuestra vida, y haciendo por fe en Dios lo que los incrédulos dicen que es imposible.


¡Si te aferras a la Palabra de Dios, podrás hacer lo mismo! Podrás continuar creciendo fuerte en la fe, experimentando la manifestación de Sus planes y el cumplimiento de Sus promesas en tu vida. Podrás producir testimonios en la Tierra y darle la gloria a Dios.


¡Te aseguro que, en ese momento, el diablo ya no se reirá!

Victoria Sobre la Aflicción

Les he hablado de estas cosas para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo! (San Juan 16:33) RVA 2015

Día a día recibimos información acerca de los acontecimientos mundiales. Al ver el grado de corrupción, injusticia y maldad que se generan en los diferentes países, preguntamos ¿Qué pasa en el mundo? Se oyen voces de dolor, odio, hambre, enfermedad, violencia. Algunas voces predicen toda clase de cosas malas, transmiten conceptos y estadísticas desalentadoras, niegan el optimismo, matan la esperanza y la fe.


En esta época difícil que vivimos procuremos oír la voz de Dios. Esta nos dice “En el mundo tendrán aflicción, pero ¡tengan valor; yo he vencido al mundo!”.
La voz de Cristo, quien mora en nosotros, es la voz de la fe y la esperanza en un mundo enfermo y afectado por el pecado.
Si estas en problemas, en dificultades, si te sientes confundido por algunos cambios, si los sueños parecen esfumarse, si no tienes paz mental por la preocupación, o un amor roto, la pérdida de un ser querido, te has quedado sin trabajo, te sientes amenazado por circunstancias adversas, si tu espíritu esta afligido, es tiempo de oír la voz de Dios quien con sus palabras trae paz y calma a tu vida. Él te dice ¡ten valor, yo he vencido al mundo!


En otras palabras, si Jesús venció toda dificultad, ahora pone a tu disposición todos sus recursos para que tú también puedas ser victorioso ante toda dificultad. ¿Necesitas sabiduría? Él es tu sabiduría. ¿Necesitas paz?, Él es paz para tu alma intranquila ¿Necesitas alcanzar la victoria sobre algún asunto en particular?, con Cristo eres más que vencedor. Jesús en ti, es la parte fuerte, eterna e inconmovible que permanece en medio de la tormenta. Escucha hoy su voz y recibe su gracia abundante.


Oremos así:


“Gracias Jesús por estar siempre conmigo. Ayúdame en este día a escuchar tu voz, Ella me infunde fe. Tú divino poder me cubre ahora y recibo paz, esperanza y poder para vencer la adversidad. Te alabo Jesús, en tu nombre lo pido. Amén”

EN AGUAS TURBIAS

«El Señor me ha dicho: “Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad” . […] Y me alegro también de las debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando más débil me siento es cuando más fuerte soy» (2 Corintios 12: 9-10).

Cuando estás haciendo submarinismo entre los restos de un naufragio, lo peor que puedes hacer es perderte, porque una vez que te quedas sin aire te morirás allí encerrado. Este pensamiento me cruzó la cabeza cuando me encontraba buceando en las Islas Marshall, en un barco hundido llamado Prinz Eugen. 

Nuestro guía, en quien yo no confiaba, acababa de llevarnos al interior del barco y estábamos en uno de los dormitorios. Los muebles estaban pegados al techo porque el barco había naufragado boca abajo. De lo que no nos dimos cuenta es de que todo a nuestro alrededor estaba cubierto con una fina capa de cieno. Nuestra presencia agitó el cieno y todo se voivió oscuro como la noche, Cuanto más nos movíamos, más oscura se volvía el agua. No podía siquiera ver mi mano delante de la cara. Estaba muerta de miedo. No solo no sabía cómo salir de allí, sino que tampoco podía encontrar a nuestro guía. A tientas intenté encontrar la puerta, pero me golpeé contra las paredes, el escritorio y una silla. Cuando creí que no saldría viva de allí, sentí una mano agarrándome por la muñeca y tirando de mí hacia afuera. No podía ver a nadie, pero sabía que me estaban salvando la vida. Ya en la superficie vi que era el guía. Parece que era más capaz de lo que yo había pensado.


A veces nuestras vidas también se ponen un poco turbias y la oscuridad de la noche nos abruma. Durante esos momentos nos preguntamos dónde está Dios, si nos habrá abandonado a tanta agitación. Pero Pablo nos dice que es precisamente en esos momentos cuando el poder de Dios se manifiesta. En 2 Corintios, Pablo se está defendiendo a sí mismo de las graves acusaciones que está recibiendo y entonces dice algo que no comenta en ninguna otras de sus Cartas; dice que tiene «una especie de espina clavada en el cuerpo» (2 Corintios 1 2: 7). En tres ocasiones le pidió a Dios que le quitara esa espina, pero Dios simplemente le aseguró que su gracia estaría con él y su poder lo fortalecería en su debilidad. 

Cuando lo estamos pasando mal y nos sentimos perdidos, es cuando tiene la oportunidad de mostrar su poder. En los momentos más duros de mi vida es cuando he sentido más de cerca a Dios, Si estás pasando alguna prueba, confía en que saldrás de ella fortalecido.

Emily

«Instruye al niño en su camino, y ni aun de viejo se apartará de él» (Proverbios 22: 6).


Emily era una niña cuando vino a vivir con su nueva mamá y tía, y comenzó a asistir a las clases infantiles de nuestra iglesia, Todos estaban entusiasmados por conocer a esta hermosa niña; pero era muy difícil a causa de su constante llanto. Cada vez que alguien la saludaba, ella lloraba.


Su nueva mamá era la directora del Club de Aventureros, así que Emily comenzó a participar en el Club desde muy pequeña. El tercer sábado de cada mes, los aventureros iban a un hogar de ancianos, donde cantaban, leían versículos de la Biblia y saludaban a los residentes. La pequeña Emily iba con ellos.
Un sábado, cuando tenía seis años, visitó el hogar y anunció: «Me gustaría cantar un himno del himnario». Sorprendidos, todos nos preguntamos si realmente podría hacerlo. No solo era muy tímida, sino que además nunca la habíamos oído cantar sola. Pero ella tomó el himnario, lo abrió en el himno 462, y cantó «Dame a Cristo».


A los siete años de edad, Emily pidió estudios bíblicos. Yo no tomé en serio su pedido, pero cada vez que ella venía me preguntaba: «¿Cuándo puedo comenzar los estudios bíblicos?». Finalmente, acepté estudiar la Biblia con ella. Se le dio una carpeta para guardar allí las lecciones. Nunca dejaba la carpeta en su casa, sino que la llevaba a la iglesia cada vez que iba, al punto que estaba tan rota que hubo que darle una nueva.


Durante esos meses de estudios de la Biblia y de las creencias de la Iglesia, Emily siguió dedicada al crecimiento en Cristo, sin vacilar nunca. Hacia el final de los estudios, dijo: «Me quiero bautizar». Nuevamente, yo dudé, y le dije que hablara con su mamá. La siguiente vez que la vi, Emily me informó, muy feliz, de que su mamá estaba de acuerdo en que fuera bautizada. Emily, así como otros niños con los cuales he estudiado la Biblia, me enseñó una lección muy importante: cuando tomo una decisión por el Señor, tengo que mantenerme firme, como hizo ella.


El 12 de octubre de 2013, junto con otras tres personas, Emily fue bautizada. Mi corazón agradecido cantó: «iA Dios sea la gloria!».

¡Las calles!

«Y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».Romanos 3: 24


¡PERDÍ Ml CARRERA, mi familia, mi libertad! mi vida! No me queda nada!La voz ronca, quebrada y triste de Juana no escondía el volcán de sentimientos que atormentaba su corazón. Escondía sus ojos detrás de unos lentes oscuros, baratos; de esos que compras en la calle por tres dólares.La calle; tal vez la calle fue su desgracia. Había sido en la calle donde encontró gente que la llevó a la drogadicción y, finalmente, a la cárcel. En la calle sufrió, pasó hambre y durmió. La calle! Ah, calles abarrotadas de gente! Calles asfaltadas. Más peligrosas que los caminos angostos de la jungla.


Calles sin alma, sin compasión; calles de muerte. Todo eso pertenecía al pasado: en la cárcel, privada de su libertad, fue irónicamente donde halló la verdadera libertad. Una madrugada fría de junio; el piso helado de cemento; la comida de puercos en el suelo, disputada por ratas y cucarachas… ¿Por qué es necesario llegar al extremo de la vida, para reconocer que Jesús es la única salida? En el frío lacerante de aquella celda solitaria pagaba el castigo por su indisciplina. Allí Juana se acordó de un versículo de la Biblia, que oía todas las mañanas a través de un programa de radio que escuchaba otra presidiaria: «Somos justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo».


En medio del dolor, el corazón se vuelve sensible; en la derrota, se aprende; en la soledad, se piensa. Juana sintió, pensó y aprendió. Aceptó a Jesús como su Salvador, y ese fue el inicio de una nueva vida. La redención no es solo salvación: la redención significa libertad, porque alguien pagó el precio. El precio no fue oro ni plata, sino la preciosa sangre de Jesucristo. El sufrió, fue encarcelado y murió para que tú pudieras vivir. Nada ni nadie tiene el derecho de quitarte esa libertad.


Un día Jesús tuvo que subir la angosta calle que lo llevó a la muerte, a fin de que tú salieras de las calles traicioneras de este mundo, y encontraras el Camino: aquel que, con seguridad, te llevará a la vida eterna. Por eso hoy, antes de salir a la calle en busca de tus sueños, recuerda que somos «justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».

Buenas Tardes

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Progreso constante

«Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, stno en santidad. .I En cuanto al amor entre hermanos, , .I les rogamos, que [.. .I aumente todavía nzás. Procuren vivir tranquilosJ,’ ocupados en sus propios asuntos, trabajando con sus manos conao les hemos encargado».I Tesalonicenses 4: 7-11, DHH


TENEMOS A NUESTRO ALCANCE posibilidades enormes. Un ser humano, tal como el propio Creador lo considera, es un hijo de Dios. «Ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es» (1 Juan 3: 2, NVI). […l Es nuestro privilegio apartarnos de lo bajo y vulgar, y elevarnos hacia un nivel cada vez más alto, para ser respetados por la gente y amados por Dios. La tarea que Dios encomienda a los jóvenes, así como a las personas de todas las edades, demuestra que los considera hijos suyos. Les encomienda la tarea de gobernarse a sí mismos. Los llama a ser copartícipes en la gran obra de la redención. Como un padre toma a su hijo en sociedad en sus negocios, así también el Señor toma a sus hijos en sociedad con él. […]


Los jóvenes necesitan más y más de la gracia divina para que puedan aplicar correctamente los principios del cristianismo en su vida cotidiana. La preparación para la venida de Jesús es hecha por medio del Espíritu Santo, y merced a la acción de él, en el ejercicio de nuestras cualidades más nobles. Es del todo esencial que nos mantengamos unidos a Cristo. El ha de ser nuestra fortaleza, eficiencia y poder.


No podemos depender de nosotros mismos en ningún momento ni en ningún caso. Jóvenes, acrecienten sus talentos con fidelidad, impartiendo generosamente la luz que Dios les ha dado, Estudien la mejor forma de brindar a otros paz, conocimiento y claridad de ideas, y todas las demás abundantes y ricas bendiciones del cielo que todos ustedes han recibido. «Progresen en ello más y más» (l Tes. 4: IO, LPH). Manténganse apuntando a lo alto, siempre a lo alto, cada vez más alto! Lo que vale hoy es exigirnos el máximo rendimiento de nuestras facultades físicas y mentales, manteniéndonos siempre enfocados en las realidades eternas.

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El día de las confesiones

“Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19)


Puede una persona que ha malgastado su adolescencia y juventud en vicios carnales transformarse en uno de los referentes más grandes del pensamiento cristiano? ¿Puede una persona que ha probado todos los tristes y pasajeros placeres del pecado convertirse en un ejemplo de piedad y de virtud? Ambas preguntas tienen la misma respuesta: sí.


La persona en cuestión nació un 13 de noviembre del año 354 en la ciudad de Hipona, actual Argelia. Cabe recordar que, en esa época, el norte de África era dominado por los romanos. Antes de convertirse en uno de los pilares de la iglesia cristiana, llevó una vida disoluta y alejada de Dios. Estamos hablando nada más ni nada menos que de Agustín de Hipona.


En uno de sus libros más célebres, titulado Confesiones, relata lo experimentado en su antigua vida y cómo se convirtió al cristianismo. Es, sin duda, una autobiografía espiritual muy valiosa, que muestra el modo en que opera la gracia de Dios.


“Llegué a Cartago y, por todas partes, crepitaba en torno mío un hervidero de amores impuros”, escribió Agustín. Más adelante, detalló: “Me arrebataban los espectáculos teatrales llenos de imágenes de mis miserias y de incentivos del fuego de mi pasión”. También confesó: “Entretanto, tu misericordia fiel circunvolaba sobre mí a lo lejos. Mas jen cuántas iniquidades no me consumí, Dios mío!, llevado de cierta curiosidad sacrílega, que apartándome de ti me conducía a los más bajos, desleales y engañosos obsequios a los demonios, a quienes sacrificaba mis malas obras”. Agustín es muy duro para describir lo horrible que es el pecado. Declara: “Mas ¿qué maravilla era que yo, infeliz ovejuela descarriada de tu rebaño por no sufrir tu guarda, estuviera plagado de roña asquerosa?”


Tal vez tú no hayas caído tan bajo como Agustín; tal vez, sí. No importa. Lo verdaderamente trascendente es que seas lo que seas, hayas hecho lo que hayas hecho y estés donde estés, Dios tiene poder para liberarte, rescatarte, ayudarte y darte una nueva oportunidad Tienes que comenzar confesando tus pecados y aceptándolo como Salvador personal, Si lo haces, será un día histórico


“Muéstreles cuál es el fruto de la conversión, la evidencia de que aman a Dios. Muéstreles que la verdadera conversón es un cambio de corazón, de pensamientos y propósitos. Han de renunciar a las malas costumbres. Han de desechar los pecados de la maledicencia, los celos y la desobediencia. Deben sostener una guerra contra todo mal rasgo de carácter”

Jesús, el Caballero

“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.” Apocalipsis 3:20
Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, es muy amante y compasivo. Pudiéramos adscribirle muchos adjetivos más, y nos quedaríamos cortos.

Maestro, bueno, misericordioso, amigo, perdonador, dadivoso, consolador, majestuoso, sanador, poderoso, restaurador, omnipresente, sabio, bondadoso.
Pudiéramos seguir y seguir mencionando atributos de nuestro querido Señor Jesús, y no nos cansaríamos, pues uno de sus maravillosos dones es poder ser, para cada persona, justamente lo que él o ella necesitan en un momento dado.
Pero hay un adjetivo que, más que calificar a Jesús, lo describe a la perfección, en todo el sentido de la palabra. Jesús, ante todo, es un Caballero.
Y lo escribo así, con mayúscula, porque deseo transmitir claramente uno de sus atributos más intrínsecos. Él es un Caballero.

Antes de proseguir, quizás sería bueno consultar al diccionario para ver cuál es la definición de caballero. La mayoría de los diccionarios concuerdan que, entre otras cosas, un caballero es un hombre que se conduce con distinción, cortesía y dignidad.
Para el mensaje que nos atañe hoy, vamos a quedarnos con esta definición, pues nos viene como anillo al dedo. Veamos como aplica a Jesús.
Nuestro Señor y Maestro, el Rey de los Cielos, quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Debido que nos ama con infinito amor, desea que acudamos a Él y que lo conozcamos de manera íntima. Quiere que establezcamos una relación con Él que se convierta en el centro mismo de nuestra existencia. ¿Por qué? Porque Él sabe que solo así seremos felices.

Sabe que solo cuando entreguemos todo en sus manos y lo invitemos a ser amo supremo de nuestras vidas y de nuestras posesiones, es que podremos encontrar la paz y la felicidad que tanto añoramos en este mundo.
El primer paso
Y para ayudarnos, Él da el primer paso. Se acerca a nosotros, nos busca; estemos donde estemos, nos ofrece su amor y nos invita a aceptarlo.

Pero no nos obliga a hacerlo. Porque es un Caballero.

Jesús nos ama y nos llama hoy. ¿Cómo nos llama? Toca a la puerta de nuestro corazón, de nuestras vidas. Él quiere entrar y cambiarnos de una vez por todas.

Él quiere dar sentido a nuestras vidas. Y está allí, de pie, a la puerta, tocando y esperando. Pero no va a empujar la puerta, no va a entrar sin permiso. Tú y yo tenemos que abrir e invitarlo a entrar.
Si les preguntamos a algunas damas que cuál virtud prefieren en un hombre, de seguro que una de sus primeras respuestas será que sea caballero.

De forma especial, aquellas mujeres que crecieron en la primera mitad del siglo pasado, saben a qué me refiero. Ellas se acuerdan de cuando todos los hombres eran caballeros.

Cuando, al entrar a un aposento, el hombre le abría la puerta a la mujer. Cuando le acomodaba la silla al sentarse a la mesa.

Cuando, en un autobús lleno, se ponía de pie para ofrecerle su asiento a una mujer o un anciano. Cuando llegaba a una cita con un ramo de flores para aquella chica especial.

Y cuando su idea de una cita romántica era una cena formal, y nada más.

Cuando los hombres trataban a las mujeres, de cualquier edad, como si fueran reinas. Cuando eran esposos atentos y padres responsables.

Y, si por algún infortunio se presentaba una calamidad o un desastre, las mujeres y niños eran los primeros en salir o ser rescatados. Los hombres, los caballeros, se quedaban de último, y a veces esto significaba perder la vida.

¿Quedará algún hombre así? ¿Un hombre íntegro y de carácter diáfano, un gentil hombre, como se le llama al caballero en inglés? Bueno, yo conozco a uno. Es Jesús, nuestro amigo.

Jesús añora que entremos a sus aposentos santos con Él. Si aceptamos su invitación, nos abrirá las puertas de par en par. Nos acomodará una silla para que nos sentemos. Se sentará a la mesa con nosotros y nos dará de cenar.

Pero no llevará flores, porque para Él, nosotros seremos las flores que adornen la mesa. Nos tratará como reinas y reyes. Será atento y gentil. Y, si tuviera que ofrendar su vida por nosotros, lo hará sí titubear. De hecho, ya lo hizo.

Que maravilloso Caballero es nuestro Señor. Pero saben, él también quiere entrar a nuestros aposentos, aquellos que mantenemos cerrados con cadenas y candado; ¿será por miedo de que se destape el desastre y la inmundicia que hay allá dentro?
Nos llama
Hoy, Él está a la puerta y llama. ¿Qué haremos? ¿Lo dejaremos allí parado? ¿O lo dejaremos entrar a cada pieza, a cada habitación de nuestras vidas?
Él es un caballero y no forzará su entrada. Nos ama demasiado para coartar nuestra libre voluntad. La decisión es nuestra. Nosotros debemos decidir si abrimos la puerta. Pero, para aquel que abra e invite a Jesús a entrar, el gozo será sublime y la recompensa será su paz.
Él pasará a cada habitación, a cada rincón que el pecado ha oscurecido y encenderá la luz. Quitará las telarañas que han oprimido nuestro corazón por tanto tiempo. Sacará la basura que se ha acumulado en nuestras almas. Limpiará nuestras vidas y las hará blancas como la nieve. Al entrar Jesús, el perfecto Caballero, cambiará todo en nuestras vidas, y nos dará su gentileza y su amor.

Abramos la puerta hoy, e invitémoslo a entrar. Y permitamos que Jesús, el caballero más distinguido, cortés y digno que hay, no solamente entre, sino que también se quede a morar en nuestros corazones, para siempre.



Feliz Viernes, 


este es el día de fin del trabajo 


para algunos antes del fin de semana

 y se hacen planes para salir de la rutina,

 gracias a Dios por los días anteriores


que te permiten llegar a un Viernes 


con entusiasmo por haber cumplido 


algunas de tus metas,


dándote oportunidades hoy también 


para hacer todo lo que te propongas


con la mejor actitud porque Dios 


te da la fuerza que necesitas



y la alegría para seguir adelante.