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viernes, 21 de julio de 2017

Buenas Noches

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NECESITAMOS MÁS JOSUÉS Y CALEBS

«Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos”». Números 13: 30.

EL TERCER ÁNGEL VUELA por en medio del cielo anunciando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Representa la obra que debe hacerse en estos últimos días. El mensaje no pierde nada de su poder al progresar en su vuelo. Juan ve que la obra crece en potencia hasta que toda la tierra se llena con la gloria de Dios. El mensaje: «Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio ha llegado» (Apoc. 14: 7), debe ser proclamado en alta voz.


Con celo y energías más intensos, los seres humanos han de impulsar la obra del Señor.Los hombres, las mujeres y los niños necesitan prepararse para dar el mensaje en el hogar, en la escuela y en la iglesia.Ahora, justamente ahora, necesitamos Josués y Calebs. Necesitamos jóvenes y Señoritas esforzados, devotos y abnegados, que avancen hacia delante.


Necesitarnos cristianos realmente consagrados, creyentes que sigan fielmente al Señor, que no se queden callados cuando es necesario hablar, que sean firmes como el acero a los principios, que no traten de ningún alarde ostentoso, que caminen humildemente con Dios, que sean pacientes, amables, bondadosos y corteses, que comprendan que la ciencia de la oración consiste en ejercitar fe y realizar obras que glorifiquen a los y hagan bien a su pueblo. El seguir a Jesús requiere una conversión de todo corazón al principio de la vida cristiana, y una renovación de esa conversión diariamente.

LA OBEDIENCIA DE FE

Pablo aclara que la fe es fundamental para la vida cristiana. Con ella nos aferramos de las promesas que tenemos en Cristo. Pero, ¿qué es exactamente la fe? ¿Qué involucra?


¿Qué nos enseñan estos textos acerca del origen de la fe? Gén. 15:5, 6; Juan 3:14-16; 2 Cor. 5:14, 15; Gál. 5:6.


La fe bíblica es siempre una respuesta a Dios. La fe no es un sentimiento que decidimos tener porque Dios lo demanda. Por el contrario, la verdadera fe se origina en un corazón tocado con gratitud y amor por la bondad de Dios.Por eso, cuando la Biblia habla de la fe, esa fe siempre sigue iniciativas de Dios.
En el caso de Abraham, por ejemplo, la fe es su respuesta a las promesas que Dios le hizo (Gén. 15:5, 6). Además, en el Nuevo Testamento, Pablo dice que la fe surge al percibir lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz.


Si la fe es una respuesta a Dios, ¿qué debería incluir? Considera lo que los siguientes textos dicen acerca de la naturaleza de la fe. Juan 8:32, 36; Hech. 10:43; Rom. 1:5, 8; 6:17; Heb. 11:6; Sant. 2:19.


Muchas personas definen la fe como “creencia”. Esta definición es problemática, porque en griego la palabra para “fe” es la forma sustantiva del verbo “creer”. Usar una forma para definir la otra es como decir “fe es tener fe”. No nos dice nada.


Las Escrituras revelan que la fe involucra no solo conocimiento acerca de Dios, sino también la aceptación de ese conocimiento. Por eso, es importante tener un cuadro exacto de Dios. Las ideas distorsionadas acerca del carácter de Dios pueden hacer muy difícil tener fe.


Pero, un asentimiento intelectual al evangelio no es suficiente, porque “aun los demonios creen”. La verdadera fe también afecta la manera en que vivimos. En Romanos 1:5, Pablo habla de “la obediencia a la fe”. Pablo no dice que la obediencia es lo mismo que la fe. Dice que la fe verdadera afecta toda la vida de una persona, no solo la mente. Involucra un compromiso con nuestro Dios y con Jesucristo, a diferencia de solo una lista de reglas. La fe es lo que hacemos, cómo vivimos, en quién confiamos, y también lo que creemos.


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Vestido por Dios

… Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala (v. 4).
Lectura: Zacarías 3


Cuando mis hijos eran pequeños, jugaban en nuestro empapado jardín inglés y se llenaban de barro. Por su bien y el bien de mi suelo, les quitaba la ropa antes de entrar y los llevaba a bañar. Al agregar jabón, agua y abrazos, pronto pasaban de la suciedad a la limpieza.
En una visión dada a Zacarías, vemos a Josué, el sumo sacerdote, vestido con harapos que representaban el pecado y las malas obras (Zacarías 3:3). Sin embargo, el Señor lo limpiaba, le quitaba la ropa sucia y lo cubría de prendas costosas (3:5). La mitra limpia y la túnica mostraban que el Señor le había quitado sus pecados.


Dios también puede limpiarnos, al librarnos de nuestras malas obras mediante la obra salvífica de Jesús. Como resultado de su muerte en la cruz, el pecado que nos embarra puede ser lavado y podemos recibir las ropas de los hijos de Dios. Ya no nos definen nuestros pecados (la mentira, el chisme, el hurto, la codicia, etc.), sino que podemos apropiarnos de los nombres que Dios da a aquellos que ama: restaurado, renovado, limpio, libre.
Pídele a Dios que te quite cualquier harapo que estés usando, para que puedas vestirte de las ropas reales que tiene reservadas para ti.





Señor Jesús, gracias por el regalo de aceptación y amor que nos diste al morir en la cruz.


¿Quién puede lavar mis pecados? ¡Jesús!

En medio de leones

… él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos… (v. 26).
Lectura: Daniel 6:19-28


Cuando visité un museo en Chicago, vi uno de los Leones Andantes originales de Babilonia. Era un relieve mural inmenso de un león alado con una expresión feroz. Como símbolo de Istar, la diosa babilonia del amor y la guerra, este era uno de 120 leones similares que enmarcaban una vía procesional durante 604-562 a.C.
Los historiadores afirman que, después de que los babilonios conquistaron Jerusalén, los cautivos hebreos habrían visto estos leones durante el reinado de Nabucodonosor. Además, es probable que algunos hayan creído que Istar había vencido al Dios de Israel.


Daniel, uno de los esclavos hebreos, no compartía estos interrogantes que tal vez hayan afligido a algunos israelitas. Su visión y su compromiso con Dios permanecieron firmes. Oraba tres veces al día, con la ventana abierta, incluso cuando sabía que esto lo llevaría al foso de los leones. Después de que Dios rescató a Daniel de los hambrientos animales, el rey Darío exclamó: «[El Dios de Daniel] es el Dios viviente y permanece por todos los siglos […]. Él salva y libra» (Daniel 6:26-27). La fidelidad de Daniel le permitió influenciar a los líderes babilonios.
Permanecer fiel a Dios a pesar de la presión y el desánimo puede inspirar a otros a glorificarlo.





Señor, dame fuerzas para seguir confiando en ti cuando me sienta desanimado.


La fidelidad a Dios inspira a otros.

LA FIDELIDAD

La fidelidad a Dios es una de las marcas de los creyentes en Cristo Jesús. Las bendiciones de Dios regularmente son con aquellos que le son fieles. Yo no soy fiel a Dios para que Él me bendiga. Soy fiel a Dios porque le amo con todas las fuerzas de mi corazón. 

Hay personas que se convierten en dogmáticas exigiéndose cumplir cosas para que Dios los bendiga. Hay veces que les exigen a otros que también cumplan con normas para que Dios los bendiga. No te confundas; yo creo que hay que cumplir con todas las normas divinas, pero no es para que Dios me bendiga. 

Es porque yo amo a Dios y me gozo en cumplir sus normas.

Es por fe

Nuestra fe ante los retos se convierte en la evidencia de un “gran testimonio”.Es fácil creer después de ver el milagro, pero es fe creer antes de que ocurra el milagro. La Palabra de Dios dice, en Hebreos 11:2, “Porque por ella (su fe) alcanzaron buen testimonio los antiguos”.


Nuestros antepasados en el Señor tenían una fe fuerte, establecida, anclada, e inquebrantable, la cual ha servido y servirá como testimonio al mundo de la fidelidad de Dios en medio de tiempos difíciles.Recordemos que ellos pasaron por “inundaciones, burlas, ataduras, prisión, fuego, tortura, guerra; cuevas de leones… etc”. En medio de los retos, su confianza en el Señor nunca vaciló. ¿Por qué? Porque tenían la convicción interior de que Dios estaba con ellos. Nuestros antepasados sabían que Dios, por su fidelidad estaba con ellos en todo momento y sentían como el Espíritu Santo les decía… “¡Bien hecho! Tú has creído y has confiado en Mí”.


Cada vez que mantenemos nuestra posición de fe en momentos de retos y en tiempos difíciles, recibimos la misma afirmación del Espíritu Santo: “¡Bien hecho! Tú eres el amado testimonio de Dios”.


Mientras descansas en Él en cada situación de tu vida, manteniendo tu fe, estás obteniendo un “buen testimonio”, y estás sirviendo como un ejemplo de esperanza a los que te rodean. Aquellos que observan tu vida – en tu casa, en el trabajo, en tu vecindario- están dándose cuenta que la esta fe también está disponible para ellos.


Cuando te observan obrar en el momento de la dificultad, se dan cuenta de que hay un poder mayor sobre ellos, el poder de la fe en el Señor.Nuestro Dios nos ha provisto de todo lo necesario para sostener nuestra fe, aunque los retos aumenten. Se nos ha dado el Espíritu Santo, que habita en nosotros, y la Palabra plenamente revelada de Dios en las Escrituras. Si le crees a Dios tendrás paz en medio de la tormenta.


Oremos hoy por aquellos que no tienen paz. Para que seamos instrumentos de Dios para presentarles a Jesús quien les traerá salvación, paz y vida espiritual.Versículo: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos”. Hebreos 11:2 (RVR1960)

Sin cuestionar



Cuentan que cierto capitán ordenó a un soldado: - Dispare contra aquella casa blanca que se encuentra tras aquellos árboles de la izquierda.
Un instante después no quedaba nada. Cuando el Capitán se acercó al soldado para felicitarlo, lo halló llorando.


- ¿Qué te sucede? – Le preguntó - Acabo de destruir el hogar donde nací y todo lo que poseía- contestó. - Pero… ¿Por qué no me lo dijiste? - A mí no me toca discutir, mi capitán, sino obedecer.


Es probable que existan oportunidades en las que Dios nos pida que dejemos, destruyamos o entreguemos algo que consideramos nuestro tesoro.
Existen muchas historias de gente que estaba confiada en sus posesiones y por malas decisiones o circunstancias que no pudieron controlar perdieron todo. Otros vieron gravemente afectada su salud de un momento a otro, perdieron su trabajo, un ser que amaban ya no está, su familia se desmoronó, etc.


Nunca es fácil perder algo que amamos o aquello que de alguna forma nos da seguridad, pero muchas veces Dios tomará eso porque ve más allá que nosotros. El Señor conoce nuestro futuro y sabe qué es lo mejor, por lo tanto irá quitando aquellas cosas o personas que de alguna forma interferirán en sus planes para nuestras vidas.


Nuestro primer impulso siempre será tratar de interrogar a Dios, enfrentarnos con Él, pedirle respuestas, una explicación lógica y tantas cosas más; pero el Señor es soberano y no nos corresponde cuestionar sus decisiones.


Job dijo: “…El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!” (Job 1:21 NTV) Él fue un hombre que aprendió lo que es sufrir grandes pérdidas pero pese a sus circunstancias confiaba en Dios y, por esto, después le fue restituido mucho más de lo que perdió.


¿Dónde está puesta nuestra confianza? ¿En personas, cosas, nuestros logros, el éxito que alcanzamos? ¿Te has negado a entregarle algo a Dios?


“Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.” Jeremías 17:7-8 (NTV)


No mires tus circunstancias actuales, confía en el Señor, aférrate a sus promesas, que tu esperanza esté puesta en Él y verás cómo sus planes de bien se van cumpliendo en tu vida.

Buenas Tardes

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Oración Por Bendición Económica y Trabajo

A continuación haremos una breve introducción a las promesas bíblicas de provisión de Dios para nuestra economía y luego una serie de oraciones y declaraciones bíblicas de fe para recibir la bendición de Dios.
Versión audio:

La palabra de Dios nos enseña que no debemos angustiarnos en cuanto a nuestros recursos económicos, ya que el Señor sabe de qué cosas tenemos necesidad.
Jesús dijo en Mateo 6 versículo 31 y 32:


“Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”.


Este texto nos habla de rendir nuestra vida a Dios, ponerlo en primer lugar en todo y así estar tranquilos que el Señor suplirá para todas nuestras necesidades. También Jesús nos enseñó que debemos pedir para recibir.


En Mateo 7 del versículo 7 al 11 dice:


“Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta. Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? O si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no! Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan”.


Basados entonces en estas promesas, repitamos juntos al Señor esta oración.
“Padre Celestial, venimos ante ti rindiendo nuestra vida, sabemos que no debemos preocuparnos por nada, ya que nos amas y nuestra vida está en tus manos.


Te pedimos perdón si hemos usado mal el dinero, si hemos gastado en cosas innecesarias o hemos sido negligentes en nuestros trabajos y proyectos.
Te proclamamos como el proveedor de todas nuestras necesidades. Te pedimos que nos des una abundante cosecha de todo lo que hayamos sembrado.
Recibimos ahora la abundancia del reino de los cielos, las riquezas y la provisión para tener todo lo necesario.


Ayúdanos a vivir sin deudas, a poder administrar nuestro dinero con sabiduría. Damos la bienvenida el Espíritu Santo a todas nuestras fuentes de ingreso. Declaramos que solo tu Señor, eres quien nos da el poder para hacer las riquezas.
Reprendemos toda obra del diablo que quiera robar nuestro dinero por medio de gastos innecesario y pérdidas en nuestro bienes y finanzas.
Echamos fuera todo espíritu de pobreza y escasez en el nombre de Jesús.
Cubrimos con la preciosa sangre de Cristo todos nuestros bienes y recursos.
Protege Señor todas las bendiciones que nos has dado para que nada se pierda, ni sea malgastado.


Quebramos, rompemos y echamos fuera toda maldición generacional de pobrezas, deudas y escasez en nuestras vidas y familias. Desatamos la abundante bendición del cielo en todas las áreas de nuestras vidas.
Te pedimos padre la restitución y restauración de todo dinero o recurso perdido. El trabajos es una bendición que viene de tu mano Señor. Tu palabra nos promete como a Josué que seremos bendecidos en todo lo que emprendamos, por eso ahora declaramos que todo lo que emprendamos prosperará.


Desatamos en el nombre de Jesús cosechas al ciento por uno.
Somo bendecidos en el nombre de Jesús en todas nuestras actividades y trabajos.
Desatamos aumento en nuestras ventas, nuevas estrategias divinas para crecer. Mejora y excelencia en nuestro productos y servicios.
Bendecimos las ideas, la planificación y todo recurso necesario para crecer y multiplicarnos.


Recibimos la bendición de abundancia que le has dado a tu siervo Abraham, Isaac y Jacob. Nuestra vida está en Cristo y no viviremos en crisis, sino en la vida abundante que fue desatada en nosotros por la sangre de Cristo.


Declaramos que viene un nuevo tiempo a nuestras vidas y familia, tiempo de gozo, abundancia, refrigerio y crecimiento sin límites en todo lo que hagamos. Creemos, recibimos y pedimos todo esto en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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